Depósitio Sonoro

17 mayo, 2026

Pixies anuncian reedición en vinilo de Complete B-Sides: 1988-1997

Hay discos que definen una época y luego están los lados B: esos territorios menos transitados donde muchas bandas muestran su versión más libre, extraña y visceral. En el caso de Pixies, esos “sobrantes” terminaron siendo piezas fundamentales para entender por qué el grupo cambió para siempre el lenguaje del rock alternativo. Ahora, la banda originaria de Boston ha anunciado la reedición en vinilo de Complete B-Sides: 1988-1997, una compilación que reúne rarezas, covers, demos y canciones que originalmente aparecieron dispersas entre sencillos y ediciones especiales durante una de las etapas más importantes de su carrera. La colección recupera material publicado entre 1988 y 1997, el periodo que encapsula el ascenso, ruptura y consolidación del mito Pixies. Más allá de la nostalgia, el lanzamiento funciona como una radiografía del ADN creativo de la banda: canciones frenéticas, melodías abrasivas, humor extraño y esa dinámica explosiva entre calma y distorsión que terminaría influenciando a generaciones enteras. El archivo secreto de una banda esencial Escuchar los lados B de Pixies no es simplemente revisar descartes. En muchos casos, estas canciones expanden el universo de álbumes como Doolittle, Bossanova o Trompe le Monde. Ahí aparecen versiones alternas de la banda: Tracks como “Into the White”, “Bailey’s Walk”, “Manta Ray” o su peculiar cover de “Winterlong” de Neil Young muestran cómo Pixies podía pasar del noise rock al pop retorcido sin perder identidad. Para muchos fans, estos materiales fueron durante años una especie de culto subterráneo. Antes de Spotify y YouTube, conseguir varios de esos tracks implicaba buscar singles importados, ediciones japonesas o compilaciones difíciles de encontrar. Esa aura de misterio ayudó a convertir a los lados B de Pixies en objetos casi míticos dentro de la cultura alternativa de los noventa. El sonido que ayudó a crear el rock alternativo moderno Hablar de Pixies implica hablar del nacimiento del rock alternativo contemporáneo. La banda liderada por Black Francis y Kim Deal ayudó a moldear el sonido que posteriormente adoptarían artistas como: La fórmula quiet/loud/quiet que después popularizaría el grunge tuvo una de sus expresiones más importantes en Pixies. Kurt Cobain reconoció en múltiples ocasiones que Smells Like Teen Spirit intentaba capturar parte de esa energía explosiva. Pero mientras muchos grupos de la época buscaban grandilocuencia, Pixies siempre se sintió incómodo, extraño y mutante. Sus canciones podían hablar de ciencia ficción, violencia bíblica, extraterrestres o surf rock en menos de tres minutos. Y quizá por eso sus lados B resultan tan fascinantes: son el espacio donde esa rareza aparece sin filtros. El regreso del formato físico y la nostalgia alternativa La reedición de Complete B-Sides: 1988-1997 también confirma algo evidente: el vinilo sigue siendo el formato favorito para revisitar el catálogo de bandas de culto. En tiempos dominados por playlists efímeras, escuchar este material en formato físico devuelve cierta sensación ritual: Para nuevas generaciones que descubrieron a Pixies gracias al streaming, TikTok o playlists de indie noventero, esta reedición representa una oportunidad para entrar al costado menos conocido de la banda. Para quienes crecieron con ellos, es una cápsula emocional de una época donde el rock alternativo todavía parecía peligroso, raro e impredecible. Pixies Complete B-Sides: 1988-1997 tracklist: A1. River EuphratesA2. Vamos (Live)A3. In Heaven (Lady In The Radiator Song) (Live)A4. Manta RayA5. Weird At My SchoolA6. Dancing the Manta RayB1. Wave of Mutilation (UK Surf)B2. Into The WhiteB3. Bailey’s WalkB4. Make BelieveB5. I’ve Been Waiting For YouB6. The ThingC1. Velvety (Instrumental)C2. WinterlongC3. SantoC4. Theme From NarcC5. Build HighC6. Evil Hearted YouC7. Letter To Memphis (Instrumental)D1. Planet of Sound (Live)D2. Tame (Live)D3. Debaser (Live)D4. Holiday Song (Live)D5. Cactus (Live)D6. Nimrod’s Son (Live)

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VANCE: El polvo y el imperio de lo íntimo

Hay un lugar incómodo entre lo que sentimos y lo que decimos. Un territorio de emociones que todos habitamos pero que pocos se atreven a nombrar. VANCE, el proyecto musical que acaba de lanzar su álbum debut “Empire of Dust”, ha decidido instalarse justo ahí, en esa grieta, y hacer de ella un imperio. El dato no es menor. Dos canciones de este álbum “Midnight Requiem” y el tema homónimo “Empire of Dust” están compitiendo por “Canción del Año” en los InterContinental Music Awards y los Unsigned Only Awards 2026. Pero el reconocimiento internacional, por más valioso que sea, no es lo más interesante de este proyecto. Lo realmente notable es cómo VANCE ha logrado convertir lo íntimo en himno, lo personal en universal, lo que duele en lo que libera. Vivimos en una época paradójica. Nunca habíamos compartido tanto de nuestras vidas en redes sociales, pero nunca habíamos sido tan cuidadosos con lo que realmente sentimos. Publicamos fotos de nuestras comidas, de nuestros viajes, de nuestros rostros con filtros de felicidad, pero escondemos el desamor, la rabia, la tristeza, el miedo. No está bien visto sentir lo que duele. Y mucho menos expresarlo. VANCE parece haber recibido el mensaje contrario. Su música es un ejercicio de exposición voluntaria, una decisión consciente de habitar las emociones que nadie quiere expresar. “Dancing with the Queen” aborda el desamor de un amor imposible sin la protección de la metáfora ni la distancia de la ironía. “Miles Away” celebra la liberación no como un triunfo fácil, sino como una huida necesaria. “Empire of Dust” construye un himno sobre la superación desde las ruinas, no desde la cima. La nostalgia como forma de resistencia El sonido del álbum, anclado en sintetizadores retro y un pop oscuro que evoca cierta estética ochentera, no es un capricho estético. Es, también, una declaración de principios. En una época donde la producción musical tiende a la perfección estéril y al brillo digital, VANCE elige las texturas cálidas, los sonidos que suenan a algo, a lugar, a memoria. No es nostalgia vacía. Es una reapropiación de un lenguaje sonoro para contar historias del presente. Como si VANCE nos dijera: lo que sientes no es nuevo, no eres el primero en atravesar esta tormenta. Y quizás esa sensación de familiaridad sonora sea el primer paso para permitirse sentir. El valor de gritar El álbum habla de “una invitación a sentir y gritar cada palabra”. No es una metáfora menor. En un mundo donde se nos entrena para modular nuestras emociones, para dosificar nuestra intimidad, para mostrar solo lo que es socialmente aceptable, gritar se vuelve un acto de rebelión. Gritar lo que duele, lo que avergüenza, lo que da miedo. Gritar, simplemente, para recordarnos que estamos vivos. “Empire of Dust” no es un álbum fácil. No es para escuchar en la playlist de fondo de una junta virtual o mientras se cocina. Es, en cambio, para esos momentos donde todo pesa demasiado. Para subirle al volumen en el auto y dejar que la voz de VANCE acompañe el nudo en la garganta. Para permitirse, aunque sea por la duración de una canción, no estar bien. El imperio del polvo El título del álbum es, en sí mismo, una declaración filosófica. Un imperio de polvo es un imperio construido sobre lo frágil, lo efímero, lo que otros considerarían desecho. Pero VANCE lee esa fragilidad de otra manera: incluso desde el polvo, incluso desde las ruinas, se puede construir algo. No un imperio de piedra que dure para siempre, sino uno más humilde y más honesto: el imperio de lo que realmente somos. Las nominaciones internacionales son un espaldarazo, pero no definen el valor de este proyecto. Lo definen, en cambio, esos oyentes que encuentran en “Empire of Dust” un espejo. Esos que escuchan “Dancing with the Queen” y recuerdan un amor imposible. Esos que ponen “Miles Away” el día que deciden irse. Esos que gritan el estribillo del tema homónimo como si les fuera la vida en ello. VANCE ha construido un imperio pequeño pero sólido: el de la intimidad compartida. El de las emociones que no queremos expresar pero que, al escucharlas dichas por otro, dejan de ser una carga para convertirse en un puente. Quizás por eso el proyecto resuena. Porque en el fondo, todos habitamos el mismo polvo. Y quizás, solo quizás, eso baste para construir algo. Algo que no será eterno, pero que mientras dure, será nuestro.

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