El último disco colaborativo del visionario británico Matthew Herbert junto a la polifacética Momoko Gill, Clay, llega a nuestras manos el 27 de junio de 2025 a través de Strut Records. Se trata de once composiciones que fusionan la estética electrónica y experimental de Herbert con el pulso orgánico de los tambores y la voz emotiva de Gill, dando como resultado una experiencia sonora tan íntima como expansiva
Un paseo por las 11 piezas
- Calm Water abre con texturas suaves y pulso sutil: una invitación escuchada, recordando al toque casi jazz-ambient de David Sylvian.
- Need To Run mantiene una línea rítmica bajo y cálida, donde Gill canta con delicadeza mientras Herbert moldea una atmósfera hypnotizante.
- Mowing, con su cadencia asincrónica y tejido sonoro angular, y Heart, magnífico dúo de armonías vocales y minimalismo, son dos de los momentos.
- En Babystar, el dúo se permite un guiño dancefloor, con un gancho melódico ideal para el amanecer.
- Show Me presenta influencias del breakbeat británico (“bruk”), golpeado por improvisaciones de batería precisas.
- Cierra Circle Shore, un épilogo folk‑soul que da remate a esta colección sensorial.
Técnica y proceso creativo
Herbert, conocido por su uso de objetos de la vida cotidiana como instrumentos, incorpora desde kotos japoneses hasta sonidos de balones de baloncesto, integrándolos en un universo orgánico que parece respirar.
Por su parte, Gill no es una invitada pasajera: batería, voz, composición y una sensibilidad jazz-folk que dialoga constantemente con Herber. El álbum fue desarrollado durante un año, primero a distancia, luego en sesiones cara a cara que consolidaron la química creativa del dúo.
Recepción crítica & comunidad
- Greg Fenton de Magazine Sixty califica Clay como “una obra maestra” que deslumbra con su jazz contemporáneo, delicadeza de ritmos y emotividad vocal.
- Test Pressing (Paul East) destaca que el disco combina “profundidad accesible” con lo esotérico, y lo eleva a una creación magnética, comparable al mejor Herbert.
- En reddit, un usuario afirma: “I don’t think there’s a question that it’s Herbert’s best record in years.”
¿Por qué Clay resuena?
- Equilibrio entre lo cerebral y lo visceral: La experimentación sonora de Herbert se llena de alma gracias a la presencia humana de Gill: percusión real, melodías palpables y letras tangibles.
- Coherencia estilística: El álbum se sostiene con una unidad sonora sin sacrificar variedad, transitando entre introspección y ritmos más bailables.
- Eco comunitario: La crítica especializada y los listeners coinciden en que estamos ante uno de los lanzamientos más sólidos en la carrera de Herbert en más de una década.
Conclusión
Clay es mucho más que un disco electrónico o un experimento rítmico: es un diálogo íntimo entre dos artistas libres, que hablan desde las entrañas del sonido. Es contemporáneo, sincero, delicado y subrepticiamente poderoso. Un álbum para escuchar en auriculares al caer la tarde, o en club al despuntar el alba: una obra que reconcilia lo bailable con lo meditativo.