Depósitio Sonoro

Diego Navarrete

Fotógrafo | Creador de contenido audiovisual

Sadfields estrena “Atrás/Desaparecer”: Una invitación a la reflexión

El país vive una época de transición y esto se ve reflejado en la música nacional, donde el paso del tiempo y la melancolía son temas cada vez más frecuentes en las bandas mexicanas.  Tal es el caso de Sadfields, originarios del sur de la Ciudad de México, quienes recientemente han publicado su segunda grabación, “Atrás/Desaparecer”, la cual marca un nuevo punto de partida para la banda, ya que dejan atrás las capas de ruido de su primer material y se opta por abrazar más las melodías y las letras en español. Esto último, para Daniel Espinoza, guitarrista de la banda, representa la necesidad de expresarse de manera más auténtica, personal e íntima. Además, considera que el idioma llegaba a representar una barrera para manifestar su pensar y sentir. “Atrás/Desaparecer” es un trabajo íntimo, que nos permite sentir a la banda en una etapa de reflexión. Donde la canción “Atrás” nos invita a dejar ir las cosas a través de la realización del cierre de ciclos y se complementa con “Desaparecer”, que aborda los sentimientos de derrota y querer dejarlo todo. No cabe duda que la música es un gran medio para sublimar las emociones, y Sadfields lo logra de una manera muy fuerte y sincera. Escucha a Sadfields aquí. Síguelos en Facebook. Síguelos en Instagram. Síguelos en Twitter.

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Roger Waters exige a Trump dejar a Venezuela en paz

El ex bajista de Pink Floyd, también es conocido por su constante activismo político. El 3 de febrero, Waters, a través de su cuenta de Twitter, lanzó un mensaje en contra del gobierno estadounidense para exigir que no intervenga en Venezuela, esto después de que el presidente Donald Trump declaró ese mismo día, en una entrevista para la CBS que la intervención militar en Venezuela es una “opción”. El tuit protesta que se tiene que “detener esta reciente locura del gobierno de Estados Unidos”, y que “deje al pueblo venezolano en paz”, argumentando que el país latinoamericano tiene una verdadera democracia y que dejen de intentar destruir al país para que sólo “el 1% pueda saquear su petróleo”. Seguido de esto, compartió un cartel que incita a protestar en frente de la ONU, el 4 de febrero, Día de la Dignidad Nacional Venezolana, acompañado de los Hashtags #Venezuela #NicolasMaduro #StopTrumpCoupInVenezuela (Detengan el Golpe de Estado de Trump en Venezuela, en inglés). Diversas muestras en apoyo al pueblo venezolano se llevaron acabo en la Ciudad de Nueva York a lo largo del fin de semana. En la noche del jueves, cientos de personas se reunieron frente al Consulado General de Venezuela y marcharon por las calles hasta la Torre Trump. Muchas organizaciones progresistas fueron representadas y se pronunciaron en solidaridad contra la intervención imperialista de Estados Unidos en los asuntos de naciones soberanas. Gran cantidad de medios han hecho pasar la noticia como un mensaje negativo por parte Roger Waters, cuando sigue su misma línea de crítica política como lo ha hecho anteriormente, protestando contra el muro entre Palestina e Israel, y lanzando un mensaje contra el ex-presidente Enrique Peña Nieto en su concierto de México en 2016. A note from Roger: THIS IS TODAY!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! STOP THIS LATEST USG INSANITY, LEAVE THE VENEZUELAN PEOPLE ALONE. THEY HAVE A REAL DEMOCRACY, STOP TRYING TO DESTROY IT SO THE 1% CAN PLUNDER THEIR OIL. US HANDS OFF #VENEZUELA! #NICOLASMADURO #STOPTRUMPSCOUPINVENEZUELA pic.twitter.com/AFi89IGcgV — Roger Waters (@rogerwaters) 3 de febrero de 2019

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Roma: la música que definió a México en los años 70

En diciembre del 2018 llegó a Netflix la galardonada película Roma, de Alfonso Cuarón. Una película que se enfoca en la vida de Cleo, una empleada doméstica en la Colonia Roma del México de 1970. La película ganadora del Oscar por Mejor Director, Mejor Película Extranjera y Mejor Fotografía logra transportar al espectador de vuelta al pasado, a través de los recuerdos de Alfonso Cuarón. Además, estuvo nominada a Mejor Sonido y Mejor Edición de Sonido, a cargo del talentoso Sergio Díaz, quien se encargó de encontrar cada uno de los elementos sonoros que hacen que la película tenga una gran peso evocativo. En cine, los elementos que componen un filme, como la fotografía, dirección, escenografía y el vestuario, le dan a éste las herramientas para sumergir al espectador dentro de ella. Pero hay un elemento en específico que llega a empatar con las fibras sensibles de la persona, y ese es la música. Uno de los elementos más fuertes dentro de la película multipremiada de Cuarón, es el Diseño de Producción, el cual, ha llevado al equipo de este departamento a reconstruir, con detalles minuciosos, el México de 1970. Roma es una película que carece de música original, todo lo que podemos escuchar dentro de este viaje a los recuerdos del pasado, son los sonidos que nos remiten a ciertos lugares, como el sonido del afilador, el del camotero, o inclusive ruidos, como los gritos de comerciantes ambulantes o el tráfico. Y es aquí, que la música entra de forma circunstancial, apareciendo como guiños, constituyendo un elemento fundamental para transportarse a esa época. El México de 1970 es una época definida por movimientos sociales que agitaron al país. Las marchas y represiones estudiantiles del ’68 y ‘71 dieron visibilidad a los problemas nacionales e hizo evidente el autoritarismo gubernamental. De este primer movimiento, la música de protesta se volvió parte del espíritu de los estudiantes, siendo Óscar Chávez y Judith Reyes los músicos que serían la voz del movimiento junto con Joan Baez, Leonard Cohen, Bob Dylan y Peter Seeger, quien fue invitado por el Partido Comunista a tocar en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Los grupos de Rock&Roll de la década los 60 comenzaron a diluirse, Enrique Guzmán, César Costa y Johnny Laboriel dejaban Los Teen Tops, Los Camisas Negras y Los Rebeldes del Rock respectivamente, y comenzaron a forjar sus carreras como solistas. Mientras tanto, el movimiento hippie comenzaba a influenciar a los estados fronterizos. Si se tuviera que elegir a un género musical que haya definido a esta década, definitivamente sería el de balada romántica con arreglos sinfónicos. A pesar de las cosas que sucedían en el país, esta música sirvió para poder hacer al mexicano olvidar su realidad. Es en 1970, año en el que transcurre la película, que las carreras de artistas como Leo Dan, Juan Gabriel, José José y Rocío Durcal se consolidaron y marcaron a gran cantidad de la población haciendo que sus canciones vivan hasta nuestros días. Los grupos sudamericanos y españoles encontraron en México la cúspide de sus carreras, como lo fueron Los Pasteles Verdes, de Perú, Los Terrícolas, de Venezuela, o Los Ángeles Negros de Chile. Por ejemplo, Leo Dan, originario de Argentina, llegaba a tierras mexicanas en 1970 con el éxito Te he prometido. Él era gran aficionado de la música mexicana, y aquí, grabó otras canciones que le llegaron al público nacional, como Toquen mariachis canten y Mi última serenata. Este año, significó también el nacimiento de El Príncipe de la Canción, José José, quien tuvo como primer éxito la canción La Nave del Olvido. Meses después, se presentaría ante un público internacional televisado en el II Festival de la Canción Latina, con sede en el Teatro Ferrocarrilero de la Ciudad de México, en dicho evento, cantó por primera vez el éxito que marcó su carrera para siempre, El Triste. El Divo de Juárez, Juan Gabriel, después de graves problemas financieros e incluso penales, lanza en 1971 su primer disco Alma Joven, con el sencillo No tengo dinero, este álbum -al igual que con José José- ayudó a posicionarlo como uno de los interpretes de balada romántica más importantes del país. La música que nunca ha faltado en el corazón de los mexicanos es la de artistas como Álvaro Carrillo, Javier Solís y los clásicos Pedro Infante, José Alfredo Jiménez y las irreverentes canciones de Tin Tan. Todos estos artistas, consolidados 20 años antes, seguirían marcando a la población. Pero no todo fue música romántica y baladas durante la década de los años 70. Esta década representó el punto de quiebre para las bandas de rock nacional. Había una división musical demasiado amplia, porque, a pesar que los artistas antes mencionados eran de consumo masivo, las clases populares y sectores más contestatarios se inclinaron al rock. Es así, que tres meses después de la Matanza de Corpus, se llevó acabo el primer festival masivo de música en México, el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, considerado el Woodstock Mexicano, el cual estaba programado para 5 mil asistentes, que verían una carrera de autos acompañados de bandas, pero la asistencia final fue alrededor de 150,000 personas, que experimentaron en el festival una especie de catarsis social que emanaba del recuerdo de las matanzas de los años anteriores, además de expresar el amor libre y el uso de drogas. Fue en este festival que la banda Three Souls In My Mind, después conocida como El Tri, que marcaría y sería el estandarte del rock de esa década. Después de este evento, el gobierno mexicano prohibió grandes reuniones juveniles, para evitar nuevos movimientos y cerró las puertas en el país a grupos internacionales de rock a presentarse por esta misma razón. Es por eso, que la música en México que llegaba a las grandes audiencias, era aquella que fuera más tranquila y de temas más generales. Roma se desarrolla entre 1970 y 1971. Como se puede observar, este par de años sirvieron como punta de lanza para el desarrollo

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Hipnosis 2018: La magia más allá de la adversidad

México se abre paso cada vez más en el mundo de los festivales de música, los cuales ofrecen diversidad de espectáculos que abarcan a gran cantidad de seguidores de todos los géneros. Simplemente, este fin de semana hubo tres festivales en el país que convocaron un amplio público, el Tecate Metal Fest, Force Fest y, el Festival Hipnosis, este último, haciendo culto a la psicodelia. Después de sufrir cambios de locación a una semana del evento, el Hipnosis llevó a cabo su segunda edición en Las Caballerizas, Huixquilucan, a las afueras de la Ciudad de México; donde, a pesar de los retos, los organizadores pudieron sacar adelante el Festival, llegando incluso a ofrecer transporte gratuito, una solución que ayudó a trasladar a los asistentes. Entrar al festival era como un regreso al pasado. Las camisas coloridas, los pantalones acampanados de varias personas, el entorno rodeado de naturaleza y el ambiente psicodélico que generaba la gente, evocaban una imagen que recordaba a Avándaro. Tres actos nacionales se encargaron de abrir el festival, Sgt. Papers, Build A Vista y San Pedro El Cortez, los cuales fueron responsables de darle a la gente riffs garageros distorsionados y llenos de fuzz. Hipnosis dio la oportunidad a varias bandas de realizar su primer show en México, una de estas fue Stonefield, banda originaria de Australia, la cual está formada por Amy Lee Findlay y sus tres hermanas, Hannah, Sarah y Holly. Su influencia de bandas setenteras se hacía notar en cada nota que tocaban. La banda le dio al público guitarras melódicas, tonos graves y una voz magnífica y cautivadora. Stonefield compartió gran parte de su repertorio de discos, como As Above So Below, y el más reciente Far From Earth el cual fue editado por Flightless Records, la disquera detrás de King Gizzard & the Lizard Wizard. Después de ellas, siguieron Boogarins, originarios de Brasil, que regresaron a México para sorprender al público del Hipnosis con un viaje de letras en portugués y tocar canciones de su disco más reciente, Lá Vem a Morte. Su presentación se vio caracterizada por sus sonidos más tranquilos, mayor reverb y grandes espacios para la improvisación y efectos sonoros. Una de las bandas más esperadas, sin duda, fue DIIV. Los neoyorkinos aprovecharon el estado en el que se encontraba la gente para poder brindar una experiencia digna de su música; melancólica y etérea. Under the sun y Dopamine fueron las canciones que detonaron el baile entre los asistentes y otras como Bent (Roi’s Song) y Take your time crearon un ambiente más tranquilo. DIIV dejó con ganas de más a quienes los escucharon y marcaron uno de los momentos más memorables del festival. Si se habla de creación de atmósferas, OM logró que el sonido viajara por los árboles del recinto y dejar a los espectadores en un estado de contemplación y reflexión, con música densa que es acompañada de oscuridad y tranquilidad. Siendo la primera vez en México de OM, mostraron una conexión con el público, que se unió a ellos en su sacra misa moviendo lentamente la cabeza a los ritmos lentos de la banda. Canciones de sus discos Advaitic Songs y God is Good sonaron desde el escenario, comenzando con Gethsemane, State of non-Return y Sinai. Cremation Ghat I y II, Meditation is the Practice of Death le siguieron, finalizando con Bhima’s Theme. Al Cisneros le reafirmó al público mexicano la oscuridad que puede lograrse a través de la música, al ser la segunda vez que viene al país con una banda, después de haberse presentado en el NRMAL de este año con Sleep. La noche había caído y con ella, la lluvia, aún así, la gente no se dejó apagar por ella, así como una gran fogata que se encendía en la zona de descanso del festival. A pesar de que varios decidieron protegerse del agua cayendo a cántaros en la carpa de la zona de comida o en el calor de la fogata, gran parte de los asistentes recibió a Wooden Shjips. Originarios de San Francisco, California, hogar del movimiento hippie a finales de los años 60, Wooden Shjips retomó la psicodelia y el viaje de ese movimiento y trasladó ambos elementos a cualquiera que escuchara su música, ya sea que estuviera hasta adelante o a la distancia. Canciones de su disco más reciente “V.” se escucharon en Las Caballerizas mientras la gente bailaba y disfrutaba bajo la lluvia, y fue bajo este ambiente húmedo, que Allah-Las y Unknown Mortal Orchestra tocaron para perpetuar la atmósfera de colores creada por Wooden Shjips. A pesar de que las bandas habían dejado tiempo de sobra, los horarios se respetaron bajo su logística. Es así, que la gente estaba ansiosa de ver al headliner del festival, la banda que lanzó 5 discos en 2017, que regaló a sus fans un disco y la posibilidad de editarlo en el formato que se quisiera, que tiene un álbum que se puede reproducir en un loop infinito: King Gizzard & the Lizard Wizard. La lluvia había finalizado, el frío acechaba el lugar, pero no el calor del público, que aguardaba pacientemente para ver a la banda liderada por Stu Mackenzie. Las luces se apagaron y las primeras notas de Rattlesnake invadieron los sentidos de los asistentes para después explotar con el verso repetitivo de la canción, los movimientos acelerados del slam no faltaron y el baile de King Gizzard cautivó a todos. Sleep Drifter, del Flying Microtonal Banana perpetuó la danza del público, que se deleitaba con los riffs microtonales influenciados por la música turca. Un disco al que la banda le puso énfasis en su concierto fue el mítico Polygondwanaland del cuál tocó temas como la canción épica de 10 minutos Crumbling Castle y otras como The Fourth Colour, Deserted Dunes Welcome Weary Feet y The Castle in the Air. King Gizzard fue recibido por el público como si ya fuera una banda de antaño, donde la melodía de las canciones era coreada por la gente y

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