Depósitio Sonoro

Sale “El Ángel Exterminador” de Paradiso, dirigido por Nikita Roteker

Un portal visual a la nostalgia de lo que nunca fue

En un ecosistema audiovisual donde los videoclips han quedado reducidos muchas veces a meros productos de acompañamiento, el trabajo que Nikita Roteker ha realizado para Paradiso irrumpe como un recordatorio de lo que el formato puede alcanzar cuando se lo aborda desde la ambición artística y la libertad creativa. “El Ángel Exterminador” no es solo un video musical: es una experiencia inmersiva que dialoga, expande y potencia el universo sonoro del colectivo internacional.

Dirigido por el artista serbio Nikita Roteker, el videoclip del sencillo homónimo se presenta como un collage maximalista que recupera la estética frenética y vibrante de los idents de MTV de los años 90. Pero lejos de caer en la mera nostalgia, Roteker utiliza ese lenguaje visual para construir algo más complejo: “un portal a la nostalgia por tiempos que nunca vivimos” . Hay en cada fotograma una familiaridad difusa, un eco de algo que reconocemos sin haberlo experimentado, una memoria prestada que nos atraviesa sin que podamos nombrarla del todo.

La imagen como territorio de resistencia

Lo primero que impacta del videoclip es su textura analógica y su saturación cromática deliberada. En una época donde la imagen digital ha alcanzado una pureza casi quirúrgica, Roteker apuesta por lo imperfecto, lo procesado físicamente, lo que se siente como tocado por manos humanas. Los colores explotan, las imágenes se superponen en un caos calculado, los destellos de iconografía reconocible aparecen y desaparecen antes de que podamos fijarlos.

Este tratamiento visual no es un capricho estético; es una declaración de principios. En palabras de la propia producción, el video funciona como “un manifiesto visual sobre recuperar los colores de la vida y el placer de habitar el mundo sin celulares”. Esa tensión entre lo analógico y lo digital, entre la presencia física y la mediación tecnológica, atraviesa cada segundo del clip. No hay aquí una condena simplista de la tecnología, sino una exploración de lo que se pierde cuando la experiencia del mundo se filtra exclusivamente a través de una pantalla táctil.

El ritmo como estructura

Si el álbum “El Ángel Exterminador” es una obra “multi-palindrómica” que puede escucharse al derecho y al revés, el videoclip de Roteker tiene su propia lógica de repetición y retorno. El montaje frenético no es un simple ejercicio de estilo; construye una estructura donde las imágenes regresan transformadas, donde los motivos visuales se espejean y contradicen, creando una experiencia que, como el disco, recompensa la revisión.

Cada visionado del video puede revelar nuevos detalles, nuevas conexiones, nuevas capas. No es una pieza para consumir pasivamente; es un objeto para explorar. En ese sentido, Roteker logra algo que pocos videoclips contemporáneos alcanzan: crear una obra que no se agota en el primer encuentro, que invita a volver, a sumergirse nuevamente en su caos cromático para descubrir aquello que antes pasó desapercibido.

Un refugio contra la apatía digital

Quizás lo más significativo del videoclip de “El Ángel Exterminador” es su capacidad para funcionar como un refugio sensorial. En un momento donde la saturación de estímulos digitales ha generado, paradójicamente, una creciente apatía, donde el scroll infinito ha adormecido nuestra capacidad de asombro, Roteker propone un espacio donde la intensidad visual no es agotamiento sino revitalización.

Las texturas analógicas, la densidad de las imágenes, la calidez del color saturado, la presencia de los cuerpos: todo en el video contribuye a construir un territorio habitable. No es casual que la pieza se describa como un portal. Un portal no se mira desde afuera; se atraviesa. Y el video de Roteker invita precisamente a eso: a cruzar hacia otro lugar, a dejarse llevar por su corriente visual sin intentar controlarla, a experimentar la música no como acompañamiento sino como inmersión total.

Conclusión

Con este videoclip, Nikita Roteker y Paradiso han logrado algo que trasciende la categoría de “video musical”. Han creado una pieza que expande el universo sonoro del álbum hacia un territorio visual coherente, potente y emocionalmente resonante. Integrando la estética de los *idents* de MTV con una sensibilidad contemporánea, construyendo un collage que es al mismo tiempo caótico y riguroso, y apostando por la presencia humana y la materialidad analógica como formas de resistencia cultural, el trabajo se erige como un manifiesto en movimiento.

“Paradiso no es una banda: es un presagio”, han dicho sus creadores. Con este videoclip, Nikita Roteker demuestra que el presagio también puede ser imagen. Y que, en tiempos de apatía digital, un portal bien construido puede ser el mejor refugio.

El videoclip de “El Ángel Exterminador” ya está disponible en plataformas digitales. El álbum homónimo de Paradiso puede escucharse en streaming y adquirirse en formato físico.

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