Kotanna: el vuelo interior de la cinta — “Pájaro Doble” y la alquimia del sonido analógico
Desde Cholula, una de las ciudades más antiguas y místicas de México, surge un nuevo vuelo en el mapa del ambient latinoamericano. Kotanna, productor y artesano del sonido, presenta Pájaro Doble, su nuevo álbum disponible el 24 de octubre a través de Tesorito, el sello del productor colombiano Ezmeralda, con una edición en casete lanzada por su propio sello, Cintas Oblicuas. El disco, compuesto por siete piezas hipnóticas, es una exploración entre la calma y el vértigo, entre el zumbido del magnetismo y la ternura que habita en cada loop de cinta. Pájaro Doble es un manifiesto de dualidad: lo íntimo y lo expansivo, lo análogo y lo etéreo, el caos y la armonía. Dos alas que se mueven en sincronía para mantener el vuelo. Un paisaje tejido en cinta Kotanna pertenece a una generación de productorxs que han encontrado en el formato físico —y en particular, la cinta— una forma de resistencia y afecto. Su aproximación al ambient no busca el escapismo, sino la cercanía. En su música, los errores del magnetismo, el hiss y las texturas lo-fi se convierten en materia viva, en respiración. En Pájaro Doble, esas huellas del proceso son parte del relato. Cada pieza se despliega como un microcosmos que invita a habitar el tiempo de otra forma: circular, viscosa, contemplativa. “Camino a Cholula” funciona como una evocación a su ciudad natal, entre drones que parecen ecos de una memoria familiar. “Jara”, colaboración con Clari Flip y Paloma Duque, convierte la cinta en jardín: una mezcla de kora, grabaciones de campo y voz humana que florece en lo invisible. Mientras tanto, “Tempus Ludems” reinterpreta el caos de la Ciudad de México como un collage psicodélico y visceral, una nueva Tenochtitlán reimaginada en frecuencias bajas. El tiempo derretido en sonido Con un master a cargo de Ike Zwanikken (Hysterical Love Project), Pájaro Doble refina el universo de Kotanna hacia una luminosidad permanente. Es música que no pretende capturar el instante, sino expandirlo. Una escucha que se siente como ver el polvo suspendido en la luz, o como perder la noción del tiempo mientras el carrete sigue girando. La ternura como gesto sonoro En un contexto donde la música electrónica latinoamericana se ha abierto a la exploración del ruido y el ritmo, Kotanna apuesta por algo más frágil y esencial: la ternura. Su trabajo no busca la perfección técnica sino la verdad del proceso. En ese sentido, Pájaro Doble es también una declaración estética: hacer música como quien cultiva una planta o repara una radio antigua —con paciencia, con afecto, con memoria. Kotanna no solo compone: documenta la quietud.Y en ese registro, Pájaro Doble vuela con una sinceridad que pocos se atreven a sostener. 🎧 Escucha Pájaro Doble en Bandcamp📼 Disponible en digital y en casete vía Tesorito y Cintas Oblicuas a partir del 24 de octubre.
