Depósitio Sonoro

Sin categoría

“Ecos de Suspiros”, el sencillo con el que Fran Diego sigue dejando huella

El caåntautor Fran Diego continúa revelando poco a poco el universo sonoro de Caminos de Cuerda, su próximo álbum de estudio, ahora con el estreno de “Ecos de Suspiros”, el cuarto sencillo de este nuevo material. A través de una balada pop cargada de sensibilidad y honestidad, el artista abre una ventana emocional hacia una etapa marcada por la memoria, la ausencia y el proceso de reconstrucción personal. “Ecos de Suspiros” presenta una atmósfera nostálgica que acompaña una narrativa íntima y reflexiva. La canción expone el difícil proceso de hacer frente a la pérdida de una persona, así como el peso emocional que permanece en los recuerdos y en aquello que alguna vez significó amor. Sin buscar volver atrás, el sencillo reconoce el dolor de aceptar un final y aprender a vivir con los ecos que deja. El tema también funciona como una representación de esos recuerdos que permanecen intactos pese al paso del tiempo. Fran Diego aborda la sensación de sentirse perdido, sin rumbo y sin claridad después de una ruptura, pero al mismo tiempo deja entrever la necesidad de volver a levantarse y encontrar una nueva versión de sí mismo. Todo esto acompañado por una producción que mezcla melodías suaves con una interpretación vocal profundamente emocional. Con este lanzamiento, el cantautor consolida una identidad artística cercana y auténtica, apostando por canciones que conectan desde la vulnerabilidad y la honestidad emocional. Además, “Ecos de Suspiros” confirma el camino que ha venido trazando rumbo a Caminos de Cuerda, un álbum que continúa generando expectativa con cada nuevo adelanto. “Ecos de Suspiros” ya se encuentra disponible en plataformas digitales, consolidando a Fran Diego como una de las propuestas emergentes que buscan conectar con el público a través de emociones reales, letras sinceras y una esencia musical cada vez más sólida.

“Ecos de Suspiros”, el sencillo con el que Fran Diego sigue dejando huella Leer más »

Power trío tabasqueño: John Salami se reinventa y estrena videoclip

“Tóxica”, su nuevo sencillo y primer video oficial, marca el inicio de una nueva era artística para la banda fundada en 2015 Después de once años de trayectoria, la banda independiente John Salami decidió cambiar las reglas del juego. El grupo originario de Tabasco presentó “Tóxica”, su más reciente sencillo, acompañado del primer videoclip oficial en su historia. Pero el anuncio no termina ahí. La agrupación confirmó que a partir de ahora funcionará como un power trío, dejando atrás formaciones variables para apostar por un sonido más directo, crudo y contundente. Un formato exigente El power trío (guitarra, bajo y batería) es uno de los formatos más demandantes del rock. Sin instrumentos adicionales ni capas de producción que disimulen errores, cada músico debe ocupar un espacio sonoro claro. En el caso de John Salami, la nueva alineación queda integrada por: Fernando Cadenas Gustavo Salinas Fabián Cadenas “Es la primera vez en ocho años que tocamos así”, explicó la banda en un comunicado. “Nos permite experimentar un sonido más sólido, tanto en vivo como en estudio”. Una canción sobre el apego “Tóxica”, el sencillo que sirve como carta de presentación de esta nueva etapa, aborda el tema de las relaciones amor-odio. La letra describe cómo el apego emocional puede desarrollar una necesidad de permanecer con alguien, incluso cuando la relación no es saludable. Musicalmente, la canción bebe de influencias que van del punk y la new wave al garage y el industrial metal. Fue grabada en Sónico Estudio, con producción, mezcla y masterización de José Mendoza (El Pillín). El videoclip, filmado en distintas locaciones de *Villahermosa, apuesta por una estética urbana y sobria, alejada de los excesos digitales. Primer adelanto de un EP “Tóxica” es apenas la primera entrega de un nuevo EP que se encuentra en etapa de producción. La banda lo describe como “el mayor cambio a nivel artístico y estructural” desde su fundación en 2015. Trayectoria local John Salami nació en Tabasco hace once años con la intención de crear un sonido original, mezclando los gustos dispares de sus integrantes. Ese cóctel, que ellos llaman “Sonido Salami”, ha evolucionado con el tiempo. En 2019 alcanzaron popularidad local con el sencillo “Twinkies”, lo que les valió invitaciones a festivales. Su discografía incluye los EPs Págame mi ampli (2018), Radio Garca (2022) y los sencillos “El ritmo que quema” (2019), “Loca” (2024) y “Muertos” (2024).

Power trío tabasqueño: John Salami se reinventa y estrena videoclip Leer más »

Felipe Moon: El paraíso como decisión y territorio posible

El amor sin condiciones es una de esas ideas que todos romantizan pero pocos se atreven a vivir. Felipe Moon, el joven artista ecuatoriano que acaba de lanzar “Paradiso”, parece haber decidido que la música es el territorio donde esa entrega total puede existir sin reservas ni ironías. Su nuevo sencillo no es solo una canción de amor; es una declaración de principios artísticos y personales. El tema, disponible en todas las plataformas digitales, es un viaje sonoro que combina ritmos bailables con atmósferas profundas, una fusión que en manos menos hábiles podría sonar a collage forzado pero que aquí fluye con una naturalidad sorprendente. El productor Predi on the Drums logra un equilibrio delicado: mantener la energía rítmica necesaria para que el cuerpo se mueva sin sacrificar la calidez emocional que la letra requiere. El resultado es un sonido que invita tanto al baile como a la introspección, una dualidad que refleja perfectamente la complejidad del sentimiento que describe. La intensidad como compromiso Lo que distingue a “Paradiso” de la abrumadora oferta de canciones románticas en el mercado es su falta de ambivalencia. No hay en la letra ese “te quiero pero no sé si me quieres” que domina tanta música contemporánea. No hay cálculo, no hay distancia de seguridad, no hay una puerta trasera por si las cosas salen mal. Hay, en cambio, una decisión firme: la de estar presente “cada segundo que hay en este mundo”. La frase es casi existencial, como si el amor fuera no una emoción que se padece, sino una elección que se hace cada día. Felipe Moon canta sobre desafiar lo desconocido, sobre rendirse por completo a esos besos que lo transportan a su propio paraíso. No es la promesa de un final feliz; es la apuesta por un presente intenso. En un mundo donde las relaciones se construyen cada vez más sobre la base de la desconfianza, los chats que no se responden, los perfiles que se ocultan, los sentimientos que se miden para no sufrir—, esta declaración suena casi contracultural. No por ingenua, sino por valiente. El videoclip como espejo El trabajo audiovisual, dirigido por Gabriel Ruiz T, entiende que esta canción necesita una narrativa visual a su altura. Ruiz T apuesta por una estética moderna e inmersiva, alejándose de los clichés del género para construir algo más íntimo. La participación de la modelo Romina Trujillo no es un adorno, sino un elemento central de esa historia. Las miradas que se sostienen, la cercanía que no busca ser exhibida sino compartida, la vulnerabilidad que no se disfraza de fortaleza: todo eso construye un universo visual que amplifica el emocional. El video no muestra un paraíso edénico e inalcanzable; muestra un paraíso cotidiano, hecho de complicidad y presencia. Hay en la dirección una comprensión profunda de la canción: el paraíso no es un lugar al que se llega, sino una persona con la que se está. Y esa persona no es perfecta, pero es real. Y en esa realidad, en esa cercanía compartida, habita lo sagrado. Ecuador como plataforma de despegue Hay un contexto que no puede ignorarse al hablar de Felipe Moon: su origen ecuatoriano. En el mapa de la música latina, Ecuador ha sido históricamente un país con menor proyección internacional que sus vecinos. No por falta de talento, sino por una combinación de factores que tienen que ver con la industria, las redes de distribución y la atención mediática. Que un artista ecuatoriano entregue una producción de esta calidad, con un sonido contemporáneo que dialoga con tendencias globales sin perder identidad, es un síntoma alentador. Felipe Moon se suma a una nueva generación de músicos del país andino que están demostrando que hay mucho más allá del folclore y los estereotipos. Canciones como “Paradiso” funcionan como tarjetas de presentación que no piden permiso para trascender fronteras. La interpretación como vehículo La voz de Felipe Moon es otro de los aciertos del sencillo. Lejos de los alardes técnicos o los efectos de estudio que saturan la producción actual, Moon opta por una entrega directa, casi conversacional en momentos, que transmite autenticidad. Hay sensualidad en su interpretación, pero también vulnerabilidad. Hay seguridad, pero también la conciencia de que entregarse es siempre un acto de riesgo. Esa dualidad, la fuerza y la fragilidad, la certeza y la duda, es lo que hace que “Paradiso” se sienta genuina. No es la declaración de quien no tiene nada que perder; es la declaración de quien, sabiendo lo que puede perder, decide entregarse de todas formas. Y esa tensión, esa decisión consciente de asumir el riesgo, es lo que hace que la canción resuene más allá de su superficie pegadiza. Una declaración artística “Paradiso” no es un lanzamiento más en la carrera de Felipe Moon. Es, como él mismo lo ha definido, una declaración artística sobre la intensidad de amar sin reservas. En un panorama donde el desamor y la desconfianza se han convertido en los grandes temas del pop, una forma, quizás, de procesar colectivamente una época de crisis de los vínculos, Moon se atreve a cantar un amor total, sin condiciones, sin red de seguridad. No es una ingenuidad. Es una elección consciente. La canción propone que el paraíso no es un lugar al que se llega, sino una persona a la que se elige. Que la entrega no es pérdida, sino ganancia. Que el riesgo de amar sin reservas vale la pena. Esa declaración, en el contexto actual, tiene un valor casi simbólico. Felipe Moon no solo está lanzando una canción; está ofreciendo una posibilidad. Un paraíso pequeño pero sólido. Un lugar donde, al menos por los minutos que dura el tema, vale la pena rendirse por completo.

Felipe Moon: El paraíso como decisión y territorio posible Leer más »

SAVBIA explora las grietas del amor en el video de “Tu Nombre”

Desde un lugar íntimo y sin concesiones, la artista chilena radicada en CDMX, SAVBIA, presenta el videoclip de “Tu Nombre”, una pieza que se sumerge en las zonas más frágiles del vínculo amoroso. Lejos de la narrativa clásica de la ruptura, “Tu Nombre” se instala en ese territorio ambiguo donde las diferencias comienzan a pesar y la distancia se vuelve inevitable. Más que un desenlace, la canción captura el proceso: el desgaste, la confusión y, finalmente, la aceptación de que soltar también puede ser un acto de cuidado. Dirigido por Diego Chávez Elizalde, con fotografía de Laid Arisai, el video apuesta por una construcción sensorial antes que lineal. Las imágenes aparecen fragmentadas, como destellos de memoria que se resisten a ordenarse, reforzando la idea de un recuerdo que se descompone al mismo tiempo que se intenta sostener. En lo sonoro, la producción, mezcla y masterización corren a cargo de Rodolfo Vázquez, quien envuelve la voz de SAVBIA en una atmósfera cálida, cercana al pop-soul con matices de R&B. El resultado es un paisaje contenido que potencia la carga emocional sin caer en excesos. Hacia el cierre, el videoclip introduce un gesto inesperado: un mensaje directo de la artista que rompe la cuarta pared y aterriza el relato en su presente. Desde ahí, SAVBIA asume la incertidumbre —sin garantías ni finales claros— y elige permanecer, habitar el ahora y entregarse por completo, incluso en medio de lo inestable. “Tu Nombre” forma parte de “Cero”, el próximo EP de SAVBIA, que verá la luz a finales de mayo y perfila una etapa marcada por la introspección y la honestidad emocional.

SAVBIA explora las grietas del amor en el video de “Tu Nombre” Leer más »

La geometría de la soledad: “Caracol” y la evolución de Tigres los Secretos

Hay canciones que funcionan como espejos y otras que funcionan como refugios. “Caracol”, el nuevo sencillo de Tigres los Secretos, pertenece indiscutiblemente a la segunda categoría. En esta entrega, el proyecto liderado por Salvador Güereña abandona la urgencia del asfalto para adentrarse en las profundidades de la psique humana, utilizando la figura del caracol como el vehículo perfecto para hablar de la vulnerabilidad y la reclusión voluntaria. Desde una perspectiva estrictamente musical, “Caracol” es un ejercicio de riesgo. La composición se sostiene sobre una base aparentemente sencilla de dos acordes, pero es en su desarrollo donde reside la verdadera magia. La canción no avanza de forma lineal, sino helicoidal; crece y se transforma, alterando su tempo y su paleta de colores, para finalmente retornar a su origen. Es una estructura que mimetiza la arquitectura de un caparazón, creando una sensación de movimiento perpetuo que atrapa al oyente. Este nivel de detalle técnico es lo que Güereña y el ingeniero Edu Sahe han denominado “Hi-Lo-Fi”: una producción que respeta la honestidad de la grabación independiente pero la dota de una profundidad sonora casi arquitectónica. Para los seguidores de la escena underground, “Caracol” representa la consolidación de un lenguaje que Salvador comenzó a esbozar en 2013. Es un pop ecléctico que no teme a la complejidad ni a la pausa. La banda, integrada por Emilio Ponce, Manuel Galván y Daniel Nicolás, aporta una cohesión que permite que la canción se sienta viva, orgánica y, sobre todo, distinta a lo que el proyecto había mostrado anteriormente. Formando parte del EP Animales y Ciudades, este sencillo es una pieza fundamental para entender la tensión que atraviesa todo el trabajo de Tigres los Secretos: la lucha entre el instinto salvaje y la estructura que nos contiene. Al final, “Caracol” nos recuerda que la introspección no es cobardía, sino una forma de resistencia. Es una inmersión necesaria en un mundo donde lo frágil sigue siendo, contra todo pronóstico, lo más valiente que podemos ser.

La geometría de la soledad: “Caracol” y la evolución de Tigres los Secretos Leer más »

Bifrontismo: El refugio sonoro en las afueras de Guadalajara

Bifrontismo, banda de Guadalajara, acaba de lanzar “filmes del cuarto oculto”, un EP de cinco canciones que convierte la pérdida en materia artística. Grabado, mezclado y masterizado en su home studio rural, el trabajo confirma a la agrupación como una de las voces más honestas de la escena independiente mexicana. Bifrontismo nació en octubre de 2021, en medio de la pandemia, como un refugio frente a la incertidumbre. Omar Rojo, Marcos Rojo, Emmanuel Rodríguez y Emet Macías se unieron con la consigna de expresar angustias y contar historias fantásticas. A ellos se sumó después Mario Díaz en el bajo, completando la alineación actual junto a Marcos Chávez en la batería. A diferencia de su álbum debut, “el lado oscuro de la fábula” (febrero de 2025), vertebrado por un concepto fantasioso, este EP tiene a la pérdida como hilo conductor. Ciclos cerrados, vidas que terminaron, vacíos dejados por personas amadas: todo eso nutrió las cinco canciones que conforman el material. El proceso creativo refleja la cercanía de la banda. Las ideas nacían en una sala de ensayo de Guadalajara y se pulían en el bar de enfrente, entre conversaciones y cervezas. La primera canción en gestarse fue “piel, alianzas y ataúdes”, una metáfora sobre una bruja que devora a su víctima mediante la seducción, representando cómo ciertas relaciones nos consumen en silencio. No hay triunfo ni falsa esperanza: solo la calma que llega cuando, derrotados, nos sentamos a contemplar las ruinas. El tema “piel, alianzas y ataúdes” contará próximamente con un videoclip oficial. “filmes del cuarto oculto” no busca consuelos fáciles ni viralidad. Es un trabajo para quienes entienden que la música puede ser refugio, para quienes no temen mirar de frente a la pérdida. Bifrontismo ha construido un pequeño mundo sonoro en las afueras de Guadalajara. Vale la pena asomarse.

Bifrontismo: El refugio sonoro en las afueras de Guadalajara Leer más »

Boards of Canada enciende rumores de regreso con misteriosos VHS enviados a fans

. Un puñado de cintas analógicas, imágenes degradadas y sonidos crípticos bastaron para reactivar una de las esperas más largas de la electrónica contemporánea. Boards of Canada, un proyecto que históricamente ha preferido operar desde el misterio, la sugestión y la desorientación emocional. Esta semana, el legendario dúo escocés volvió a instalarse en el centro de la conversación luego de que varios fans reportaran haber recibido extrañas cintas VHS vinculadas, presuntamente, con canales de distribución relacionados con Warp Records y Bleep. El rumor tomó fuerza tras la difusión de un video en Reddit, donde puede verse material visual con fuerte desgaste analógico, ruido de cinta, símbolos ambiguos y una banda sonora compuesta por texturas de onda corta, voces procesadas y fragmentos que muchos ya interpretan como una pista clara de que algo nuevo se aproxima. No hay confirmación oficial, pero en el universo de Boards of Canada rara vez las cosas aparecen “por accidente”. La estética del enigma como lenguaje propio Si algo ha distinguido a Boards of Canada desde sus inicios es su capacidad para convertir el misterio en parte esencial de su obra. Más que lanzar discos, el dúo formado por Michael Sandison y Marcus Eoin ha construido un imaginario entero: cintas encontradas, recuerdos escolares deformados por el tiempo, melodías infantiles contaminadas por una sensación de amenaza latente, nostalgia convertida en alucinación. Su música nunca ha dependido únicamente del sonido; también vive en sus silencios, en sus ausencias y en esa manera tan suya de sugerir más de lo que revela. Por eso, el gesto de enviar VHS físicos a algunos seguidores —si es que efectivamente se confirma su autenticidad— no resulta gratuito ni meramente decorativo. Tiene sentido total dentro del archivo emocional que Boards of Canada ha cultivado durante décadas: un universo donde la tecnología vieja, el deterioro magnético y la memoria distorsionada no son accesorios retro, sino parte del lenguaje mismo. Las teorías ya están corriendo Entre las especulaciones más repetidas por la comunidad de fans hay dos posibilidades principales: Algunos usuarios han señalado que dentro del audio de las cintas podrían escucharse fragmentos que remiten a Societas x Tape, la extensa mezcla curada por el dúo para NTS Radio en 2019, mientras que otros detectaron voces invertidas, símbolos religiosos y aparentes datos codificados en la señal. La conversación ya se expandió hacia foros especializados y comunidades de coleccionistas, donde la expectativa convive —como siempre con Boards of Canada— con una buena dosis de paranoia y escepticismo. Y es que tampoco sería la primera vez que el grupo recurre a una estrategia así. Antes del lanzamiento de Tomorrow’s Harvest en 2013, Boards of Canada activó una de las campañas más fascinantes de la música electrónica reciente: códigos ocultos en transmisiones, pistas fragmentadas, ediciones físicas limitadas y una narrativa de búsqueda colectiva que convirtió la espera en parte del propio lanzamiento. Aquella campaña no solo fue brillante desde el marketing; también fue coherente con el tipo de experiencia que el dúo siempre ha propuesto: escuchar como quien descifra una señal perdida. Más de una década de silencio… y un culto intacto Si estos VHS efectivamente anticipan material nuevo, estaríamos ante la primera música inédita de Boards of Canada en más de diez años, desde la publicación de Tomorrow’s Harvest. Y eso, por sí solo, bastaría para convertir este posible regreso en uno de los acontecimientos más importantes del año para la electrónica de culto. Porque Boards of Canada no es simplemente otro nombre grande del catálogo de Warp. Su obra —desde Music Has the Right to Children hasta Geogaddi, The Campfire Headphase y el propio Tomorrow’s Harvest— ayudó a redefinir la sensibilidad emocional de la electrónica moderna. Su influencia puede rastrearse en artistas tan distintos como Radiohead, Burial o incluso Solange, y su huella sigue siendo visible en el ambient, el IDM, el downtempo, el hauntology y buena parte de la música que trabaja con la memoria como materia sonora. Lo más importante: Boards of Canada volvió a sentirse cerca Más allá de si este movimiento desemboca en un álbum, una reedición o una simple intervención conceptual, lo cierto es que Boards of Canada ya logró algo esencial: volver a activar esa sensación de acontecimiento raro, casi sagrado, que solo muy pocos artistas conservan. En un presente saturado de lanzamientos instantáneos, ruido algorítmico y anuncios descartables, el simple hecho de que unas cuantas cintas VHS hayan provocado semejante oleada de fascinación dice mucho del lugar que el dúo sigue ocupando en la cultura musical. Esto sigue en terreno de especulación; por ahora no hay confirmación oficial de Boards of Canada ni de Warp Records, pero sí hay suficientes huellas públicas como para seguir el rastro. Links de referencia: https://www.reddit.com/r/boardsofcanada/comments/1se7wuc/boards_of_canada_2026_vhs_promo/ Explicación del rumor: https://www.reddit.com/r/boardsofcanada/comments/1sep56t/can_someone_explain_what_is_happening_right_now/?utm_source=chatgpt.com

Boards of Canada enciende rumores de regreso con misteriosos VHS enviados a fans Leer más »

Altar: el ritual de ruido que unió a Sunn O))) y Boris

Altar es un álbum colaborativo delgrupo japonés de música experimental Boris y la bandaestadounidense de drone metal Sunn O))) , lanzado el 31 de octubre de 2006 a través de Southern Lord Records ( SUNN62 ). Una edición limitada de dos CD fue lanzada el 23 de octubre a través de Southern Lord con una pista extra de 28 minutos con Sunn O))), Boris y Dylan Carlson , titulada “Her Lips Were Wet with Venom”. Hay discos que no se escuchan: se atraviesan. Obras que no fueron pensadas para acompañar una tarde, sino para desfigurar la percepción del tiempo, poner al cuerpo en alerta y recordarnos que la música pesada también puede ser una experiencia casi espiritual. Altar, la monumental colaboración entre Sunn O))) y Boris, pertenece exactamente a esa clase de álbumes. Publicado originalmente en 2006, el disco reunió a dos de los proyectos más radicales y visionarios del sonido pesado y experimental de su tiempo: por un lado, el abismo drónico y ceremonial de Sunn O))); por el otro, la naturaleza mutante de Boris, una banda capaz de navegar con la misma naturalidad entre el sludge, el noise, el shoegaze, el psych rock y la devastación absoluta. El resultado fue una obra que no se conformó con sonar pesada: quiso sonar total. Un encuentro inevitable Más que un “split de lujo” o una simple colaboración entre nombres de culto, Altar fue la consolidación de una afinidad artística profunda. Ambas entidades compartían una visión: entender la distorsión, la repetición y el volumen no como trucos de impacto, sino como herramientas de trance, densidad emocional y expansión sensorial. Desde su portada hasta su ejecución, Altar se siente como un ritual de comunión entre dos formas distintas de entender la oscuridad. Sunn O))) llega con sus riffs lentísimos, sus capas tectónicas y su obsesión por el peso físico del sonido; Boris aporta una sensibilidad más elástica, más psicodélica, más impredecible. La mezcla de ambas fuerzas no genera caos gratuito: genera arquitectura sonora. Un disco que no teme mutar Lo extraordinario de Altar es que, a pesar de su reputación de álbum “pesado”, no está construido únicamente desde la aplastante brutalidad. Claro, temas como “Etna” y “Blood Swamp” son verdaderas masas de lava sonora: lentas, ominosas, aplastantes. Pero en medio del humo aparecen grietas de belleza extraña, momentos donde el disco parece levitar. Ahí entra “The Sinking Belle (Blue Sheep)”, probablemente el corazón emocional del álbum. La participación de Jesse Sykes convierte la pieza en una anomalía hermosa dentro del paisaje dronero: una canción fantasmagórica, melancólica y profundamente hipnótica que demuestra que el peso también puede ser delicado, seductor y emocionalmente devastador. Luego está “Akuma No Kuma”, donde la oscuridad adquiere una forma más lúdica y surrealista, casi como si el álbum se permitiera sonreír con los colmillos puestos. Y más adelante, “Fried Eagle Mind” funciona como un puente perfecto entre la agresividad y la abstracción, reafirmando que este disco nunca quiso ser lineal ni cómodo. Pesadez como lenguaje, no como pose Uno de los mayores méritos de Altar es que entiende la pesadez como una experiencia física y psicológica, no solo como una estética metalera. Aquí el volumen no es un accesorio cool, sino una forma de alterar la escucha. El disco trabaja con la repetición, la textura, el aire, el eco y la espera como si estuviera construyendo un templo hecho de amplificadores y ceniza. Eso explica por qué Altar ha envejecido tan bien. No está atrapado en una tendencia de época ni en una escena específica. Aunque nace del drone metal, del doom y del noise, su verdadero territorio está en otro lado: en el arte de hacer que el sonido se sienta como una presencia viva. Y quizá ahí radica su importancia: no fue solo un gran disco colaborativo. Fue una obra que ayudó a demostrar que la música extrema podía ser también cinematográfica, abstracta, poética y profundamente inmersiva. Un altar para la música pesada de culto Con los años, Altar se ha consolidado como una pieza fundamental dentro de la discografía de ambas agrupaciones. No solo por lo ambicioso del cruce, sino porque representa un momento en el que dos mundos compatibles decidieron no contenerse en absoluto. La presencia de colaboradores como Kim Thayil, Dylan Carlson y otros músicos cercanos a este universo expandió todavía más el carácter comunal, casi litúrgico, del proyecto. Escuchar Altar hoy sigue siendo una experiencia exigente, pero también profundamente gratificante. No es un disco para poner “de fondo”. Es un disco para entrar. Para dejarse envolver por sus frecuencias, su niebla, su tensión y su misterio.

Altar: el ritual de ruido que unió a Sunn O))) y Boris Leer más »

Scroll al inicio