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Jazzmatazz – la perfección entre el jazz y el Hip Hop

En la historia del hip-hop, pocos proyectos pueden presumir de haber revolucionado el género y al mismo tiempo rendir un tributo tan elegante a la herencia musical afroamericana como lo hizo Jazzmatazz. Publicado en 1993, el primer volumen de esta serie creada por el carismático rapero Guru no solo rompió barreras estilísticas, sino que también ofreció un puente entre dos mundos que, aunque hermanos en esencia, rara vez habían convergido con tanta autenticidad. A comienzos de los noventa, el hip-hop se consolidaba como una voz cruda y directa desde las calles. Sin embargo, Guru, ya reconocido como la mitad de Gang Starr, decidió explorar sus raíces musicales de una manera nunca antes vista: llevando el jazz, la esencia de la improvisación y el swing, al núcleo de su lírica consciente y reflexiva. Mientras otros artistas optaban por samplear clásicos del jazz, Guru se aventuró a crear colaboraciones directas con leyendas del género. Esto permitió que el álbum respirara un aire de autenticidad inigualable, dotando al rap de un alma nueva y expandiendo sus horizontes sonoros. Jazzmatazz Vol. 1: La alquimia perfecta Desde el primer track, “Introduction”, Guru establece el concepto: un laboratorio sonoro donde el jazz y el rap se mezclan en una misma caldera. Le sigue “Loungin’”, una oda a la reflexión que cuenta con la inconfundible trompeta de Donald Byrd, uno de los músicos más respetados de la escena jazzística. La química entre el flujo relajado de Guru y el fraseo de Byrd resulta en una experiencia casi meditativa. Otro momento álgido es “Transit Ride”, donde el saxofón de Branford Marsalis traza líneas melódicas que serpentean alrededor del verso de Guru como un humo envolvente. El jazz aquí no es solo un acompañamiento; es un cómplice que enriquece el mensaje. Un legado atemporal Jazzmatazz no es solo un disco; es un manifiesto que reconoce el linaje cultural del rap, reconociendo que la poesía callejera también puede coexistir con la sofisticación armónica del jazz. En un contexto donde el rap era frecuentemente estigmatizado como ruido o protesta vacía, Guru iluminó un camino donde lo clásico y lo moderno podían convivir. Muchos siguieron el ejemplo, pero pocos alcanzaron el equilibrio entre lirismo y musicalidad que Guru plasmó en Jazzmatazz. Hasta el día de hoy, el disco sigue siendo un faro para aquellos que ven en el hip-hop no solo una forma de protesta, sino también un espacio para la introspección y la belleza sonora. Una invitación perpetua Escuchar Jazzmatazz es como adentrarse en un club nocturno donde las conversaciones son profundas, las notas vuelan libres y la lírica cuenta historias cargadas de sabiduría. Guru, con su voz grave y pausada, invita al oyente a relajarse, reflexionar y dejarse llevar por la brisa melódica de su obra. Treinta años después, Jazzmatazz sigue siendo relevante, recordándonos que el rap no tiene que ser un acto de confrontación, sino una celebración de raíces, experiencias y sueños compartidos. Más que un disco, es una declaración de amor al jazz, al rap y a la capacidad del arte para unir almas a través del tiempo.

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​Moby relanza mobygratis con 500 nuevas canciones para creadores independientes​

El reconocido músico y productor Moby ha revitalizado su plataforma mobygratis.com, ofreciendo más de 500 pistas instrumentales de alta calidad para apoyar a cineastas, músicos, estudiantes y creadores de contenido en proyectos no comerciales. Esta iniciativa, que comenzó hace casi dos décadas, busca proporcionar música libre de regalías para aquellos que necesitan contenido sonoro sin complicaciones legales ni costos elevados. ​ https://mobygratis.com mobygratis ofrece música instrumental gratuita a creadores. A cualquier creador. A todos los creadores: cineastas, músicos, estudiantes, coreógrafos, organizaciones, editores de video, remezcladores, cantantes, gamers, animadores, raperos, etc. Y (redoble de tambores…) ahora tenemos 3 opciones de formato: mp3 estéreo, wav estéreo y wav multipista. Todos son gratuitos. Una biblioteca sonora para la creatividad La colección disponible en mobygratis abarca una amplia gama de géneros y estados de ánimo, permitiendo a los usuarios encontrar la pista perfecta para sus proyectos. Las canciones están disponibles en formatos MP3, WAV y, en muchos casos, en stems multipista, facilitando la edición y adaptación según las necesidades específicas de cada creador. Además, la plataforma permite organizar la música por categorías y proporciona información detallada sobre el tempo y la duración de las canciones, lo que facilita la búsqueda y selección del material adecuado. ​ Acceso sin barreras Una de las características más destacadas de mobygratis es su accesibilidad. No se requiere registro ni suscripción para descargar las pistas, lo que permite a los usuarios acceder fácilmente al contenido. Esta política abierta refleja el compromiso de Moby con la comunidad creativa y su deseo de eliminar obstáculos para la producción artística. ​Warp+9laxmedellin.com+9radionica.rocks+9 Condiciones de uso y restricciones Si bien la música es de uso gratuito para proyectos no comerciales, existen algunas restricciones importantes a tener en cuenta:​ Estas condiciones reflejan las convicciones personales de Moby y su compromiso con ciertas causas. Un legado de apoyo a la comunidad creativa Desde su lanzamiento, mobygratis ha sido utilizado en más de 50,000 proyectos creativos en todo el mundo, incluyendo cortometrajes, documentales, videojuegos y presentaciones artísticas. Con este relanzamiento, Moby reafirma su compromiso con la comunidad creativa, proporcionando recursos valiosos que pueden enriquecer una amplia variedad de proyectos. Para explorar y descargar las pistas disponibles, visita mobygratis.com

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Entrevista a Vida Vella

Tras años de ser el motor rítmico de influyentes bandas de culto, el músico tijuanense radicado en Nueva York, Luis Gabriel Illades, da un giro audaz en su trayectoria y asume el rol de cantautor con Vida Vella, su nuevo e inspirador proyecto. Su álbum debut, “Panorama”, vió la luz el pasado 21 de marzo de 2025 a través de Beso y Abrazo Records y estará disponible en todas las plataformas de streaming. Además, el vinil llegará a tiendas mexicanas en mayo de 2025. Tuvimos una charla con èl sobre su nuevo lanzamiento. 1. Luis, llevas más de 20 años viviendo en Nueva York. ¿Cómo influye tu identidad tijuanense en tu forma de componer, aún estando tan lejos del lugar donde creciste?Todavía vivo en Tijuana parte del año y en Nueva York parte del año. Una cosa que noté al escribir las canciones y ser de una cultura fronteriza es el uso de “pochismos” a veces. Es algo mas aceptado ahora pero cuando era niño y íbamos de visita al interior del país, nos veían como idiotas o degenerados hablando así.La canción (Sin Alivio en Atlántida) está fuertemente influenciada por Tijuana y pasar por playas hermosas pero muy contaminadas por plásticos y aguas residuales, lo que genera una sensación de desesperanza de inminente ruina ecológica. No puedo afirmar que esto sea un hecho, pero mi reacción inicial es siempre culpar al consumismo estadounidense por esto. 2.Tijuana y Nueva York son ciudades fronterizas, pero de fronteras muy distintas. ¿Cómo ha dialogado esa dualidad en tu música a lo largo de los años?Un aspecto que refleja esto es la canción “El Chico Francés” del álbum que trata sobre tener un encuentro romántico con un extranjero que llega a un pueblo y luego deja al protagonista varado y abandonado. Esto es también un reflejo de las variaciones en el acceso a la movilidad. También es una interpretación de intentar expresarse con alguien que no habla su idioma y encontrar amor y puntos en común en ausencia de palabras. Esto lo vimos más en Tijuana con los estadounidenses, pero en Nueva York también es común con personas de todo el mundo. 3.¿Qué aspectos de tu herencia mexicana sientes que cobran más fuerza cuando los reinterpretas desde el contexto neoyorquino?Luché mucho con la identidad en mi juventud. ¿Qué significa ser hombre y salir del closet? ¿Cuáles son las expectativas de la herencia mexicana cuando uno viaja y siente curiosidad por otros caminos? Siento que me dieron una lista de reglas sobre las expectativas al nacer y luego pasé años tratando de liberarme de las expectativas, solo para obtener otra lista de reglas en cada subcultura sobre la que tenía curiosidad: identidad LGBT, identidad punk, identidad masculina o no binaria, identidad urbana, identidad artística. Con el tiempo aprendo que dos verdades opuestas no se anulan, esa es la dialéctica: encontrar la síntesis entre esto que eres tú. ¿Puedes apreciar a Vicente Fernández y también ser skater? ¿Puedes ser un hombre gay y también tener una relación de respeto mutuo con tu padre heterosexual, tus primos y tus tíos? 4.Grabaste tu disco con músicos estadounidenses y una banda del estado de Guanajuato. ¿Cómo surgió esa colaboración y qué buscabas con ese contraste de estilos y sensibilidades?La mayor parte de mis años de gira y grabación han sido en Estados Unidos y Europa, nombraré ese contexto de inmediato. Traje a mis músicos favoritos con los que he tocado durante los últimos 30 años para este proyecto. Estos músicos estadounidenses aportaron al álbum una influencia de “indie rock” y una especie de “southwest” que evoca la frontera. Invitar a algunos de los músicos de Guanajuato que trabajan en círculos folclóricos y orquestales parecía recordar una tradición de la época de mis padres en la Universidad de Guanajuato y la rica tradición del pueblo centrada en el Teatro Juárez y el desarrollo a la modernidad de ellos. 5.¿Qué retos y descubrimientos tuviste al combinar estos dos mundos sonoros tan diferentes? ¿Hubo momentos de “choque” cultural en el estudio que terminaron aportando algo nuevo?Curiosamente fue una gran combinación. Hubo algunas dificultades, como que los estadounidenses usaran notas como A, E, F y los músicos mexicanos hicieran referencia a “Fa, Sol, Re”, pero al final llegamos a una hermosa síntesis y comprensión. 6.¿Qué papel jugó el idioma (español/inglés) en la composición del álbum? ¿Lo ves como una herramienta expresiva, una barrera o un puente?Siempre quise expresar algo como una experiencia bilingüe. La mayor parte de mi vida ha sido una experiencia bilingüe. También noté diferentes lados de mí que se manifestaban en los dos idiomas. Las palabras en español terminan en vocales y eso se presta a un efecto más romántico y soñador. El inglés es una lengua germánica que termina en más consonantes y por tanto es más precisa y prudente en su presentación. Había diferentes formas de decir lo mismo con variaciones en el efecto y fue muy divertido jugar con eso. 7.Musicalmente, ¿qué géneros, sonidos o artistas fueron clave para dar forma a este disco? ¿Hay alguna influencia que te haya sorprendido encontrar durante el proceso?Al sentarme y darle forma a los demos de la canción buscaba la atmósfera. Como baterista, mi estilo de composición es parecido al de un simio, simple y rítmico en su composición. Una vez que se escribió la base de las canciones, establecer el tono fue una experiencia separada. Escuché mucho a Brian Eno y Massive Attack con respecto a preparar el escenario atmosférico. Le pedí al guitarrista Doug Hilsinger que participara porque él toca una orquesta de Brian Eno en San Francisco y eso me pareció muy relevante. Pero también estaba escuchando un disco de Charles Mingus ”The Black Saint and the Sinner Lady” y me gusta la brusquedad de cómo algunos de esos instrumentos entran y salen de las canciones y las canciones de óxido y sintonía como desarrollo del carácter en la comprensión de los instrumentos como un personaje. 8.¿Cómo describirías el sonido del álbum a alguien que nunca ha escuchado tu música pero quiere entender

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La nueva colaboración entre HEALTH y Chelsea Wolfe

HEALTH y Chelsea Wolfe han lanzado el sencillo “MEAN” el pasado 5 de mayo de 2025 a través de Loma Vista Recordings . Este tema marca la primera colaboración entre ambos artistas y fusiona la intensidad industrial de HEALTH con la atmósfera etérea y melancólica característica de Wolfe.​ Una fusión de mundos sonoros “MEAN” es una amalgama de sonidos donde la base electro-industrial de HEALTH se entrelaza con la voz fantasmal de Chelsea Wolfe, creando una pieza que oscila entre lo sombrío y lo sublime. La producción estuvo a cargo de Stint (conocido por su trabajo con Demi Lovato y Oliver Tree), mientras que la mezcla fue realizada por Lars Stalfors (SALEM, The Neighbourhood). La canción se caracteriza por una atmósfera densa y cargada de tensión, con sintetizadores pulsantes y texturas pesadas que envuelven al oyente en una experiencia auditiva inmersiva. La interpretación vocal de Wolfe añade una capa de vulnerabilidad y emotividad, contrastando con la agresividad sonora de HEALTH.​ Contexto y lanzamientos recientes Este sencillo llega en un momento de intensa actividad para ambos artistas. HEALTH se encuentra en medio de su gira RAT WARS EXPANSION TOUR, que comenzó el 3 de mayo en Nueva Orleans y continuará por Europa en junio, regresando a Norteamérica en otoño . Por su parte, Chelsea Wolfe ha estado promocionando su álbum de 2024, She Reaches Out to She Reaches Out to She, y se prepara para una serie de presentaciones en Estados Unidos y Australia .​Alternative Press+6Digger.mx+6Consequence+6The Needle Drop+3Chaoszine+3Treble+3 Recepción y expectativas La colaboración ha sido bien recibida por críticos y fans, destacando la capacidad de ambos artistas para crear una pieza que, aunque fiel a sus estilos individuales, logra una cohesión y originalidad notables. “MEAN” se presenta como una exploración de emociones intensas y relaciones erosionadas, temas recurrentes en las obras de Wolfe y HEALTH .​Stereogum+4Revolver Magazine+4Instagram+4 Este lanzamiento no solo enriquece las discografías de ambos artistas, sino que también abre la puerta a futuras colaboraciones dentro del ámbito del rock experimental y alternativo.​

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Loscil – Lake Fire: Meditaciones sonoras desde el abismo líquido

Pocas figuras dentro del ambient contemporáneo han mantenido una coherencia estética tan profunda y, al mismo tiempo, una evolución tan matizada como Scott Morgan, mejor conocido como Loscil. Con una discografía que se extiende por más de dos décadas, el canadiense ha sabido convertir lo etéreo en cartografía, los drones en estados del alma y lo ambiental en una poética de lo inabarcable. Su nuevo álbum, Lake Fire, no solo reafirma su estatus como uno de los compositores fundamentales del ambient post-digital, sino que expande su lenguaje hacia terrenos aún más líquidos, abrasivos y emocionales. Fuego en el agua: una paradoja sonora El título Lake Fire ya contiene una contradicción. Una imagen imposible, tensionada entre dos elementos opuestos: el agua y el fuego. Y esa tensión recorre todo el disco como una constante estética. A diferencia de sus trabajos anteriores, que muchas veces evocaban quietud o contemplación mineral (Plume, Submers, Equivalents), este álbum se siente vivo, palpitante y por momentos, incluso violento. Inspirado en las crisis ecológicas, los incendios forestales que asolan los paisajes canadienses y los efectos del cambio climático, Lake Fire no es un álbum “ambient” en el sentido clásico. Es, más bien, una elegía ambiental que transita entre lo contemplativo y lo siniestro. Como si los drones habituales de Loscil comenzaran a arder desde dentro, dejando cenizas digitales flotando en la superficie. Diseño sonoro y texturas: una alquimia orgánica-digital Una de las constantes en la obra de Loscil ha sido su capacidad para hacer música electrónica con un alma orgánica, casi táctil. En Lake Fire, esta habilidad alcanza una nueva dimensión. Aquí, los sonidos se sienten erosionados por el tiempo, como si emergieran de una cinta magnética enterrada bajo tierra y desenterrada después de años. Loscil trabaja con síntesis granular, capas de ruido, grabaciones de campo manipuladas y efectos analógicos, creando paisajes que oscilan entre lo melancólico y lo apocalíptico. No hay melodías evidentes ni progresiones tonales claras. Todo es textura, saturación controlada, resonancia emocional. Los tracks nos introducen un pulso apenas perceptible, una especie de latido ambiental que recuerda la obra de William Basinski o Tim Hecker. Es importante notar que Lake Fire no busca ser bonito. Es un disco que incomoda, pero desde la belleza rota, desde una estética que asume el colapso como material compositivo. Contexto: Loscil y la ecología del sonido Scott Morgan ha sido, desde sus inicios, un compositor profundamente influido por la geografía. Ya sea las profundidades oceánicas (Submers), las nubes (Plume), los glaciares (Adrift) o la fotografía abstracta (Equivalents), su obra ha girado en torno a paisajes naturales como metáforas emocionales. Lake Fire da un giro temático importante: ya no se trata de contemplar la naturaleza, sino de presenciar su degradación. El lago está en llamas, la atmósfera está saturada, el futuro se derrite en el presente. Este viraje pone a Loscil en sintonía con una corriente dentro de la música experimental que aborda el colapso ecológico como eje narrativo: desde Lawrence English hasta Kali Malone o Marcus Fischer. Una escucha inmersiva, no lineal Lake Fire exige una escucha activa y profunda. No es un álbum para el fondo, ni para llenar espacios vacíos. Su duración, su construcción lenta y su carga emocional requieren atención sostenida, como si se tratara de una instalación sonora más que de una colección de canciones. El disco puede ser experimentado como un todo —una suite sin pausas ni clímax evidentes— o como fragmentos de un paisaje que muta lentamente. En ambos casos, se trata de una obra que dialoga con la percepción del tiempo, la atención y la fragilidad. Entre el minimalismo y el ruido Aunque emparentado con el ambient clásico (Brian Eno, Steve Roach), Lake Fire también se nutre del drone, la música electroacústica y el noise atmosférico. Hay momentos que rozan lo infrasonoro, otros que se acercan al silencio absoluto, y otros que raspan el umbral de lo disonante. Este equilibrio entre el minimalismo y el ruido recuerda a artistas como Fennesz, Rafael Anton Irisarri o Lawrence English, pero con la firma inconfundible de Loscil: una melancolía elegante que nunca cae en el sentimentalismo, una belleza devastada que no ofrece consuelo. Diseño y presentación Como es habitual en Loscil, el diseño visual del álbum acompaña perfectamente el concepto. Las imágenes asociadas a Lake Fire son abstractas, espectrales, tomadas del mundo físico pero alteradas, como si fueran capturas de un futuro radioactivo o de un recuerdo evaporado. Esta dimensión visual refuerza la idea de que el álbum funciona no solo como música, sino como objeto conceptual: una obra total que combina arte sonoro, crítica ecológica y percepción poética. Conclusión: fuego lento que no se apaga Lake Fire es uno de los discos más densos, inquietantes y emocionalmente poderosos de Loscil. No es fácil, no busca serlo. Es un álbum que retrata una era de crisis, donde el mundo arde mientras las aguas suben, y donde el silencio ya no es paz, sino amenaza. En tiempos de saturación sonora y ruido digital constante, Loscil ofrece una propuesta contraria: una inmersión lúcida en el abismo, una escucha que incomoda pero también sana, como si nos invitara a mirar de frente lo que preferimos evitar. Más que un álbum, Lake Fire es un ritual auditivo. Y como todo buen ritual, deja marcas.

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The Slits: Rebeldía, ritmo y revolución en clave femenina

En el mundo del punk, donde el ruido era sinónimo de furia masculina y los escenarios eran dominio casi exclusivo de hombres blancos con guitarras distorsionadas, emergió una anomalía gloriosa: The Slits. Una banda de chicas jóvenes, salvajes, desafiantes, absolutamente fuera de control —y con un sonido que rompía todos los moldes. Más allá de su estética caótica y su actitud iconoclasta, The Slits fueron pioneras en redefinir el punk desde una óptica femenina y anticolonial, mezclando rudeza con ritmos jamaicanos, libertad con crudeza, y autenticidad con irreverencia. Fueron, simplemente, imposibles de encasillar. En un tiempo en que las mujeres en el rock debían elegir entre ser “chicas lindas” o “groupies”, ellas optaron por ser algo más radical: una amenaza cultural. Nacidas del caos: Londres, 1976 The Slits se formaron en Londres en 1976, en pleno estallido punk. La banda original estaba conformada por: El grupo nació casi como un acto espontáneo, sin formación musical previa ni ambiciones de éxito. Querían sonar como ellas se sentían: crudas, ruidosas, sucias y sin filtro. En poco tiempo se volvieron parte del circuito punk londinense, abriendo para bandas como The Clash o The Buzzcocks, y girando con The Sex Pistols. Pero su presencia no era bienvenida por todos. Sus presentaciones eran viscerales y anárquicas, y su sola existencia —mujeres jóvenes, sin miedo, sin maquillaje, con gritos guturales y una estética post-apocalíptica— incomodaba profundamente a una escena dominada por el machismo. Y eso fue exactamente lo que las hizo necesarias. Cut (1979): El álbum que lo cambió todo En 1979, tras varios cambios de formación (Palmolive dejaría el grupo poco antes de la grabación), The Slits lanzan su primer álbum, el ahora legendario Cut, producido por Dennis Bovell, figura clave del dub británico. Cut es un disco seminal no solo por su mezcla sonora, sino por su declaración estética y política. Musicalmente, abandona el punk puro y duro para abrazar un híbrido entre punk, dub, reggae, funk y tribalismo. Es angular, sucio y rítmico, pero también profundamente juguetón. Canciones como: La portada del disco fue igual de impactante: las tres miembros del grupo (Ari, Tessa y Viv) posando semidesnudas, cubiertas de barro y con el vello corporal visible, como un statement de animalidad, naturalidad y rechazo a la sexualización habitual en la industria. Cut fue un fracaso comercial, pero sembró las bases para el post-punk y la experimentación femenina en la música alternativa. Su influencia se sentiría con los años en bandas como Bikini Kill, Sonic Youth, Sleater-Kinney, M.I.A., Warpaint y Big Joanie. Desintegración, regreso y legado Después de Cut, la banda lanzó un segundo disco más errático, Return of the Giant Slits (1981), aún más influenciado por el afrobeat, el free jazz y la música experimental africana. El álbum fue menos accesible, pero confirmaba la vocación del grupo por evadir la fórmula y seguir explorando. Poco después, The Slits se disolvieron. Cada miembro siguió caminos distintos: Viv Albertine se convirtió en cineasta, escritora y figura feminista clave; Tessa Pollitt mantuvo un bajo perfil hasta el regreso de la banda en los 2000; y Ari Up, siempre un espíritu nómada, vivió entre Jamaica y Nueva York, colaborando con gente como Lee “Scratch” Perry. En 2005, Ari y Tessa revivieron The Slits con nuevas integrantes, lanzando el álbum Trapped Animal en 2009. Aunque no tuvo el mismo impacto que Cut, sirvió para recontextualizar su obra en una nueva era de feminismo musical más visible. Ari Up murió en 2010 a los 48 años, dejando un vacío irremplazable. Su voz —feroz, chillona, irrepetible— sigue siendo una de las más distintivas en la historia del punk. Influencia y reivindicación El legado de The Slits es hoy más claro que nunca. No solo ayudaron a expandir los límites del punk hacia lo rítmico y multicultural, sino que rompieron la idea de que la música hecha por mujeres debía ser “agradable”, pulida o decorativa. En tiempos donde el feminismo es más visible en la música, The Slits aparecen como madres fundadoras de una actitud que mezcla libertad estética, rebeldía política y experimentación sonora. Su espíritu está presente en cada mujer que toma una guitarra sin pedir permiso, en cada banda que mezcla géneros sin miedo, en cada artista que se niega a ser domesticada. Conclusión: ruido con intención The Slits fueron caos con dirección, desobediencia con ritmo, humor con conciencia. Fueron únicas no solo por su sonido, sino por lo que representaron: una resistencia cultural, una alternativa radical y una pregunta incómoda en forma de bajo dub y guitarra desafinada. Hoy, revisitar su discografía no solo es un ejercicio histórico, sino un acto de reafirmación: el punk no está muerto. Está en todas las formas de disidencia sonora que heredaron su espíritu. Y en ese linaje, The Slits siguen siendo esenciales.

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Igorrr: El arte de romper la lógica del sonido

Hay artistas que desafían géneros. Otros los destruyen. Igorrr hace ambas cosas a la vez. El proyecto del francés Gautier Serre es una anomalía que no encaja en ninguna categoría, pero que, sin embargo, ha construido una identidad propia tan sólida como inclasificable. Una mezcla violenta y hermosa de barroco, breakcore, death metal, música clásica, electrónica glitch, trip hop, ópera, black metal y, a veces, incluso música balcánica o flamenco. En su mundo, las etiquetas no existen. Solo existe el impacto visceral. Desde su irrupción en la escena underground europea a principios de los años 2010, Igorrr se ha convertido en uno de los fenómenos más singulares y respetados dentro del universo de la música extrema y experimental. Su propuesta —tan esquiva como contundente— es la prueba de que el caos también puede ser una forma de arte. . El origen del monstruo: Gautier Serre Gautier Serre, el cerebro detrás de Igorrr, proviene de una formación clásica. Estudió música barroca, clavecín y teoría musical, pero pronto comenzó a interesarse por los extremos: el metal más agresivo, la música electrónica desquiciada, los sonidos rotos del breakcore y la música industrial. De esa colisión de mundos nació su proyecto más personal y ambicioso: Igorrr, nombre que sugiere una criatura mutante, un híbrido imposible. Desde su primer disco largo, Poisson Soluble (2006), pasando por los EPs Moisissure (2008) y el fundamental Nostril (2010), Serre ha mantenido una constante: destruir la linealidad. Sus canciones se sienten como si se cambiaran de canal compulsivamente en un televisor en llamas, pero con una intención precisa. A través de montajes rítmicos imposibles y una orquestación anárquica, Igorrr propone una experiencia emocional compleja: entre la euforia, el horror, la risa y el vértigo. La brutal sinfonía: entre el metal y lo divino El sonido de Igorrr encuentra un punto de inflexión con Hallelujah (2012), un álbum que consolidó su estilo como una fuerza coherente dentro del caos. Aquí ya aparecen los elementos clave que definirán su trayectoria: voces operáticas y guturales, guitarras aplastantes, estructuras impredecibles y una obsesión por los contrastes extremos. A través de esa estética, Serre no busca simplemente impresionar con técnica, sino provocar una respuesta física, espiritual, absurda. Lo más interesante de Igorrr es que, a pesar de la aparente locura sonora, hay una estructura muy pensada detrás. No es música improvisada ni caprichosa. Cada pasaje responde a una lógica interna, casi matemática. El barroquismo no es solo estético, sino compositivo. Y ahí radica una parte esencial de su grandeza. La llegada de la banda: Savage Sinusoid y el salto internacional En 2017, con el lanzamiento de Savage Sinusoid a través del sello Metal Blade Records, Igorrr se convirtió oficialmente en una banda de directo, con formación estable: el vocalista gutural Laurent Lunoir, la soprano Laurie Ann Haus y el baterista Sylvain Bouvier, junto al propio Gautier Serre. Esto marcó un antes y un después. Por primera vez, la locura del estudio se tradujo en una experiencia física y demoledora en vivo. Savage Sinusoid fue un manifiesto de identidad: no hay samples, no hay loops reciclados. Todo es grabado con instrumentos reales, incluso los más extraños, como el acordeón, el clavecín o el bouzouki. El resultado fue un álbum profundamente humano en su ejecución y radicalmente inhumano en su intensidad. Temas como “Cheval”, “ieuD” o “Opus Brain” ofrecían un microcosmos de lo que Igorrr representa: el humor absurdo como válvula de escape ante lo grotesco, la disonancia convertida en belleza, y una dirección artística tan radical que bordea lo performático. Spirituality and Distortion: lo sagrado y lo profano En 2020, Igorrr alcanzó quizás su obra más ambiciosa hasta la fecha: Spirituality and Distortion. Aquí el proyecto encuentra su madurez estética. La producción es más detallada, las composiciones más elaboradas y los paisajes sonoros más amplios. El álbum oscila entre la furia del metal extremo (“Very Noise”, “Parpaing”) y la introspección neoclásica (“Downgrade Desert”, “Overweight Poesy”) con una fluidez que roza lo cinematográfico. El disco incorpora influencias de Oriente Medio, India, Europa del Este y sonidos religiosos que expanden su paleta hasta lo épico. Es, en muchos sentidos, una exploración filosófica: ¿cómo suena la espiritualidad en un mundo descompuesto? ¿Qué lugar ocupa la belleza en medio de la distorsión? Una banda del siglo XXI Igorrr encarna una visión artística que solo puede existir en el siglo XXI. Su música no podría haberse hecho en otra época: vive en la saturación, en el exceso, en el hipertexto. Está hecha de memes culturales, de música académica, de violencia digital. Al mismo tiempo, es profundamente orgánica. Ahí reside su paradoja más fascinante: un Frankenstein moderno cosido con partes del pasado. Además, ha demostrado que existe un público para lo que parecía imposible: miles de fans llenan salas en Europa, Latinoamérica y Estados Unidos para ver un show que mezcla grindcore con danza barroca. En el escenario, Igorrr no solo ejecuta su música: la vive, la actúa, la vomita con pasión. Conclusión: el arte de no encajar En una industria obsesionada con las etiquetas y los algoritmos, Igorrr se posiciona como una resistencia sonora. Su música es difícil, incómoda, inclasificable… y, sin embargo, profundamente necesaria. Porque nos recuerda que el arte no siempre debe ser digerible, que la música también puede ser confrontativa, extraña, incluso grotesca, sin dejar de ser sublime. Gautier Serre ha creado algo más que una banda: ha levantado un templo sonoro a la contradicción. Y mientras otros buscan sonar como todos, él insiste en sonar como nadie.

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Entrevista con Que Descansen Los Muertos

La nueva canción de Que Descansen Los Muertos habla de la sensación de estar perdido. Como cuando estás atrapado en una pesadilla o en un sueño con fiebre del que no puedes despertar. Les interesaba explorar esa confusión interna, donde no sabes si lo que te pasa es real o viene de adentro. Hay imágenes de puertas que ya no se pueden abrir, de laberintos que no son físicos, sino mentales. Querían hablar de esos lugares donde uno se enreda consigo mismo y no encuentra salida. Platicamos con QDLM sobre este lanzamiento. Sí. Aunque nuestra música dialoga con distintos géneros, Que Descansen Los Muertos nace desde el Stoner Doom. El 20 de abril es una fecha clave para el género: Sleep lanzó Dopesmoker y, años después, The Sciences en este día. Nos parecía importante sumar nuestro primer sencillo a esa genealogía, como una forma de honrar esa tradición y, al mismo tiempo, abrir nuestro propio camino dentro de ella. Hay dos frases que resumen el corazón del tema: “sueños profundos, como un laberinto” y “¿quién va a despertar?”. Juntas forman una sola idea: la de perdernos en nosotros mismos, atrapados en un espacio onírico que no siempre tiene salida. Ese laberinto interior es tanto un lugar como una pregunta sin respuesta. Información de ContactoMail: [email protected]: @quedescansenlosmuertos

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