Depósitio Sonoro

Oscar Adame

Bifrontismo: El refugio sonoro en las afueras de Guadalajara

Bifrontismo, banda de Guadalajara, acaba de lanzar “filmes del cuarto oculto”, un EP de cinco canciones que convierte la pérdida en materia artística. Grabado, mezclado y masterizado en su home studio rural, el trabajo confirma a la agrupación como una de las voces más honestas de la escena independiente mexicana. Bifrontismo nació en octubre de 2021, en medio de la pandemia, como un refugio frente a la incertidumbre. Omar Rojo, Marcos Rojo, Emmanuel Rodríguez y Emet Macías se unieron con la consigna de expresar angustias y contar historias fantásticas. A ellos se sumó después Mario Díaz en el bajo, completando la alineación actual junto a Marcos Chávez en la batería. A diferencia de su álbum debut, “el lado oscuro de la fábula” (febrero de 2025), vertebrado por un concepto fantasioso, este EP tiene a la pérdida como hilo conductor. Ciclos cerrados, vidas que terminaron, vacíos dejados por personas amadas: todo eso nutrió las cinco canciones que conforman el material. El proceso creativo refleja la cercanía de la banda. Las ideas nacían en una sala de ensayo de Guadalajara y se pulían en el bar de enfrente, entre conversaciones y cervezas. La primera canción en gestarse fue “piel, alianzas y ataúdes”, una metáfora sobre una bruja que devora a su víctima mediante la seducción, representando cómo ciertas relaciones nos consumen en silencio. No hay triunfo ni falsa esperanza: solo la calma que llega cuando, derrotados, nos sentamos a contemplar las ruinas. El tema “piel, alianzas y ataúdes” contará próximamente con un videoclip oficial. “filmes del cuarto oculto” no busca consuelos fáciles ni viralidad. Es un trabajo para quienes entienden que la música puede ser refugio, para quienes no temen mirar de frente a la pérdida. Bifrontismo ha construido un pequeño mundo sonoro en las afueras de Guadalajara. Vale la pena asomarse.

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Sale “El Ángel Exterminador” de Paradiso, dirigido por Nikita Roteker

Un portal visual a la nostalgia de lo que nunca fue En un ecosistema audiovisual donde los videoclips han quedado reducidos muchas veces a meros productos de acompañamiento, el trabajo que Nikita Roteker ha realizado para Paradiso irrumpe como un recordatorio de lo que el formato puede alcanzar cuando se lo aborda desde la ambición artística y la libertad creativa. “El Ángel Exterminador” no es solo un video musical: es una experiencia inmersiva que dialoga, expande y potencia el universo sonoro del colectivo internacional. Dirigido por el artista serbio Nikita Roteker, el videoclip del sencillo homónimo se presenta como un collage maximalista que recupera la estética frenética y vibrante de los idents de MTV de los años 90. Pero lejos de caer en la mera nostalgia, Roteker utiliza ese lenguaje visual para construir algo más complejo: “un portal a la nostalgia por tiempos que nunca vivimos” . Hay en cada fotograma una familiaridad difusa, un eco de algo que reconocemos sin haberlo experimentado, una memoria prestada que nos atraviesa sin que podamos nombrarla del todo. La imagen como territorio de resistencia Lo primero que impacta del videoclip es su textura analógica y su saturación cromática deliberada. En una época donde la imagen digital ha alcanzado una pureza casi quirúrgica, Roteker apuesta por lo imperfecto, lo procesado físicamente, lo que se siente como tocado por manos humanas. Los colores explotan, las imágenes se superponen en un caos calculado, los destellos de iconografía reconocible aparecen y desaparecen antes de que podamos fijarlos. Este tratamiento visual no es un capricho estético; es una declaración de principios. En palabras de la propia producción, el video funciona como “un manifiesto visual sobre recuperar los colores de la vida y el placer de habitar el mundo sin celulares”. Esa tensión entre lo analógico y lo digital, entre la presencia física y la mediación tecnológica, atraviesa cada segundo del clip. No hay aquí una condena simplista de la tecnología, sino una exploración de lo que se pierde cuando la experiencia del mundo se filtra exclusivamente a través de una pantalla táctil. El ritmo como estructura Si el álbum “El Ángel Exterminador” es una obra “multi-palindrómica” que puede escucharse al derecho y al revés, el videoclip de Roteker tiene su propia lógica de repetición y retorno. El montaje frenético no es un simple ejercicio de estilo; construye una estructura donde las imágenes regresan transformadas, donde los motivos visuales se espejean y contradicen, creando una experiencia que, como el disco, recompensa la revisión. Cada visionado del video puede revelar nuevos detalles, nuevas conexiones, nuevas capas. No es una pieza para consumir pasivamente; es un objeto para explorar. En ese sentido, Roteker logra algo que pocos videoclips contemporáneos alcanzan: crear una obra que no se agota en el primer encuentro, que invita a volver, a sumergirse nuevamente en su caos cromático para descubrir aquello que antes pasó desapercibido. Un refugio contra la apatía digital Quizás lo más significativo del videoclip de “El Ángel Exterminador” es su capacidad para funcionar como un refugio sensorial. En un momento donde la saturación de estímulos digitales ha generado, paradójicamente, una creciente apatía, donde el scroll infinito ha adormecido nuestra capacidad de asombro, Roteker propone un espacio donde la intensidad visual no es agotamiento sino revitalización. Las texturas analógicas, la densidad de las imágenes, la calidez del color saturado, la presencia de los cuerpos: todo en el video contribuye a construir un territorio habitable. No es casual que la pieza se describa como un portal. Un portal no se mira desde afuera; se atraviesa. Y el video de Roteker invita precisamente a eso: a cruzar hacia otro lugar, a dejarse llevar por su corriente visual sin intentar controlarla, a experimentar la música no como acompañamiento sino como inmersión total. Conclusión Con este videoclip, Nikita Roteker y Paradiso han logrado algo que trasciende la categoría de “video musical”. Han creado una pieza que expande el universo sonoro del álbum hacia un territorio visual coherente, potente y emocionalmente resonante. Integrando la estética de los *idents* de MTV con una sensibilidad contemporánea, construyendo un collage que es al mismo tiempo caótico y riguroso, y apostando por la presencia humana y la materialidad analógica como formas de resistencia cultural, el trabajo se erige como un manifiesto en movimiento. “Paradiso no es una banda: es un presagio”, han dicho sus creadores. Con este videoclip, Nikita Roteker demuestra que el presagio también puede ser imagen. Y que, en tiempos de apatía digital, un portal bien construido puede ser el mejor refugio. El videoclip de “El Ángel Exterminador” ya está disponible en plataformas digitales. El álbum homónimo de Paradiso puede escucharse en streaming y adquirirse en formato físico.

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El rugido urbano de Tigres los Secretos: “Hi-Lo-Fi” y la mística de “Deportivo”

En una metrópoli que nunca guarda silencio, donde el asfalto parece devorar cualquier rastro de origen, surgen proyectos que deciden usar ese ruido como lienzo. Tigres los Secretos es, quizás, uno de los ejercicios de síntesis más honestos que ha parido la escena del indie pop mexicano en años recientes. Detrás de este nombre se encuentra el universo creativo de Salvador Güereña, un compositor y productor que ha sabido transformar la soledad del estudio en un manifiesto colectivo que hoy resuena con fuerza en las calles de la Ciudad de México. La identidad sonora de este proyecto no nació ayer. Sus raíces se hunden en el SoundCloud de 2013, donde Salvador comenzó a trazar un lenguaje de pop ecléctico y estructuras que desafiaban la norma. Hoy, esa búsqueda ha madurado en una alineación sólida: Emilio Ponce (batería), Manuel Galván (guitarra melódica), Daniel Nicolás (bajo) y el propio Salvador (voz y rítmica). Juntos, presentan “Deportivo”, el primer sencillo que abre las puertas de su EP debut, Animales y Ciudades. “Deportivo” es una power ballad que se aleja de los lugares comunes. Compuesta en Mazatlán, Sinaloa, durante el 2021, la canción es una superviviente nata; resistió el paso del tiempo y las mutaciones artísticas hasta consolidarse como la pieza clave del repertorio. Es una pista bañada en capas de guitarra y un reverb que se siente como la bruma matutina de la ciudad, donde la desilusión y la esperanza libran una batalla constante. Lo que hace que Tigres los Secretos destaque en el radar underground es su obsesión por la textura. Durante un año de grabación, transitando entre estudios profesionales y home studios, Salvador y el ingeniero Edu Sahe acuñaron un concepto que define perfectamente su sonido: el “Hi-Lo-Fi”. Es la elevación de la estética orgánica y cruda hacia estándares de alta fidelidad, una broma interna que terminó por convertirse en una firma sonora impecable. A través de las seis canciones que componen el EP, el proyecto disecciona la presencia de la naturaleza dentro de nuestro entorno gris. Tigres los Secretos nos plantea una verdad incómoda pero fascinante: la tensión entre la civilidad que aparentamos y el instinto que nos domina. Con “Deportivo” como punta de lanza, el proyecto nos recuerda que, incluso bajo las luces de neón, nuestra faceta más salvaje sigue siendo, en última instancia, inevitable. Es pop con sustancia, hecho por y para quienes encuentran belleza en la fricción de la urbe.

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Homer adelanta “New Wellness”, primer vistazo a su próximo álbum en Big Crown Records

Si estás al tanto del mundo musical, conoces el nombre de Homer Steinweiss y sabes que es uno de los bateristas más solicitados de su generación. A lo largo de su carrera ha participado en grabaciones con artistas que van desde Amy Winehouse y Solange hasta Adele y Silk Sonic, consolidándose como una figura clave en el resurgimiento del soul contemporáneo. Tras más de dos décadas como músico de sesión, Steinweiss da un paso al frente con su proyecto en solitario en Big Crown Records, asumiendo plenamente su rol como músico, compositor y productor. Este nuevo trabajo reúne la experiencia acumulada desde que comenzó a tocar profesionalmente a los 16 años, pero también refleja un proceso personal de transformación tras el fin de su banda Holy Hive y una etapa de turbulencia emocional que lo llevó a replantearse su camino creativo. De ese proceso nace su próximo y segundo álbum, un proyecto que canaliza pérdida, reconstrucción y autoconocimiento, y que lo posiciona definitivamente como líder artístico con una visión propia. Como primer adelanto llega “New Wellness”, una meditación sobre el universo de la salud y el bienestar. Con la voz de Kendra McKinley, la canción seduce al oyente como si fuera un anuncio de una nueva rutina o estilo de vida para luego girar sutilmente hacia una reflexión más profunda. En lo musical, combina una base rítmica firme con una atmósfera etérea, un contraste que se ha convertido en una de las señas de identidad del músico. “Una vez que ya estás convencido, la intención es hipnotizar, llevando al escucha en un breve viaje mientras reflexiono de manera lúdica sobre años de mi propio recorrido en el bienestar”, explica Steinweiss. Con este lanzamiento, el baterista no solo reafirma su legado dentro del soul moderno, sino que abre una nueva etapa como productor y artista con una voz creativa propia.

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Hoffen presenta “El Fin De Todo”, primer adelanto de su próximo álbum

Hoffen es una banda de la Ciudad de México que mezcla sonidos de cold wave, post punk, dark wave, indie y rock. El resultado es una sugerente y seductora aproximación musical a los tonos oscuros y melancólicos de la música de los años 80. Para iniciar el año, la agrupación presenta “El Fin De Todo”, el primer sencillo de su nuevo álbum “La Geometría Del Dolor”, que verá la luz próximamente durante 2026 y que marca el comienzo de una nueva etapa sonora para la banda. “Elegimos ‘El Fin De Todo’ como primer sencillo porque estamos ansiosos de que la escuchen y descubran nuestro nuevo sonido”, comparte Hoffen sobre este lanzamiento, que adelanta la estética y atmósfera que definirá el próximo material del grupo.Además de esta nueva fase musical, la banda también prepara su regreso a los escenarios. Hoffen se unirá al dúo británico-alemán Lebanon Hanover durante su regreso a México, con presentaciones el 7 de mayo en C3 Stage, Guadalajara, y el 9 de mayo en Pabellón Oeste, Ciudad de México, prometiendo dos noches cargadas de atmósferas melancólicas y oscuras que conectan con la esencia de su propuesta sonora. En esa misma conversación sobre melancolía, tensión emocional y paisajes sonoros sombríos, vale la pena mirar hacia lo que está ocurriendo en la escena mexicana actual. Ahí aparece HOFFEN, banda de la Ciudad de México que ha venido consolidando una propuesta donde convergen el cold wave, el post-punk y una sensibilidad profundamente nocturna. Su más reciente sencillo, “El Fin De Todo”, funciona como un primer adelanto de su próximo álbum y reafirma esa búsqueda estética: una canción que se mueve entre la desolación romántica, la pulsión sintética y un dramatismo contenido, con ecos claros de la oscuridad ochentera, pero filtrados por una lectura contemporánea. Más que un simple guiño retro, HOFFEN parece entender que hoy la melancolía también puede sonar elegante, urgente y profundamente emocional.

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Karen Zárate Quartet: El impulso de escucharse

En una era donde la música suele fabricarse en soledad frente a una pantalla, donde los beats se programan y las voces se autoajustan hasta perder cualquier imperfección humana, el gesto del Karen Zárate Quartet al grabar “Impulso” en tomas únicas, sin red, sin posibilidad de corrección, adquiere una dimensión casi política. Es una declaración de principios: esto sucedió, y sucedió así, y no volverá a suceder igual. Hay algo profundamente conmovedor en escuchar un disco donde se percibe a los músicos escuchándose mutuamente. Parece obvio, pero no lo es. En gran parte de la producción musical contemporánea, la escucha ha sido reemplazada por el click, por la pista separada, por la posibilidad infinita de editar hasta que todo encaje en una perfección estéril. El cuarteto de Karen Zárate, en cambio, nos recuerda que el jazz, en su esencia más pura, no es un género: es una ética. La ética de estar presente, de responder, de asumir el riesgo de que el otro haga algo inesperado y tener que seguirle el paso. La decisión de trabajar a partir de fragmentos, “frases, dibujos o escenarios a completar” en lugar de partituras cerradas es reveladora. Zárate no impone; propone. No dicta; sugiere. Y al hacerlo, confía en sus músicos no como ejecutantes, sino como coautores. Enrique Jiménez (saxofón), Katzer Suárez (piano) e Ian Gurman (batería) no están ahí para “interpretar” las ideas de la contrabajista; están para completarlas, para darles carne y aliento, para llevarlas a lugares que quizás ella no había imaginado. Esa confianza, esa generosidad creativa, es quizás el gesto más radical en un medio artístico a menudo dominado por el ego y el control. “Lluvia”, la pieza más celebrada del EP, funciona como manifiesto de esta filosofía. No describe la lluvia desde afuera; la construye desde dentro. Cada instrumento aporta una textura, una capa, un matiz. Y el contrabajo, gracias también al trabajo excepcional de grabación de Jan Boker, puede permitirse el lujo de ser melódico sin dejar de ser rítmico, de flotar sobre la textura colectiva sin perder su función de ancla. Es una lección de equilibrio: cómo ser protagonista sin dejar de ser parte. Pero lo que hace verdaderamente especial a “Impulso” es que esta filosofía colectiva no resulta en un producto frío o intelectual. Por el contrario, hay una calidez, una humanidad, que atraviesa cada nota. Se siente la incertidumbre real en los compases iniciales de “Carnaval”, cuando piano y batería aún no saben bien qué hacer. Se siente el riesgo asumido en “Armolodía”, esa pieza que su propia autora describe como “la más fea” y que sin embargo contiene una honestidad desarmante. Se siente, sobre todo, el placer de cuatro personas haciendo música juntas, en el mismo lugar, al mismo tiempo. En un mundo que nos empuja cada vez más hacia el aislamiento digital, hacia la comunicación mediada por pantallas, hacia la producción musical en compartimentos estancos, escuchar “Impulso” es un recordatorio de lo que estamos perdiendo. La música, en su forma más vital, no es un producto: es un encuentro. Y el Karen Zárate Quartet nos invita a ser testigos de ese encuentro, a asomarnos a esa habitación donde cuatro almas deciden, durante el tiempo que dura una toma, confiar la una en la otra. Que haya sido grabado en un estudio que lleva la palabra “free” en su nombre —Pesticide Free Music— no es casualidad. La libertad, aquí, no es ausencia de reglas, sino **presencia de escucha**. Libertad para proponer y para responder, para guiar y para dejarse llevar, para equivocarse y para acertar colectivamente. “Impulso” es un disco breve —apenas un EP— pero su resonancia promete ser larga. No solo por la calidad de sus composiciones o la destreza de sus intérpretes, sino por lo que representa: la supervivencia de una forma de hacer música que confía en lo humano por encima de lo tecnológico, en el riesgo por encima de la seguridad, en el encuentro por encima del aislamiento. En tiempos de inteligencia artificial y producción algorítmica, el jazz sigue siendo, afortunadamente, un territorio donde lo único que no se puede simular es la escucha genuina. Karen Zárate y su cuarteto lo saben. Y nos lo recuerdan con cada nota.

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José Biggs presenta “Deseos Hipnóticos” junto a Elvis De Yongol & Connie Isla

El productor, músico y compositor José Biggs lanza “Deseos Hipnóticos”, una pieza que fusiona de manera sutil y envolvente sonidos del R&B, el Neo Soul y el Indie Pop, explorando una de las fuerzas más antiguas e inherentes al ser humano: el deseo. El placer, el contacto y la conexión con el otro se convierten en el eje central de esta propuesta profundamente íntima. Compuesta, producida, arreglada y mezclada por Biggs en su estudio LaZotea, en Ciudad de México, la canción cuenta con las interpretaciones vocales de Elvis De Yongol y Connie Isla. Elvis aporta un rap urbano potente y contagioso, sumándose también como compositor, mientras que Connie impregna el tema de sensualidad y calidez a través de una interpretación delicada, marcada por susurros y matices envolventes. La colaboración con Elvis surgió tras coincidir en una gira de Kim Loaiza y JD Pantoja, donde Biggs reconoció su talento y afinidad artística. Aunque el cantante ha destacado principalmente en el urbano y el reggaetón, esta invitación lo llevó a explorar una faceta más cercana al R&B y a una estética indie, logrando una interpretación más desnuda y emocional. Para completar la triada vocal, Biggs encontró en Connie Isla la voz ideal tras descubrir su álbum “Isla Mater”. Su experiencia en el Neo Soul y la sensualidad natural de su timbre aportaron la pieza faltante para construir una interacción vocal cargada de intimidad y complicidad. La grabación se realizó en LaZotea (CDMX), en un proceso orgánico que refleja el espíritu de la canción: suave, lenta y profundamente emocional. “Deseos Hipnóticos” cuenta además con un videoclip oficial dirigido por Faride Schroeder, una propuesta visual que traduce la carga sensorial del tema en una narrativa sutil entre la cercanía emocional y la distancia, reforzando la idea del deseo como una experiencia tanto física como imaginada.

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Olympia: Un Invierno Personal de rock crudo y auténtico

El álbum debut de Olympia, Invierno Personal, es un regreso deliberado y sentido a la esencia del rock alternativo y grunge de los 90, un disco que conecta la insatisfacción generacional de aquella época con el desasosiego contemporáneo. Grabado en su ciudad natal, Torreón, y que salió el 24 de enero de 2026, este trabajo de siete canciones no es solo la culminación de un camino que la banda comenzó en 2022, sino una declaración de principios sonora y emocional. Un viaje sonoro a través del descontento Invierno Personal se estructura como un viaje narrativo por paisajes de duda, rutina y melancolía. El álbum abre con “Encerrada”, una canción que encapsula perfectamente la parálisis y la incertidumbre vital. Le sigue “Será igual mañana”, un tema con riffage potente que, critica la monotonía de una vida insatisfecha y un trabajo alienante. La banda no teme bajar la intensidad con “Solo la esencia”, un corte más tranquilo pero no por ello menos crudo, que aborda el desamor y la pérdida sin caer en el cliché, manteniendo intacta su esencia grunge. La inclusión de sus sencillos previos —”Ángeles” (2022), “Tus Ojos Imaginan” (2024) y “Sin Vida” (2022)— no es un mero relleno, sino una integración consciente. Estos temas, especialmente el poderoso “Ángeles”, encuentran un nuevo significado dentro del contexto del álbum, actuando como hitos emocionales en un mapa más amplio de desazón. “Sin Vida” destaca como el momento cumbre para la voz de Alem Zúñiga, cuya interpretación transmite una vulnerabilidad y una fuerza arrolladoras. Cohesión y evolución de un sonido definido Más allá de las letras, el gran acierto de Olympia radica en la cohesión sonora y la identidad clara que proyectan. Grabado íntegramente en Maia Records de Torreón bajo la producción de Ann Nuñez, el disco suena orgánico y compacto. No es una colección de canciones sueltas, sino un statement unificado. La alineación —Alem Zúñiga en voz, Alexis Herrera en guitarra, Fernando Luévano en bajo y Luis “Siix” Morales en batería— demuestra una química notable, con arreglos que privilegian la potencia de la sección rítmica y los *riffs* memorables sobre la sobreproducción. El broche final, “Sensación Invernal”, es quizás la mejor muestra de esta madurez. Aunque de tempo más pausado, la canción funciona como un crescendo atmosférico donde cada integrante tiene su momento para brillar, desde los solos de guitarra hasta la base rítmica sólida, creando una sensación de clímax y cierre perfectos para el viaje. Conclusión: Más que nostalgia, una necesidad Invierno Personal no es un simple ejercicio de nostalgia. En un panorama musical donde lo efímero y lo digital a menudo priman, Olympia apuesta por la autenticidad, la crudeza emocional y la potencia del rock hecho con convicción. El álbum conecta el legado del grunge —su rabia, su desencanto— con las inquietudes de una nueva generación, validando la duda y la insatisfacción como motores creativos legítimos. Con este debut, Olympia no sólo consolida su propuesta, sino que se erige como una voz necesaria en el rock independiente mexicano. Invierno Personal es un disco para quienes buscan en la música no solo un entretenimiento, sino un espejo y un refugio. Un primer paso contundente que promete mucho para el futuro de la banda.

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