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Gula presenta “Entre cantos” y “Moshpit”, dos nuevos sencillos desde la escena punk mexicana

Desde la Ciudad de México, Gula vuelve a poner en circulación su energía punk rock con el lanzamiento de dos nuevos sencillos: “Entre cantos” y “Moshpit”, estrenados en octubre de 2026. Ambas canciones fueron grabadas y producidas en Adrenaline.mx y marcan un nuevo capítulo para una agrupación que lleva casi tres décadas formando parte de la escena independiente nacional. Formada a principios de 1997, Gula desarrolló una propuesta vinculada al punk rock melódico y al skate punk, dos vertientes que encontraron un espacio propio dentro del circuito underground mexicano durante los años noventa y los primeros años de los dos mil. Su sonido, construido alrededor de la velocidad, las guitarras y las melodías directas, ha acompañado distintas etapas de una escena sostenida por los conciertos, los sellos independientes y la circulación de música fuera de los canales comerciales tradicionales. Con “Entre cantos” y “Moshpit”, Gula suma material reciente a una trayectoria construida desde la independencia y la conexión con el público. Aunque ambos sencillos comparten el lanzamiento, sus títulos sugieren dos aproximaciones distintas al universo de la banda: por un lado, una referencia a la voz colectiva; por otro, la energía física que caracteriza a los conciertos de punk y skate punk. La grabación y producción en Adrenaline.mx sitúa estos lanzamientos como parte de la actividad actual del grupo, que continúa desarrollando música y manteniendo su presencia dentro de la escena nacional. Más allá de la nostalgia que puede despertar su nombre entre quienes han seguido el punk mexicano desde finales de los noventa, estos sencillos permiten mirar a Gula como un proyecto que sigue sumando capítulos a su historia. Uno de los momentos más reconocidos en la trayectoria de Gula es …Que Tiene, álbum publicado en 2001 que se convirtió en una referencia para seguidores del punk rock melódico nacional. El material conserva un lugar dentro de la memoria de la escena y ha tenido nuevas ediciones en vinilo a través de Clockwork Mx Records. Antes de consolidar su sonido en español, la banda experimentó con demos en inglés y participó en compilaciones vinculadas a sellos y espacios independientes de México y Latinoamérica. Su recorrido también incluye presentaciones de alto perfil, como su participación como telonera de The Offspring en el Palacio de los Deportes, una experiencia significativa para una agrupación surgida del circuito underground. A lo largo de los años, Gula ha mantenido una identidad asociada a la tradición del punk melódico: canciones directas, energía en vivo y una relación cercana con una comunidad que ha encontrado en este género una forma de expresión y pertenencia. El punk rock no depende exclusivamente de la nostalgia para mantenerse vigente. Su continuidad también se construye cuando las bandas regresan al estudio, presentan nuevas canciones y mantienen activa la relación con quienes las escuchan. En ese contexto, “Entre cantos” y “Moshpit” representan una nueva entrega de Gula, una banda que forma parte de la historia del punk rock de la Ciudad de México y que continúa ampliando su catálogo en 2026. Para quienes crecieron escuchando …Que Tiene, estos sencillos son una oportunidad para reencontrarse con el grupo. Para quienes apenas comienzan a explorar el punk mexicano, constituyen una puerta de entrada a una trayectoria que conecta los últimos años de los noventa con el presente de la escena independiente.

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Protomartyr retrata el deterioro del sueño estadounidense en Hotel Usona

La banda de Detroit regresa con su séptimo álbum de estudio, una obra conceptual que combina post-punk, arreglos cinematográficos y una mirada crítica a la crisis política y social estadounidense. Publicado el 25 de septiembre de 2026 a través de Domino, el disco encuentra nuevas formas de expresar la tensión que caracteriza al grupo. Protomartyr ha construido su trayectoria observando las grietas de la sociedad contemporánea. Desde Detroit, Joe Casey, Greg Ahee, Alex Leonard y Scott Davidson han desarrollado un lenguaje musical que cruza el post-punk con la literatura, la sátira y una visión desencantada de la vida moderna. En Hotel Usona, su séptimo álbum de larga duración, esa mirada se convierte en un espacio imaginario: un hotel envejecido donde cada habitación representa una de las contradicciones de Estados Unidos. Lanzado el 25 de septiembre de 2026 por Domino Recording Co., el álbum parte de una premisa inquietante. La nación aparece como un establecimiento que continúa ofreciendo sus servicios mientras sus estructuras se deterioran, sus huéspedes normalizan la violencia y la decadencia se vuelve parte del paisaje cotidiano. Cada canción abre una puerta a distintas manifestaciones de ese desgaste: desde el avance de la inteligencia artificial y el nacionalismo hasta la deportación, la desinformación y la indiferencia frente al sufrimiento ajeno. Más que ofrecer respuestas directas, Protomartyr construye una sátira oscura en la que lo absurdo y lo reconocible conviven. La imagen del hotel funciona como metáfora de una sociedad que puede advertir su propia degradación y, aun así, continuar instalada en ella. El concepto del álbum se despliega a lo largo de nueve canciones. La apertura, “The Old Hotel”, establece el escenario de esta ficción, mientras que “Sounds We Cannot Hear” aborda la parálisis de la vida moderna. En “Converts”, la banda dirige su mirada hacia el vicepresidente estadounidense JD Vance; “Exalted Eagles” cuestiona las formas distorsionadas del patriotismo, y “The Knife Dream” explora la violencia desde una atmósfera de tensión contenida. En “Feed the Sewer”, Protomartyr pone el foco en la inteligencia artificial y en un ecosistema digital alimentado por el miedo, la desinformación y el consumo incesante de contenido. Por su parte, “Third Country” se acerca a la política migratoria y a la deshumanización de quienes sufren sus consecuencias. El recorrido termina con “Checking Out”, una pieza que incorpora la perspectiva de la paternidad frente a un presente difícil de asimilar. La escritura de Casey mantiene su ironía característica, pero evita convertir cada canción en un discurso explícito. Su interpretación, deliberadamente sobria, se aproxima por momentos a la de un narrador que anuncia los servicios de un lugar condenado. Esa calma contrasta con la gravedad de los acontecimientos que describe y vuelve todavía más incómoda la escucha. En el terreno musical, Hotel Usona expande la paleta sonora de la banda. Las guitarras angulares, el bajo y la batería que han definido su identidad se encuentran con influencias de la música de Medio Oriente y la exotica de los años cincuenta, además de arreglos de metales, campanas tubulares, armonio y xilófono. El resultado conserva la tensión del post-punk, pero introduce pasajes que evocan la música ambiental y las bandas sonoras cinematográficas. Una pieza fundamental en esta transformación es el productor Dave Fridmann, conocido por su trabajo con proyectos como The Flaming Lips y MGMT. La grabación se realizó en Tarbox Road Studios, en el oeste de Nueva York, y contó también con la participación de Jon Fridmann en los metales. La producción amplifica los contrastes entre la aparente serenidad de los arreglos y la inquietud de las letras. Esta decisión resulta especialmente efectiva en “Sounds We Cannot Hear”, donde los arreglos crecen hasta alcanzar una intensidad casi triunfal, y en “The Knife Dream”, que incorpora metales para construir una atmósfera sombría. En lugar de recurrir constantemente a la explosión sonora, la banda apuesta por la contención, los cambios de textura y una tensión que se acumula lentamente. El contraste es central para comprender el disco: la música puede resultar envolvente e incluso seductora, mientras las historias que contiene hablan de una realidad profundamente perturbadora. La belleza de los arreglos no suaviza la crítica; la vuelve más compleja. Con Hotel Usona, Protomartyr reafirma su capacidad para transformar la observación política en una experiencia musical que no depende únicamente de la contundencia de las guitarras. El grupo encuentra nuevas posibilidades dentro de su sonido sin abandonar el desencanto, el humor negro y la atención a las contradicciones humanas que han marcado su discografía. El álbum también prolonga el camino abierto por Formal Growth in the Desert (2023), aunque aquí la exploración instrumental adquiere una dimensión más teatral y cinematográfica. La banda no intenta reproducir el caos mediante un muro constante de ruido: construye un escenario, presenta a sus personajes y permite que la incomodidad se instale a través de cada canción. En tiempos en que la crisis política, la automatización y la indiferencia parecen integrarse a la rutina, Hotel Usona propone una imagen difícil de olvidar: un hotel en el que todo sigue funcionando, aunque sus habitantes ya no puedan ignorar el deterioro de aquello que los sostiene. Protomartyr no ofrece una salida sencilla de ese lugar. Su apuesta consiste en observarlo de frente y encontrar, dentro de sus contradicciones, un retrato de nuestro presente

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Versual regresa después de diez años con Observatory, un viaje de electrónica experimental y ambient

El proyecto Versual (Fonogram / One Second Bridge= presenta el 21 de octubre de 2026 una obra que conecta grabaciones de campo, arte sonoro y reflexiones sobre la relación entre el espíritu humano y la naturaleza. El lnzamiento es presentado vía la plataforma OTONO. Avance del álbum: Escucha Observatory en Bandcamp. Después de una pausa de diez años, Versual regresa en 2026 con Observatory, una obra que expande los límites de la electrónica experimental a través de un diálogo entre sonido, imagen y espacio. El lanzamiento, programado para el 21 de octubre, nace de un proyecto artístico que integra música, video e instalación, y propone una exploración sensorial en torno a la naturaleza, el clima y la experiencia humana. Lejos de limitarse a las estructuras convencionales de la música electrónica, Observatory construye su identidad a partir de grabaciones de campo que posteriormente fueron intervenidas mediante datos meteorológicos y sampleos libres. El resultado es un collage sonoro en el que las texturas ambientales se transforman y adquieren nuevas dimensiones, entre la experimentación y la contemplación. Aunque mantiene las raíces indie que caracterizan el trabajo de Versual, el álbum incorpora elementos del noise, el arte sonoro, las bandas sonoras cinematográficas y la música contemporánea. A estas referencias se suman aproximaciones sutiles al IDM y al post-rock, que amplían su espectro sonoro sin perder la cohesión de una propuesta centrada en la atmósfera. En Observatory, el sonido funciona como un medio para explorar dimensiones que van más allá de lo estrictamente musical. El ánima, la psique y la emoción atraviesan la obra, trazando un recorrido interior que invita a reconsiderar la relación entre el individuo y su entorno. Las grabaciones de campo y las transformaciones electrónicas sugieren paisajes que no buscan reproducir la naturaleza de manera literal, sino reinterpretarla. En ese proceso, las reflexiones sobre el clima adquieren una dimensión estética y emocional: el entorno se convierte tanto en materia sonora como en un punto de partida para pensar el lugar que ocupa el ser humano dentro del mundo natural. La integración de música e instalación audiovisual refuerza esta intención. Observatory no se presenta únicamente como una colección de composiciones, sino como una experiencia artística en la que el sonido y la imagen amplían sus posibilidades expresivas y generan nuevas formas de percepción. El resultado apunta hacia una de las vertientes más evocadoras del ambient contemporáneo, donde la experimentación no está reñida con la sensibilidad melódica ni con la construcción de espacios íntimos. En ese equilibrio, Versual desarrolla una obra que invita a escuchar con atención y a encontrar significado en las texturas, los silencios y las relaciones entre los elementos. Con este lanzamiento, Versual retoma su trayectoria después de una década de ausencia y presenta una pieza que sintetiza exploración sonora, sensibilidad cinematográfica y una mirada reflexiva sobre la naturaleza. Observatory se perfila así como una de las entregas más ambiciosas del proyecto y una propuesta para quienes encuentran en el ambient y la electrónica experimental un espacio de introspección.

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U2 inspira a las nuevas generaciones con un show sorpresa y nueva música en Dublín

Los 1,000 estudiantes y trabajadores de la escuela Mount Temple de Dublín vivieron una jornada histórica. U2 regresó al patio donde se gestó su fundación en 1976 para celebrar su 50 aniversario e impulsar a las nuevas generaciones con un espectáculo único y el anuncio de su próximo álbum, Carnaval de Luz. El grupo ofreció una lección magistral de rock repasando temas decisivos en su carrera: “I Will Follow”, “Vertigo”, “Beautiful Day” y su tema debut de 1979, “Out of Control”. La banda dio un vistazo al futuro al interpretar su nuevo corte “Silencio”, antes de dar paso a una de las colaboraciones más icónicas de la velada. Para la canción “One”, U2 compartió escenario con 32 jóvenes músicos pertenecientes a la iniciativa Music Generation, integrando el talento emergente de cada condado de la isla de Irlanda. El encore final con “With Or Without You” desató el entusiasmo colectivo, conectando el inicio humilde de la banda con un legado cultural imborrable.

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Drizzle: Cai de Cara Ayer, el urbano que se atreve a salir del molde 

 Drizzle llega con “Cai de Cara Ayer”, un estreno que pone sobre la mesa una versión más honesta, orgánica y vulnerable del artista urbano alternativo. La canción nace desde ese momento en el que toca reconocer los errores, tocar fondo y entender que levantarse también implica dar la cara. Sin disfraces ni fórmulas prefabricadas, Drizzle convierte esa experiencia en una pieza que se siente cercana desde la primera escucha. Pero, ¿qué hace diferente a Drizzle dentro del urbano? 🤔 Mientras gran parte de la escena apuesta por sonidos reconocibles y estructuras que ya sabemos cómo funcionan, su propuesta juega en otro terreno: mezcla códigos del urbano con una sensibilidad mucho más alternativa, melodías y una interpretación que prioriza la emoción. “Cai de Cara Ayer” no intenta encajar perfectamente en una etiqueta; más bien toma elementos del urbano y los lleva hacia un lugar propio, demostrando que hablar de género también puede significar romper sus límites. Y ahí está precisamente lo interesante. ⚡ Drizzle no necesita alejarse completamente del urbano para ser diferente: lo transforma desde adentro. Su sonido puede conectar con quienes disfrutan del rap, trap o reggaetón alternativo, pero también con quienes buscan propuestas más experimentales y emocionales. Es esa combinación la que comienza a construir una identidad reconocible: una música que puede sonar cruda, moderna y alternativa al mismo tiempo, sin perder la esencia de alguien que está encontrando su propia voz. “Esta canción nace de un momento de absoluta honestidad. Cuando regresamos al estudio en enero, hablábamos justo de cómo a veces te toca tocar fondo por tu culpa y no te queda de otra más que dar la cara y levantarse. Teníamos que llevar ese sentimiento a un sonido orgánico e impecable”  Para darle vida a toda la vulnerabilidad de “Cai de Cara Ayer”, Drizzle se rodeó de un gran equipo en el Estudio Topetitud: Alex Patri en la ingeniería, Sami Mendoza en la batería, Carlos Noriega (Bani) en producción y composición, y VV Brujo en la dirección vocal. El resultado: un track crudo, emocional. Así que si todavía no has escuchado “Cai de Cara Ayer”, este es el momento de darle play. Porque más allá de ser un nuevo lanzamiento, el track representa otro paso en el crecimiento de Drizzle y en esa búsqueda por construir un urbano diferente, menos predecible y mucho más personal. Dale una escucha, descubre qué pasa cuando lo urbano se encuentra con lo alternativo y cuéntanos: ¿Drizzle ya está creando su propio camino?

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Dave Lombardo y Lustmord: dos extremos de la música crean nuevo proyecto

El legendario baterista de Slayer y el pionero del dark ambient unen fuerzas en Lustmord Lombardo, un proyecto que explora la percusión, la electrónica y el sonido como materia. Su álbum debut llegará en octubre a través de Ipecac Recordings. Ahora, esas dos trayectorias convergen en Lustmord Lombardo, un nuevo proyecto que reúne al histórico baterista de Slayer con uno de los nombres fundamentales del dark ambient y la música industrial. El resultado se llama The Pulse of Atoms y llegará el 2 de octubre de 2026 a través de Ipecac Recordings. Como primer adelanto, el dúo presentó “Paleomagnetic Resonance”, una pieza de casi ocho minutos que funciona como una primera entrada a este universo sonoro. Aunque Lustmord Lombardo es un proyecto nuevo, la historia entre ambos músicos comenzó muchos años atrás. Lombardo y Lustmord se conocieron detrás del escenario durante un concierto de Fantômas, alrededor de la época en que Lustmord trabajaba junto a Melvins en el álbum colaborativo Pigs of the Roman Empire. El encuentro fue propiciado por Buzz Osborne, integrante de Melvins y amigo en común de ambos. Pasaron casi dos décadas antes de que aquella conexión se transformara en música. Y quizá el tiempo fue precisamente lo que permitió que la colaboración encontrara su propia forma. Dave Lombardo construyó buena parte de su reputación a partir de una batería asociada con la velocidad, la precisión y la violencia física del metal. Como integrante de Slayer, ayudó a definir una manera de tocar que terminaría convirtiéndose en referencia para generaciones enteras de bateristas. Pero su trayectoria también ha demostrado que su relación con la percusión va mucho más allá del metal. Su participación en proyectos como Fantômas, Dead Cross, Mr. Bungle, Suicidal Tendencies y otras colaboraciones lo ha llevado constantemente hacia territorios experimentales. En 2023, incluso publicó Rites of Percussion, un trabajo en solitario construido alrededor de la percusión como lenguaje principal. Con Lustmord, esa búsqueda adquiere otra dimensión. En The Pulse of Atoms, la batería no funciona simplemente como una base rítmica sobre la cual se construye una canción. Lombardo incorpora percusión, sintetizadores, edición y diferentes capas sonoras dentro de una arquitectura mucho más amplia. Por su parte, Lustmord lleva más de cuatro décadas explorando las posibilidades más profundas de la electrónica experimental. Desde principios de los años ochenta, su trabajo se ha relacionado con el desarrollo del dark ambient y la música industrial, utilizando drones, frecuencias graves, grabaciones de campo, texturas electrónicas y espacios sonoros para construir atmósferas que muchas veces se encuentran más cerca del diseño sonoro que de la composición convencional. Su catálogo incluye colaboraciones con artistas de diferentes escenas y proyectos como Pigs of the Roman Empire junto a Melvins. Su propia discografía atraviesa décadas de música experimental y ha convertido a Lustmord en una figura fundamental dentro de las vertientes más oscuras de la electrónica. Para este nuevo proyecto, Lustmord construyó extensas capas y flujos sonoros en transformación, dejando espacios para que Lombardo incorporara percusión y sintetizadores. Después, Lustmord se encargó también de la mezcla y masterización. El resultado no pretende reproducir las fórmulas del metal ni las del ambient. Busca otra cosa. Lustmord ha descrito The Pulse of Atoms como una obra difícil de ubicar dentro de un género o incluso de una época determinada. La intención, según sus propias palabras, es construir un sonido que no dependa de un lenguaje musical reconocible. La referencia está mucho más lejos: planetas que mueren, estrellas que nacen y la escala temporal del universo. No es rock. No es exactamente ambient. Tampoco es metal experimental. Es, más bien, un intento de imaginar qué podría ocurrir cuando la percusión de uno de los bateristas más importantes de la música pesada entra en contacto con una arquitectura electrónica construida a partir de drones, frecuencias, silencio y espacio. Y “Paleomagnetic Resonance” permite escuchar precisamente esa tensión. La pieza avanza lentamente entre atmósferas densas y capas electrónicas, mientras la percusión de Lombardo aparece como una presencia física dentro de un espacio que parece mucho más grande que la propia música. No hay una estructura evidente de verso, coro y clímax. Hay transformación. The Pulse of Atoms El álbum estará compuesto por siete piezas: La propia secuencia de títulos parece plantear un recorrido: presencia, vacío, resonancia, distancia, inmersión y abismo. Más que un conjunto convencional de canciones, todo apunta a que The Pulse of Atoms funcionará como una pieza continua de exploración sonora. La importancia de esta colaboración no está solamente en juntar a un baterista famoso con un productor de música electrónica experimental. Está en observar qué sucede cuando dos músicos con lenguajes profundamente definidos deciden abandonar, aunque sea temporalmente, aquello que el público espera de ellos. Lombardo no necesita demostrar que puede tocar rápido. Lustmord no necesita demostrar que puede construir oscuridad. Aquí ambos parecen estar interesados en algo diferente: qué ocurre cuando el ritmo se convierte en textura y la textura adquiere una dimensión física. Quizá por eso The Pulse of Atoms resulte particularmente interesante dentro de la trayectoria de ambos. No parece tratarse de una colaboración diseñada para sumar nombres, sino de un espacio en el que dos formas radicalmente distintas de entender el sonido pueden convivir. El álbum llegará el 2 de octubre de 2026, y “Paleomagnetic Resonance” ya está disponible como primer fragmento de esta nueva exploración.

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El Ajelandro: “Nublar” o el arte de despedirse sin gritar

“Nublar”, el nuevo sencillo de El Ajelandro, es una canción que no busca imponerse, sino habitar el espacio del oyente con la paciencia de quien sabe que lo importante no es llegar rápido, sino llegar hondo. El cantautor poblano, cuyo nombre real es Alejandro Hernández Arenas, estrenó el pasado 24 de julio este tema que funciona como el cierre de su más reciente producción discográfica, Cartejaulí. Y vaya cierre. “Nublar” no es una canción que busque epifanías ni grandilocuencias. Es, en cambio, una pieza que se sostiene en la sugerencia, en la atmósfera, en lo que no se dice pero se intuye. Es el epílogo de un viaje, pero también una puerta abierta hacia lo que viene. El tema se mueve en las coordenadas del Indie Folk y el Folk Pop, con matices de Indie Rock que aparecen en los momentos justos. La producción, fiel a la estética del artista, apuesta por capas de guitarras acústicas y eléctricas que dialogan entre sí con la complicidad de quienes se conocen bien. No hay aquí un solo instrumento que quiera robar protagonismo. Cada elemento está en su lugar, y cada silencio está tan cuidadosamente colocado como cada nota. La voz de El Ajelandro se despliega con una contención que resulta casi íntima. No hay esfuerzo, no hay impostación. Hay, en cambio, una naturalidad que solo se logra cuando el intérprete confía en lo que está diciendo. La canción no necesita gritar para ser escuchada. Al contrario, se gana al oyente precisamente por su capacidad de susurrar. El estribillo, cuando llega, no explota como cabría esperar en una canción pop. Se insinúa, se repite con una cadencia que invita a quedarse, a no irse, a habitar ese espacio de bruma emocional que da nombre al tema. “Nublar” es, efectivamente, una canción sobre no ver con claridad el futuro, pero decidir caminar hacia él de todas formas. Y esa sensación de caminar sin certeza está presente en cada compás. El Ajelandro ha construido su carrera sobre la base de transformar experiencias reales en obras musicales capaces de conservar emociones, momentos y personas. “Nublar” no es una excepción. La letra habla de la incertidumbre, de la bruma que a veces nubla el horizonte, pero también de la decisión de seguir adelante a pesar de no ver con claridad. No hay en la canción un mensaje de superación en el sentido más trillado del término. No hay afirmaciones grandilocuentes ni frases de autoayuda envueltas en melodía. Hay, en cambio, una aceptación. La aceptación de que no siempre se ve el camino, pero que caminar es el único acto posible. Esa honestidad es lo que distancia a El Ajelandro de otros artistas que confunden la introspección con el lugar común. Originario de Puebla capital, El Ajelandro inició su camino musical en 2015 con una filosofía clara: ser un cronista de su propia vida. No busca sonar a algo en específico, busca que cada canción suene exactamente a lo que sintió cuando pasó. Esa honestidad ha sido su sello y su fortaleza, y “Nublar” es una continuación natural de esa búsqueda. Lejos de encasillarse en un solo género, su identidad sonora transita con naturalidad entre el Rock Alternativo, el Pop, y hasta ritmos tropicales y huapangos. En “Nublar”, sin embargo, se inclina hacia el costado más folk de su personalidad artística, y lo hace con un oficio que demuestra que los años de camino no han sido en vano. “Nublar” no es una canción para todos los oídos. Es para quienes entienden que la música puede ser un refugio, un espejo, una compañía en los momentos de incertidumbre. Es para quienes saben que no todas las canciones necesitan ser himnos para ser importantes. El Ajelandro ha logrado con este sencillo algo que muchos artistas buscan y pocos consiguen: una canción que se queda. No por su pegajosidad, sino por su honestidad. “Nublar” es una canción que invita a la pausa, a la reflexión, a mirar hacia adentro sin miedo a lo que se encuentre. El cierre de Cartejaulí no podría ser más acertado. Y si este es el punto final de una era, el futuro que se anuncia para 2027 promete seguir profundizando en ese territorio donde la introspección y la música se encuentran.

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Aphex Twin celebra los 25 años de Drukqs con una esperada reedición

A 25 años de su lanzamiento original, Warp Records anunció una nueva edición conmemorativa del álbum que llegará el próximo 30 de octubre, devolviendo a circulación uno de los trabajos más complejos y fascinantes de Richard D. James. Publicado originalmente en 2001, Drukqs representó un momento singular dentro de la trayectoria de Aphex Twin. Después de cinco años sin un álbum de estudio, James entregó una obra monumental de 30 composiciones que desafiaba cualquier expectativa: frenéticos ejercicios de drill’n’bass convivían con delicadas piezas para piano preparado, pasajes ambientales, experimentación electroacústica y estructuras que parecían oscilar constantemente entre el caos y la contemplación. Durante años, el disco dividió opiniones. Algunos críticos lo interpretaron como una colección dispersa de ideas, mientras que otros encontraron en él una de las expresiones más libres del productor británico. Con el paso del tiempo, esa percepción cambió considerablemente. Canciones como “Vordhosbn”, “Mt Saint Michel + Saint Michaels Mount”, “Avril 14th” o “QKThr” terminaron convirtiéndose en piezas fundamentales dentro del catálogo de Aphex Twin, llegando incluso a nuevas generaciones gracias a plataformas como TikTok. La reedición del 25 aniversario estará disponible en vinilo, CD y casete, marcando la primera vez que el álbum vuelve a editarse oficialmente en estos formatos desde su lanzamiento original. Además de las ediciones estándar, Warp lanzará una versión especial de cuatro LP que incluirá un póster desplegable de seis paneles y un esténcil con el icónico logotipo AFX. Aunque no incorpora material inédito, la publicación completa un importante proceso de recuperación del catálogo físico de Aphex Twin, que ahora vuelve a encontrarse íntegramente disponible. Más allá de su importancia musical, Drukqs también representa una de las facetas más impredecibles de Richard D. James. El álbum alterna composiciones extremadamente agresivas con piezas de una sensibilidad casi clásica, reforzando la idea de que Aphex Twin nunca ha entendido la música electrónica como un género, sino como un territorio donde cualquier lenguaje puede coexistir. Incluso The Quietus destaca cómo el álbum reforzó la relación de James con sus raíces celtas, incorporando títulos en lengua córnica, referencias a Gales y a lugares emblemáticos de Cornualles y Bretaña, elementos que amplían el universo conceptual de un disco tan inclasificable como influyente. Veinticinco años después, Drukqs sigue sonando como una obra adelantada a su tiempo: un álbum capaz de pasar del frenesí digital a la intimidad del piano en cuestión de segundos, manteniendo intacta la capacidad de sorprender. Su regreso en formato físico no solo celebra un aniversario, sino que confirma el lugar que ha terminado ocupando dentro de la historia de la música electrónica: el de un clásico que necesitó tiempo para ser comprendido. En este link puedes conocer y comprar el material y mercancia del disco.

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