Depósitio Sonoro

bristol

Tricky: El alquimista sonoro de Bristol

Tricky, nacido como Adrian Nicholas Matthews Thaws en 1968 en Bristol, Inglaterra, es uno de los artistas más influyentes y vanguardistas de la música británica. Aclamado por su papel pionero en el nacimiento del trip-hop, su carrera se extiende por más de tres décadas y está marcada por una exploración constante de los límites entre el hip-hop, el rock, el dub, la electrónica y el soul. Con su voz susurrante, sus paisajes sonoros oscuros y su enfoque crudo e introspectivo, Tricky ha dejado una huella indeleble en la cultura musical global. De las calles de Knowle West a los estudios de Massive Attack Tricky creció en Knowle West, un barrio duro al sur de Bristol. Su infancia estuvo marcada por la tragedia: su madre murió por suicidio cuando él tenía cuatro años. Esa pérdida temprana influyó profundamente en su música y su visión del mundo. A finales de los años 80, comenzó a colaborar con los Wild Bunch, un colectivo musical que evolucionaría hasta convertirse en Massive Attack. Tricky tuvo un papel clave en su aclamado álbum debut Blue Lines (1991), participando como letrista y vocalista. Sin embargo, su estilo inquieto y experimental lo llevó pronto a buscar una voz propia fuera del grupo. Maxinquaye (1995): La revelación Su debut como solista llegó en 1995 con Maxinquaye, un álbum que redefinió la música británica de los 90. El título es un homenaje a su madre fallecida, Maxine Quaye. El disco fue revolucionario por su mezcla de beats densos, atmósferas oscuras, letras introspectivas y la hipnótica voz de la entonces desconocida Martina Topley-Bird. Canciones como “Overcome”, “Hell Is Round the Corner” y “Ponderosa” crearon una nueva narrativa emocional y sonora. La crítica lo aclamó como una obra maestra, y Maxinquaye fue nominado al Mercury Prize y considerado uno de los mejores discos del año por publicaciones como NME y The Guardian. Más allá del trip-hop: una carrera de reinvención Aunque se le considera uno de los padres del trip-hop —junto a Massive Attack y Portishead—, Tricky ha rechazado esa etiqueta desde siempre. Su discografía está marcada por una constante mutación: Desde entonces ha lanzado más de una docena de discos, explorando temas como la violencia, la identidad, la fama y la pérdida personal, siempre desde un ángulo introspectivo. Su estilo vocal a menudo combina rap murmurado, spoken word y canto minimalista, funcionando más como un instrumento que como un vehículo de claridad narrativa. Colaboraciones y legado Tricky ha trabajado con una diversidad impresionante de artistas: Björk, Grace Jones, Terry Hall (The Specials), Nelly Furtado, PJ Harvey y muchos más. También ha influenciado a generaciones enteras de músicos, desde FKA Twigs y Burial hasta Kendrick Lamar y King Krule. Su enfoque de la producción musical —atmosférico, crudo, emocional— sentó las bases de lo que hoy reconocemos como pop alternativo o electrónica oscura. Dolor y redención Su carrera ha estado marcada también por el dolor. En 2019, sufrió la pérdida de su hija Mina Mazy, quien se quitó la vida. Esta tragedia dio paso al álbum Fall to Pieces (2020), un disco catártico, de crudeza emocional, donde explora el luto, la salud mental y la fragilidad humana. Fue uno de sus trabajos más aclamados de los últimos años, con crítica elogiosa por su honestidad brutal. Tricky en vivo y fuera del foco A diferencia de otros artistas de su generación, Tricky ha evitado el estrellato mediático. Sus presentaciones en vivo son intensas, oscuras, a veces impredecibles. Prefiere la penumbra en el escenario y mantiene una relación de confrontación con la industria musical. En años recientes ha vivido entre Londres y Berlín, y continúa produciendo música y trabajando con nuevos artistas desde su sello False Idols. Conclusión Tricky es una figura indispensable para entender la música del siglo XXI. Su obra trasciende géneros, etiquetas o tendencias. Es un artista visceral, que ha usado la música como medio de supervivencia emocional y de exploración identitaria. En una era de sobreproducción y ruido digital, la voz de Tricky —oscura, susurrante, sincera— sigue siendo un recordatorio de que la vulnerabilidad también puede ser revolucionaria.

Tricky: El alquimista sonoro de Bristol Leer más »

Reseña de Ultra Mono de IDLES, el frenético llamado a la acción de una oda al caos

De un momento espontáneo, pero con un gran enfoque al mundo, nace Ultra Mono el tercer álbum de la banda de Bristol: IDLES.   A lo largo de 12 temas, encontramos una montaña rusa de emociones y diferentes texturas resultantes de la combinación de As A Joy Of Resistance y Brutalism, sus pasados trabajos que lograron colocarlos en el mapa. Este nuevo álbum, como los anteriores, no está hecho para ser escuchado en repetición, pues es digno de disfrutarse en vivo, con la energía y poder arriba del escenario, mientras cientos de personas pierden el control en un acto de desenfreno. No importa que utilices el más sofisticado reproductor; una vez más, el sonido y las vibraciones son opacados.   En esta tercera entrega, IDLES no deja de lado los riffs sónicos y decisivos, una batería poderosa la mayor parte del tiempo, así como la característica crudeza lírica y musical que desencadenan en un punk subversivo. Con mil metáforas y frases que queda en nuestra conciencia por horas, de manera contundente, comienza “War” y con él un performance en la imaginación     Es fácil distinguir dos vertientes. En primer se encuentran temas complejos como “Grounds” que contiene una nueva mezcla de sonidos para la banda, una combinación de densidad y estridencia que culminan en una intermitente explosión. “Anxiety”, el punto medio, llega con un ritmo característico de la banda; un bajo que va trazando el camino a una voz acelerada que agota. Por otra parte, están los temas sencillos y simples como “A Hymn” y “Mr. Motivator” que se vuelven en temas difusos que buscan pertenecer al álbum y con una ligera sensación al rock de la ola británica.     Un cambio radical se presenta en “Kill The With Kindness”, en donde el piano puntual y esperanzador de Jamie Cullum, pianista y cantante de jazz, solo nos deja expectativas y el tema se convierte en el más condescendiente punk para dar paso a “Model Village” y cerrar su primer acto. El reinicio con “Ne Touche Pas Moi” es inminente pues la poca tensión acumulada es liberada, así como los cuerpos danzantes por el mundo, como lo reclama la voz de Jehnny Beth de Savages entre coros que deben ser entonados y vociferados. “Carcinogenic” es un tema monótono que finaliza con sintetizadores para enlazar con “Reings”, en donde, el paso de estos, coordinan con el saxo distorsionado a cargo de Warren Ellis (Bad Seeds), sin dejar de lado la estridencia y distorsión de guitarras que poco a poco se incorporan.     La mayoría de las veces es difícil colocar la etiqueta de post-punk en una banda como IDLES en el que todo el tiempo es catarsis y desenfreno, pero con “The Lover” es indudable debido a la esencia oscura que remontan las guitarras a pesar de que la voz de Talbot nos saque de contexto. Un tema que engloba a la perfección la personalidad de la banda y la razón de ser de los temas anteriores. Finalmente, nos mantiene alerta en todo momento; la dosis perfecta de adrenalina, pero con un corte que deja con ganas de más.     Ultra Mono es consecuencia de los discursos que IDLES ha lanzado en sus trabajos anteriores, pero también tienen la capacidad de centrarse en la realidad y poner sobre la mesa nuevos temas. El machismo, la lucha de clases, el abuso de poder y las injusticias raciales, son algunos de los discursos que podemos apropiarnos, pues esto no solo pasa en Inglaterra, son sucesos que se encuentran alrededor del mundo y cada uno lo interpreta a la manera en que lo está viviendo. Uno no es más importante que el otro, simplemente se viven de manera diferente; los contextos son diferentes, pero no es impedimento para buscar un bien social.

Reseña de Ultra Mono de IDLES, el frenético llamado a la acción de una oda al caos Leer más »

Portishead: un aliento enigmático que durará varias generaciones

Bristol, Inglaterra, lugar en el que surge una de las expresiones culturales más importantes del graffiti, la música electrónica, el MC, el DJ y el Sound System informal, y zona geográfica que vio surgir en los años 90 propuestas rítmicas de bandas como Massive Attack, Morcheeba y Tricky, que a través de un viaje de beats electrónicos, loops de downtempo, funk, dub, soul, jazz, drum and bass y rap, definieron el sonido típico del lugar: el trip hop. A pesar de que Portishead se ha deslindado de toda esa generación de artistas, la banda británica no deja de asociarse con aquel sonido pausado, hipnótico y oscuro. Responsables de una referencia clave de la música Beth Gibbons, Geoff Barrow y Adrian Utley celebraron los 25 años de haber editado su primer álbum Dummy (1994), una compilación de scratches y samples que nos llevan, cual si fuesen latidos sincopados de corazón, a las secuencias armónicas más desgarradoras y las ejecuciones sonoras más enigmáticas. Como dijeron alguna vez para Rock’s Backpages en 1994: “la música es algo espiritual y debe ser tratada de esa manera”. Bajo esa lógica y más allá de la misantropía que los miembros de la banda pueden reflejar, los saltos en el tiempo de cada lanzamiento representa un flujo de energía que se concentra en provocaciones líricas y el uso de técnicas musicales impecables, es el caso del disco homónimo Portishead (1997) que surge tres años después del debut, una compilación de once tracks con los que logran atmósferas que nos hablan sobre decepciones, desamor, deseos y sueños fallidos. O la bella producción del “Roseland NYC Live” (1998) que sale un año después y, en el que además de introducir una serie de vibrantes piezas instrumentadas por la filarmónica de Nueva York, agregan en su edición en VHS y DVD el icónico cortometraje “To Kill a Dead Man”. Pero la intermitencia del trío británico también ha beneficiado a que los miembros recuperen su vida privada en una suerte de introspección y desarrollen proyectos de manera independiente, por decir algo, Beth Gibbons junto al bajista de Talk Talk, Paul Webb, que se da a conocer con el seudónimo Rustin Man, elaboran de manera magistral el Out of Season (2002), mientras Geoff Barrow monta la compañía discográfica “Invada Records” (2003) y Adrian Utley colabora como productor para algunas bandas. De esta manera la historia se repite con Third (2008), disco que surge de manera inesperada y que recientemente cumplió diez años de su creación, con el que inician filosamente utilizando la sentencia en portugués: “Esteja alerta para a regra dos três /O que você dá retornará para você/ Essa lição você tem que aprender/ Você só ganha, o que você merece“, y nos introduce a un mortuorio escenario que contrasta auditivamente de sus producciones anteriores, pues es tan áspero como el krautrock, tan musical como Silver Apples y tan emocional como la voz de Billie Holiday. De eso ya ha pasado mucho tiempo, pero ello no ha impedido que los británicos alcancen el éxito necesario y se hayan quedado en la memoria de varias generaciones, sin embargo, quizá tengamos que esperar unos años más para escuchar y ver de nuevo en el escenario la mítica figura encorvada de Gibbons colgada del micrófono mientras fuma innumerables cigarrillos, junto a Barrow con sus platillos giratorios de batería y a Utley creando misteriosas distorsiones de guitarra.  

Portishead: un aliento enigmático que durará varias generaciones Leer más »

Scroll al inicio