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Cuando el jazz dejó de comportarse: el impacto de These Are the Vistas de The Bad Plus

En 2003, el jazz parecía vivir atrapado entre dos extremos: la reverencia académica y la nostalgia eterna. Mientras buena parte del género seguía mirando hacia atrás, un trío proveniente de Minneapolis decidió hacer algo incómodo, ruidoso y completamente distinto. Así apareció These Are the Vistas, el disco que convirtió a The Bad Plus en una anomalía fascinante dentro del jazz contemporáneo.

No era solamente un gran disco de jazz. Era un álbum que sonaba como si el jazz hubiera crecido escuchando a Nirvana, Aphex Twin y Blondie al mismo tiempo.

Un piano trío con corazón de banda de rock

La alineación clásica de The Bad Plus:

  • Ethan Iverson en piano,
  • Reid Anderson en bajo,
  • y Dave King en batería,

logró algo rarísimo: hacer que un piano trío de jazz sonara tan intenso y físico como una banda de rock alternativo.

El álbum fue lanzado por Columbia Records y representó el primer gran salto mediático del grupo. La producción estuvo a cargo de Tchad Blake, conocido por trabajar con artistas como Tom Waits y Pearl Jam, algo que ayudó a darle al disco una mezcla poco común de crudeza y amplitud sonora.

Desde los primeros segundos de “Big Eater”, el mensaje era claro: esto no sería jazz elegante para fondo de restaurante.

Era jazz musculoso, agresivo, emocional y profundamente contemporáneo.

La generación MTV entrando al jazz

Buena parte de la conversación alrededor de These Are the Vistas explotó gracias a sus reinterpretaciones inesperadas.

La banda tomó:

  • “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana,
  • “Heart of Glass” de Blondie,
  • y “Flim” de Aphex Twin,

para convertirlas en piezas de jazz contemporáneo llenas de tensión, caos y sensibilidad melódica.

Pero lo verdaderamente revolucionario no eran los covers.

Era la manera en que The Bad Plus entendía el jazz: sin solemnidad.

En lugar de tocar estándares de hace 70 años, eligieron dialogar con la cultura musical de su propia generación. Y eso abrió una puerta enorme para nuevas audiencias.

Muchos escucharon este disco como una especie de puente entre el indie rock y el jazz moderno.

Un disco adelantado a su tiempo

Hoy parece normal que proyectos de jazz trabajen con influencias de hip hop, electrónica o post-rock. Pero en 2003, The Bad Plus todavía era visto como una especie de provocación.

La prensa especializada reaccionó con fascinación. Algunos críticos lo consideraron uno de los discos que ayudó a rejuvenecer el jazz contemporáneo. Incluso NPR lo incluyó después entre los lanzamientos más importantes de la década.

Con el tiempo, el álbum se convirtió en referencia obligada para muchísimas bandas posteriores:

  • BADBADNOTGOOD,
  • GoGo Penguin,
  • The Comet Is Coming,
  • e incluso parte del nuevo jazz británico,

han heredado algo de aquella idea: hacer jazz sin miedo a convivir con la cultura popular contemporánea.

En comunidades de melómanos y músicos, el disco sigue apareciendo constantemente como un álbum “que cambió la percepción del jazz moderno”.

El ruido, la elegancia y el futuro

Más de veinte años después, These Are the Vistas sigue sonando fresco, incómodo y libre.

Quizá porque nunca intentó encajar.

The Bad Plus entendió algo antes que muchos: el jazz no necesitaba conservarse intacto para sobrevivir. Necesitaba volver a sentirse peligroso.

Y eso fue exactamente lo que lograron.

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