¿Qué pasaría si, en un mundo donde estamos conectados todo el tiempo, todavía estuviéramos buscando una señal? Esa es una de las preguntas que atraviesa “Algoritmos”, el nuevo sencillo del músico, productor y compositor chileno José Biggs, quien une su universo musical con la historia de John Shepherd, el hombre que dedicó casi 30 años a transmitir música al espacio con la esperanza de contactar vida extraterrestre.
La colaboración nació después de que Biggs conociera la historia de Shepherd a través del documental de Netflix John Was Trying to Contact Aliens. Fascinado por su búsqueda, el músico chileno lo contactó y, tras intercambiar ideas y música, lo invitó a participar en la canción. Desde su casa-estudio en Michigan, Estados Unidos, Shepherd grabó narraciones que conectan su experiencia con una reflexión sobre nuestra propia necesidad de encontrar compañía y comprensión.
En “Algoritmos”, la búsqueda de vida extraterrestre se convierte en un espejo de la sociedad actual. Mientras las redes sociales prometen acercarnos, las métricas, los “me gusta” y la necesidad de aprobación parecen ocupar cada vez más espacio en nuestras relaciones. A través de una mezcla de indie pop y R&B, Biggs cuestiona qué significa realmente estar conectados y nos invita a mirar más allá de las pantallas para recuperar los vínculos auténticos.
El sencillo también llega acompañado de un videoclip dirigido por José Biggs y editado por Miguel Rees, que utiliza imágenes generadas con inteligencia artificial para recrear a ambos protagonistas en los años setenta, a bordo de una nave espacial desde la que comparten y transmiten música. El viaje conecta distintas épocas y convierte la historia de Shepherd en un puente entre el pasado, el presente y las posibilidades del futuro.
“Algoritmos” adelanta el segundo álbum de colaboraciones de José Biggs, un proyecto que reunirá a artistas como Sofía Stainer, Leiden, C-Funk, Rulo de Los Tetas, Pehuenche, Connie Isla y Paola Navarrete, entre otros. Con este lanzamiento, el músico propone una idea sencilla pero necesaria: quizá la conexión que buscamos no se encuentre en una pantalla ni en las profundidades del universo, sino en la posibilidad de compartir algo verdadero con alguien más.
