El décimo álbum de Jiony, ‘Et al.’, trasciende la etiqueta de simple disco colaborativo para consolidarse como un logro fundamental en su carrera, gracias a un método de producción claro y un resultado sorprendentemente cohesivo.
El planteamiento era arriesgado: partir de catorce ideas inacabadas de corte trip-hop y entregarlas a una amplia gama de artistas, desde la poderosa Eva de Marcehasta el proyecto paralelo del propio Jiony, Karen y Los Remedios. Sin embargo, lejos de convertirse en una colección de piezas dispares, el álbum suena como un todo orgánico y deliberado.
El éxito radica en la visión de Jiony como productor y arquitecto sonoro. En lugar de actuar como un simple ensamblador, estableció una paleta de sonido consistente, bajos profundos y texturados, ritmos orgánicos con swing, un ambiente general de calidez lo-fi, que sirve de columna vertebral y espacio común para todas las colaboraciones.
Esto último permite que la poesía spoken-word de Ashlee Haze en “Elegy For The Girl I Used To Be” o el soul francés de Audae en “Déracinée” no suenen a elementos prestados, sino a partes naturales de un mismo ecosistema. La mezcla, impecable, integra cada voz e instrumento (como los notables aportes de Freddy Thompson) dentro de una atmósfera envolvente y de gran detalle, donde cada elemento tiene su espacio sin opacar a los demás.
‘Et al.’ es sin duda una lección de oficio y una demostración de que la creación colectiva, cuando está guiada por una dirección artística sólida y un conocimiento técnico profundo, puede producir obras de una unidad y una riqueza superiores. No es solo uno de los discos más interesantes del año en la escena electrónica independiente, sino la confirmación de Jiony como un productor con la madurez y la visión para orquestar la diversidad hacia un fin musical convincente y plenamente realizado.