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Jazz Is Dead: La Revolución del Jazz en la Era Moderna

En los últimos años, el concepto Jazz Is Dead ha cobrado una relevancia única dentro de la música contemporánea. Lo que comenzó como una declaración provocadora, desafiante y casi herética dentro de la comunidad jazzística, se ha convertido en un movimiento musical y sello discográfico que redefine lo que significa el jazz en el siglo XXI. Desde sus inicios, el jazz ha sido un género en constante evolución. Aunque muchos críticos han declarado su “muerte” en diferentes épocas, el jazz ha demostrado ser un estilo resiliente, siempre encontrando nuevas formas de expresión. En este contexto surge Jazz Is Dead, un proyecto musical y sello discográfico que busca redefinir el jazz contemporáneo al fusionarlo con elementos de hip-hop, soul, funk y música electrónica. Creado por Adrian Younge y Ali Shaheed Muhammad (A Tribe Called Quest), Jazz Is Dead no solo es una provocadora declaración de intenciones, sino también una plataforma de colaboración intergeneracional que reúne a leyendas del jazz con productores modernos, creando un puente entre el pasado y el presente del género. Origen y Filosofía del Proyecto El concepto de “Jazz Is Dead” no es nuevo. A lo largo de la historia, se ha utilizado para describir períodos en los que el jazz parecía perder relevancia comercial o creativa, ya sea con la llegada del rock en los años 60, el auge del pop en los 80 o el dominio del hip-hop en los 90 y 2000. Sin embargo, lejos de ser una sentencia de defunción, la frase es una provocación que invita a cuestionar lo que significa el jazz en la actualidad. Adrian Younge y Ali Shaheed Muhammad decidieron apropiarse de esta expresión para demostrar que el jazz sigue vivo, aunque en una forma diferente. Su enfoque es claro: El proyecto nació en 2019, cuando Younge y Muhammad comenzaron a trabajar con artistas legendarios, grabando sesiones en su estudio Linear Labs en Los Ángeles. Lo que empezó como un experimento pronto se convirtió en una serie de álbumes que revitalizaron la escena jazzística con un sonido fresco y atemporal. El Sonido de Jazz Is Dead Jazz Is Dead es un laboratorio sonoro en el que el jazz se mezcla con diferentes influencias, creando una identidad única. Entre sus principales características destacan: Discografía y Artistas Clave Desde su primer lanzamiento en 2020, Jazz Is Dead ha publicado una serie de álbumes en los que colaboran con algunos de los músicos más influyentes del género. Entre los discos más representativos se encuentran: 1. Jazz Is Dead 001 (2020) Este primer volumen sirve como introducción al concepto, con colaboraciones de varios artistas, incluyendo Roy Ayers, Gary Bartz y Marcos Valle. Es un álbum lleno de grooves funky, melodías envolventes y texturas cinematográficas. 2. Roy Ayers JID002 (2020) El legendario vibrafonista Roy Ayers, pionero del jazz-funk, se une a Younge y Muhammad en un álbum que combina soul, jazz y electrónica con una atmósfera hipnótica y cálida. 3. Marcos Valle JID003 (2020) El maestro brasileño Marcos Valle aporta su inconfundible estilo bossa nova a la serie, resultando en un disco que fluye entre el jazz y los ritmos tropicales. 4. Azymuth JID004 (2020) La icónica banda brasileña Azymuth, conocida por su mezcla de jazz, funk y samba, entrega uno de los discos más vibrantes de la serie, con una instrumentación enérgica y llena de groove. 5. Doug Carn JID005 (2021) Este álbum recupera la esencia del jazz espiritual de los años 70, con una producción moderna que le da un nuevo brillo a la voz y teclados de Doug Carn. 6. Jean Carne JID006 (2021) Uno de los nombres más importantes del jazz vocal y el soul de los 70, Jean Carne ofrece una obra llena de emotividad y elegancia. 7. Tony Allen JID007 (2021) Uno de los últimos proyectos del legendario baterista de Fela Kuti antes de su fallecimiento. En este álbum, el afrobeat y el jazz se entrelazan en una fusión rítmica impresionante. Impacto y Recepción Crítica Desde su lanzamiento, Jazz Is Dead ha sido ampliamente elogiado por la crítica especializada, recibiendo reconocimiento en medios como Pitchfork, The Guardian y NPR. El proyecto ha demostrado que el jazz no está limitado a la nostalgia, sino que puede seguir evolucionando y dialogando con los sonidos contemporáneos. A través de sus álbumes y presentaciones en vivo, Jazz Is Dead ha logrado acercar el jazz a una nueva audiencia, incluyendo a fanáticos del hip-hop y la música electrónica. Además, ha dado nueva visibilidad a músicos veteranos que, aunque fundamentales en la historia del género, no siempre han recibido el reconocimiento que merecen. Jazz Is Dead en Vivo y el Futuro del Proyecto Uno de los aspectos más emocionantes de Jazz Is Dead es su dimensión en vivo. El colectivo ha realizado giras y presentaciones especiales, llevando la experiencia de estos discos a escenarios de todo el mundo. En cuanto al futuro, Younge y Muhammad han expresado su deseo de seguir expandiendo el proyecto, explorando nuevos sonidos y colaboraciones con más artistas icónicos. Se espera que nuevos volúmenes de Jazz Is Dead sigan apareciendo en los próximos años, consolidando esta serie como un movimiento esencial dentro del jazz contemporáneo. Conclusión: ¿Está Realmente Muerto el Jazz? La respuesta es clara: No, el jazz no está muerto, pero ha cambiado de forma. Jazz Is Dead no es un epitafio, sino un renacimiento, una prueba de que el género sigue vivo, evolucionando y fusionándose con nuevos sonidos sin perder su esencia. El trabajo de Adrian Younge y Ali Shaheed Muhammad ha demostrado que el jazz no es un estilo del pasado, sino una fuerza creativa en constante transformación. En un mundo donde los géneros musicales se diluyen y las influencias se mezclan, Jazz Is Dead es un testimonio de cómo la historia y la modernidad pueden coexistir en armonía. Si aún no has explorado este fascinante universo sonoro, Jazz Is Dead es el punto de entrada perfecto para redescubrir el jazz con una nueva perspectiva

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La tristeza de la fauna nocturna: Blue Monday celebró entre el caos su aniversario número 7

Por Monserrat Arias  ¿Qué fuerzas se desencadenan cuando dejamos que la tristeza nos atraviese por completo, sin evasivas ni consuelos fáciles? El lunes 20 de enero no fue un día cualquiera. En el Pasagüero, bajo la curaduría del artista y curador Erick Diego, se tejió un ritual colectivo que desafió la inercia del día más triste del año. Durante once años, Erick Diego ha dado rienda suelta a su instinto curatorial influido por la magia del caos, construyendo line-ups que cruzan generaciones, donde artistas consolidadxs se encuentran con las voces emergentes, como nuevas cicatrices que se han ido sumando en la escena del ruido. La noche comenzó como todas las grandes noches comienzan: con un murmullo que crecía en las esquinas, con el eco de pasos ansiosos cruzando la calle Motolinia, con la promesa de que algo estaba por suceder. Era el Blue Monday, el día más triste del año, pero aquí, en el Pasagüero que celebra 21 años de resistencia en el centro histórico, esa tristeza se transformaba en otra cosa: en una vibración, en un lenguaje común, en un espacio donde la melancolía se volvía combustible sin frenos. En su onceavo aniversario, el Club de la Tristeza demostró que incluso el día más gris puede llenarse de intensidad creativa y conexiones humanas. Desde las primeras horas, con Ricardo Pandal y Esoetheric abriendo la noche, el ambiente en Pasagüero se cargó de una melancolía suave y cálida para empezar la noche. Alfredo Martínez aka Mexican Rarities nos recordó que la nostalgia tiene un ritmo propio y, además, nos hizo bailar con propuestas puramente Mexicanas editadas en VINILO. Su propuesta sonora, que mezcla nostalgia y energía, hizo que los cuerpos empezaran a moverse casi sin permiso. Era imposible resistirse. Entre el ritmo y la atmósfera, lograron transformar la tristeza en un impulso físico, en un baile que parecía un conjuro colectivo contra el peso del día. Mientras tanto, Nayeli Santos presentó una proyección de video que sumergió a los asistentes en un universo introspectivo y visualmente cautivador. Había algo profundamente íntimo en su acto, como si nos recordara que, al final, todos estamos solos frente a nuestras emociones. Pero el Blue Monday no es un evento que permita comodidad por mucho tiempo. Hay algo en este ritual que parece invocar fuerzas invisibles, un misticismo que flota en el aire y que, tarde o temprano, golpea. Este año, las bocinas cayeron durante el acto de Manuel Rocha, como si una maldición se hubiera desatado. No fue solo un accidente técnico; fue un recordatorio físico de que el caos siempre está al acecho, de que la tristeza, cuando se acumula en un espacio tan cargado de energía, puede romper cualquier estructura, física o emocional. Alguien comentó que no era la primera vez que algo así ocurría en un Blue Monday. “Siempre pasa algo”, dijeron. ¿Sería la acumulación de tensiones, de expectativas, de emociones sin procesar? O tal vez era simplemente la noche reclamando su cuota de desorden.  Manuel Rocha llevó la experiencia al límite; con una mezcla de sonidos procesados, Rocha no se detuvo pese a la caída de los monitores; continuó, y en ese gesto de insistencia, de seguir a pesar del colapso, hubo algo profundamente humano, casi heroico; creó un paisaje sonoro que oscilaba entre la tensión y la calma, dejando a la audiencia en un estado de hipnosis compartida. El acto de Thelma Ascencio y Monserrat Coltello, acompañadas por los visuales oníricos de Ipsh fue un espacio para la poesía. Su intervención, entre palabra y performance, fue un golpe directo al pecho: una exploración cruda y honesta de la vulnerabilidad, la ficción y el erotismo que arrancó con suspiros y sonidos modulares. La energía que emanaron fue visceral y envolvente, transformando la tristeza en un acto de resistencia poética. Enrique Ježik, fiel a su estilo, presentó una propuesta que desbordaba fuerza y precisión. Utilizando una sierra circular y metales, creó una sinfonía industrial que era tanto un desafío como una invitación. Cada corte, cada chispazo de metal, parecía tallar la energía del espacio, convirtiéndola en una presencia tangible. Su acto fue una confrontación directa con el peso de las emociones, llevándolas al límite de lo físico y lo sonoro. Las chispas iluminaban brevemente los rostros del público, bañándonos en destellos que parecían cristalizar la tensión del momento. Sin miedo a ser lastimados, algunos asistentes se acercaron para sentir en su cuerpo un acto de confrontación y belleza industrial, donde la tristeza se convirtió en algo tangible y luminoso. Finalmente, Thelema cerró la noche con una explosión melódica y oscura, que dejó a los asistentes en un estado de catarsis colectiva. No era un cierre para disipar la melancolía, sino para abrazarla, para convertirla en un canto de resistencia compartida. Aunque Ulalume, quien sería la emblemática vocalista de Casino Shanghai, no pudo presentarse, su ausencia fue sentida por todos. La extrañamos y esperamos escuchar su set próximamente, porque su energía es una parte fundamental del espíritu del Blue Monday. Lo que ha hecho emblemático al Blue Monday es que no solo es un evento; es un ritual, un espacio donde las energías se desatan, donde reina la irreverencia y donde todas esas emociones de las cuales huímos se convierten en resistencia; que la depresión, la nostalgia y nuestras frustraciones son también un impulso creativo. Durante todos estos años, los eventos organizados por Castillos en el aire y ahora adoptados por El circuito artístico del centro histórico INFRLEVE, han sido un refugio para quienes han estado ahí desde el principio, para quienes vuelven año tras año, y para quienes llegan por primera vez buscando algo que no sabían que necesitaban. En un día tan simbólicamente cargado, el Blue Monday nos recuerda que no estamos solos, que incluso en el caos hay belleza.

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Guía de la psicodelia en Japón: Un viaje sonoro a través del tiempo y el espacio

La música psicodélica en Japón ha evolucionado de manera única, absorbiendo influencias del rock occidental y fusionándolas con elementos tradicionales japoneses, noise, avant-garde y electrónica. Desde el rock psicodélico de los años 60 y 70, pasando por el noise experimental, hasta la neopsicodelia contemporánea, Japón ha desarrollado una escena vibrante y original que ha influenciado a músicos de todo el mundo. En esta guía, exploraremos los principales movimientos, bandas y discos esenciales de la psicodelia en Japón. 1. Los orígenes: Psicodelia y rock experimental en los años 60 y 70 Influencias y contexto A finales de los años 60, Japón vivió un auge del rock impulsado por la influencia de The Beatles, The Rolling Stones y Jimi Hendrix. Sin embargo, las bandas japonesas pronto comenzaron a desarrollar un sonido propio, mezclando la psicodelia occidental con escalas modales japonesas, el jazz y elementos progresivos. Bandas y discos clave 2. Noise, Avant-Garde y la expansión del sonido (Años 80 y 90) En los años 80 y 90, la psicodelia japonesa tomó rumbos más radicales, explorando el noise, la música industrial y el shoegaze. Bandas y discos clave 3. Neopsicodelia y sonidos contemporáneos (2000 – actualidad) Hoy en día, la psicodelia japonesa sigue evolucionando con propuestas que van desde el dream pop y shoegaze hasta la electrónica experimental. Bandas y discos clave Conclusión: Japón y su legado psicodélico Desde la intensidad de Les Rallizes Dénudés hasta la suavidad etérea de Kikagaku Moyo, la psicodelia en Japón ha tomado diversas formas, pero siempre manteniendo una esencia única. Si bien sus raíces se encuentran en el rock de los 60 y 70, su evolución ha abarcado el noise, la experimentación avant-garde y la neopsicodelia contemporánea. Japón sigue siendo un epicentro de sonidos psicodélicos que desafían las normas y transportan al oyente a otros mundos.

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Explorando la abstracción sonora: Loop-Finding-Jazz-Records de Jan Jelinek

Lanzado en 2001, Loop-Finding-Jazz-Records es uno de los discos más emblemáticos dentro de la música electrónica experimental. Creado por el artista alemán Jan Jelinek, este álbum es una obra maestra que combina glitch, minimalismo y elementos del jazz, creando una experiencia auditiva profundamente introspectiva y futurista. Reconocido como un hito en el género, este trabajo trasciende etiquetas, desafiando las nociones tradicionales de la composición musical y el significado del jazz en la era digital. ¿Quién es Jan Jelinek? Jan Jelinek es un productor y compositor originario de Berlín, conocido por su habilidad para descomponer géneros musicales y reconstruirlos en formas abstractas. A lo largo de su carrera, ha trabajado bajo varios alias, como Farben y Gramm, explorando estilos que van desde el deep house hasta el ambient. Sin embargo, es con Loop-Finding-Jazz-Records que logró consolidar su reputación como uno de los pioneros del minimalismo electrónico. Jelinek es un maestro en el uso de samplers, procesadores y herramientas digitales para manipular fragmentos de audio, transformándolos en texturas rítmicas y melódicas. Su enfoque se centra en la deconstrucción: toma microfragmentos de grabaciones antiguas, muchas veces de jazz, y los reorganiza hasta convertirlos en algo completamente nuevo. El concepto detrás de Loop-Finding-Jazz-Records El título del álbum es una declaración de intenciones. Jelinek se sumerge en grabaciones de jazz de antaño, no para replicarlas, sino para desconstruirlas y reinterpretarlas mediante loops, glitches y texturas minimalistas. Sin embargo, lo que destaca en este proyecto es cómo el jazz deja de ser un género musical convencional para convertirse en una referencia difusa, presente en el espíritu pero transformado por completo en la forma. El disco reflexiona sobre la relación entre la música analógica y digital, y cómo la tecnología puede recontextualizar sonidos tradicionales en algo completamente nuevo. La esencia del jazz —la improvisación, el ritmo y la emoción— se mantiene viva, pero fragmentada y reinterpretada bajo el lente de la modernidad. El sonido de Loop-Finding-Jazz-Records El álbum se caracteriza por una atmósfera cálida y envolvente, construida a partir de bucles repetitivos y texturas granulares. Jelinek utiliza técnicas como la manipulación de vinilos, el procesamiento digital y el sampling microscópico para crear paisajes sonoros hipnóticos. A lo largo de los nueve temas del disco, el oyente se encuentra con: Canciones destacadas Cada pista del álbum ofrece una exploración única de las posibilidades del sonido y el espacio. Algunas piezas destacadas incluyen: Cada pista parece diseñada no solo para ser escuchada, sino para ser experimentada, ofreciendo diferentes emociones dependiendo del contexto y el estado de ánimo del oyente. Recepción crítica y legado Desde su lanzamiento, Loop-Finding-Jazz-Records ha sido aclamado por la crítica y los fanáticos como una obra revolucionaria dentro de la música electrónica. Es un álbum que no solo ha resistido la prueba del tiempo, sino que ha ganado relevancia en un mundo donde las fronteras entre los géneros son cada vez más borrosas. Medios como Pitchfork y Resident Advisor lo han elogiado por su innovación y por cómo redefine la relación entre lo digital y lo orgánico. También es considerado una referencia dentro del microhouse y el glitch, influyendo a artistas como Fennesz, Oval y Christian Fennesz. La vigencia de Loop-Finding-Jazz-Records En un mundo musical dominado por la inmediatez y la producción masiva, el trabajo de Jan Jelinek sigue destacando por su paciencia y atención al detalle. Loop-Finding-Jazz-Records invita al oyente a sumergirse en un espacio de contemplación, donde cada escucha revela nuevos matices y detalles. La vigencia del disco radica en su capacidad para trascender géneros y épocas, ofreciendo una experiencia que sigue siendo innovadora y emocionante más de dos décadas después de su lanzamiento. Conclusión Loop-Finding-Jazz-Records no es solo un álbum, sino una obra de arte que explora las posibilidades del sonido y la memoria. Es un testimonio del talento de Jan Jelinek para crear música que desafía las convenciones y redefine lo que entendemos por jazz y electrónica. Para quienes buscan una experiencia auditiva profundamente inmersiva y desafiante, este álbum es una joya que nunca pierde su brillo.

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M Jazz Festival 2025: Una celebración del jazz en el corazón de la CDMX

El M Jazz Festival Internacional de la Ciudad de México regresa en su edición 2025 con un cartel de talla mundial que promete consolidar al evento como uno de los más importantes de América Latina. Este próximo 22 de febrero de 2025, el Parque Bicentenario será el epicentro del jazz global, reuniendo a leyendas del género, innovadores contemporáneos y un público diverso en un entorno vibrante y cultural. Las entradas para el M Jazz Festival 2025 están disponibles en este link: https://www.passline.com/eventos/m-jazz-edicion-2025 Un espacio para celebrar la riqueza del jazz Desde su creación, el M Jazz Festival ha buscado destacar la riqueza y diversidad del jazz, celebrando tanto sus raíces tradicionales como sus vertientes más modernas y experimentales. Este festival no solo reúne a algunos de los nombres más influyentes del género, sino que también se convierte en una plataforma para el descubrimiento de nuevos talentos y la convergencia de sonidos provenientes de diferentes rincones del mundo. Para la edición 2025, la curaduría del evento refleja un compromiso por ofrecer una experiencia inolvidable, con un enfoque que combina música, cultura y comunidad. El cartel: grandes nombres y diversidad sonora La alineación de este año es una mezcla de íconos del jazz, artistas de vanguardia y propuestas emergentes. Además, el festival contará con talentos mexicanos como Iraida Noriega, Alex Mercado Trío y Troker, quienes demostrarán que el jazz en México sigue evolucionando con una identidad propia. Más que música: una experiencia cultural completa El M Jazz Festival 2025 no solo se trata de música, sino también de vivir el jazz como un movimiento cultural. El Parque Bicentenario: un escenario ideal Ubicado en la alcaldía Miguel Hidalgo, el Parque Bicentenario es el lugar perfecto para recibir un festival de esta magnitud. Sus amplios jardines, áreas verdes y capacidad para albergar múltiples escenarios lo convierten en un espacio ideal para disfrutar de música al aire libre, con una vista espectacular de la ciudad. Las entradas para el M Jazz Festival 2025 están disponibles en este link: https://www.passline.com/eventos/m-jazz-edicion-2025 El M Jazz Festival Internacional de la Ciudad de México 2025 es mucho más que un evento musical: es un espacio para la celebración del jazz en todas sus formas. Con un cartel de primer nivel, actividades culturales y un escenario emblemático como el Parque Bicentenario, esta edición promete ser una experiencia inolvidable para los asistentes. Si eres amante del jazz o simplemente buscas disfrutar de una jornada de música y cultura, el 22 de febrero de 2025 es una fecha que no puedes dejar pasar. ¡Prepárate para vivir el jazz como nunca antes en la Ciudad de México! Actividades paralelas Actividades sin costo de entrada, y si cuentas ya con tu boleto de M Jazz 2025, podrás ingresar a todas sin costo: Las entradas para el M Jazz Festival 2025 están disponibles en este link: https://www.passline.com/eventos/m-jazz-edicion-2025

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Mogwai: “The Bad Fire” (2025) – La reinvención de los paisajes sonoros

La banda escocesa Mogwai, referente indiscutible del post-rock, regresa con su esperado álbum The Bad Fire (2025), un disco que marca una evolución significativa en su ya vasta discografía. Con casi tres décadas de trayectoria, el grupo liderado por Stuart Braithwaite continúa demostrando su capacidad para explorar nuevos territorios sonoros, llevando su característico equilibrio entre la delicadeza melódica y la intensidad abrasadora hacia nuevas alturas. Un poco de historia: los cimientos de Mogwai Formada en Glasgow en 1995, Mogwai rápidamente se posicionó como una de las bandas más influyentes del post-rock, gracias a su enfoque único en la construcción de atmósferas instrumentales. Desde su primer álbum, Young Team (1997), la banda definió un estilo que combinaba la tensión y el minimalismo con explosiones emocionales de guitarra y un fuerte componente experimental. A lo largo de los años, Mogwai ha lanzado álbumes icónicos como: Además de su discografía de estudio, Mogwai ha contribuido con bandas sonoras inolvidables para proyectos como Les Revenants (2013) y ZeroZeroZero (2020), demostrando su habilidad para narrar historias a través de la música. El nacimiento de The Bad Fire Anunciado en diciembre de 2024, The Bad Fire es el décimo segundo álbum de estudio de Mogwai. Este nuevo proyecto, producido por el colaborador habitual Dave Fridmann, combina elementos de sus raíces post-rock con una inclinación más marcada hacia la electrónica ambiental. Según Braithwaite, el título del álbum hace referencia a “la sensación de peligro y renovación que viene con enfrentar lo desconocido”. El disco fue compuesto durante un período de introspección para la banda, marcado por reflexiones sobre la crisis climática, la política global y las conexiones humanas en la era digital. La portada del álbum, diseñada por Dave Thomas, presenta una figura humana desdibujada rodeada de un incendio surrealista, simbolizando la lucha entre el caos y la esperanza. Sonido y temas de The Bad Fire En The Bad Fire, Mogwai amplifica su interés por la música electrónica y los paisajes sonoros expansivos. El álbum transita entre piezas de meditación minimalista y temas más contundentes, con texturas densas que recuerdan sus primeros trabajos, pero con una sofisticación que refleja su madurez artística. El impacto de Mogwai en 2025 A sus 30 años de carrera, Mogwai sigue siendo una fuerza creativa que desafía etiquetas y expectativas. The Bad Fire no solo reafirma su estatus como pioneros del post-rock, sino que también los posiciona como una banda dispuesta a reinventarse constantemente, explorando los límites de lo que significa crear música instrumental contemporánea. Además, Mogwai continúa siendo una referencia cultural importante, influyendo a una nueva generación de artistas. Desde bandas emergentes hasta productores de música electrónica, el impacto de su sonido sigue siendo palpable. Gira y planes futuros Para celebrar el lanzamiento de The Bad Fire, Mogwai ha anunciado una gira mundial que incluirá paradas en América Latina, Europa, Asia y Norteamérica. En México, su presentación en el Auditorio Blackberry promete ser uno de los eventos más esperados del año, con una producción visual que acompañará las nuevas piezas del álbum. Conclusión The Bad Fire es otro hito en la ilustre carrera de Mogwai, un álbum que demuestra cómo la banda continúa evolucionando sin perder su esencia. Con su combinación de introspección, intensidad y belleza, Mogwai sigue llevando al límite las posibilidades del post-rock y dejando una marca imborrable en la música contemporánea.

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Mira la película Everybody Loves Sunshine (1999), con las actuaciones de David Bowie y goldie

El cine británico de los años noventa vivió una etapa de experimentación en la que las historias de crimen y los dramas urbanos se convirtieron en un vehículo para explorar temas más profundos, como la identidad cultural, las relaciones humanas y la tensión entre tradición y modernidad. En este contexto surge Everybody Loves Sunshine (1999), una película dirigida y escrita por Andrew Goth que combina elementos de thriller criminal con una sensibilidad musical y estética que la convierte en una obra única. Conocida también como B.U.S.T.E.D. en algunos mercados, esta película destaca por su innovadora mezcla de narrativa de crimen y una atmósfera profundamente influenciada por la cultura musical británica de la época. Además, el filme cuenta con las actuaciones de dos figuras icónicas: David Bowie, en un papel secundario pero impactante, y Goldie, el legendario productor y DJ de drum and bass, quien entrega una actuación cargada de intensidad. Mira en este link la película: https://ok.ru/video/1863738526395 La trama: un microcosmos de violencia y lealtad Everybody Loves Sunshine nos sitúa en Manchester, donde dos amigos de la infancia, Terry (interpretado por Goldie) y Ray (Andrew Goth), lideran una pandilla criminal. Después de cumplir una condena en prisión, ambos buscan caminos distintos: mientras Ray quiere abandonar la vida delictiva y encontrar redención, Terry está decidido a reafirmar su posición como líder en el mundo del crimen organizado. Sin embargo, sus intentos de retomar el control se ven obstaculizados por la presencia de Bernie (David Bowie), un mafioso rival que acecha en las sombras. La historia se desarrolla como un drama criminal con tintes existenciales, explorando temas como la lealtad, la traición, y el eterno conflicto entre el pasado y el futuro. A través de sus personajes, la película reflexiona sobre el peso de las decisiones personales y la lucha por escapar de un entorno opresivo. David Bowie y Goldie: íconos que trascienden la pantalla Una de las características más destacadas de la película es su elenco. David Bowie, conocido por su camaleónica presencia en la música y el cine, interpreta a Bernie, un antagonista cuya frialdad y cálculo aportan una dimensión amenazante pero intrigante a la narrativa. Aunque su papel es secundario, Bowie logra robar cada escena en la que aparece, demostrando su capacidad para encarnar personajes con una complejidad magnética. Por otro lado, Goldie sorprende con su actuación en un papel protagónico que va más allá de su imagen como pionero del drum and bass. Su interpretación de Terry resalta la dualidad entre la violencia inherente de su entorno y su lucha interna por mantener el control. Goldie canaliza la energía cruda y la autenticidad que lo hicieron una figura icónica en la música electrónica, trasladándolas a un personaje multifacético. La influencia de la música en la narrativa La música juega un papel crucial en Everybody Loves Sunshine, no solo como acompañamiento, sino como un reflejo de la identidad cultural y el tono de la película. Aunque no es un musical, la banda sonora está profundamente arraigada en los sonidos de la música británica urbana de finales de los noventa, con influencias del drum and bass, el trip-hop y el soul. Goldie, como músico y productor, aporta una autenticidad única a esta dimensión del filme. Su conexión con la escena electrónica británica agrega un trasfondo palpable al universo de la película, haciendo que la música sea tan importante como los diálogos o las escenas de acción. El contexto cultural y social Everybody Loves Sunshine no es solo un thriller criminal; también es un retrato de una época y un lugar. Ambientada en los barrios de Manchester, la película captura las tensiones sociales y económicas que definieron a la Gran Bretaña de finales del siglo XX. La representación de las pandillas, el crimen y la lucha por el poder refleja las realidades de comunidades marginadas atrapadas entre la tradición y los desafíos del mundo moderno. Además, la película aborda la identidad cultural y racial de manera sutil pero efectiva. Con un elenco diverso y un enfoque en personajes cuyas raíces están profundamente conectadas con la escena urbana, el filme ofrece una perspectiva rara vez explorada en el cine británico de la época. Recepción crítica y legado Aunque Everybody Loves Sunshine no recibió una amplia difusión ni el reconocimiento masivo que merecía, ha ganado un estatus de culto entre los fanáticos del cine británico independiente y la música urbana. Su combinación de narrativa tensa, actuaciones destacadas y una atmósfera impregnada de música la convierten en una obra única que sigue resonando con los espectadores interesados en historias auténticas y audaces. La película es un ejemplo fascinante de cómo el cine puede servir como un puente entre disciplinas creativas, y su legado vive no solo a través de su historia, sino también por la contribución de figuras como David Bowie y Goldie, quienes dejaron una marca indeleble tanto en la música como en el cine. Conclusión Everybody Loves Sunshine es más que una película criminal; es una meditación sobre la identidad, la música y las luchas internas que definen la experiencia humana. Su atmósfera cargada, sus actuaciones magnéticas y su banda sonora cuidadosamente construida la convierten en un testimonio de la riqueza cultural del cine británico de finales de los noventa. Para quienes buscan un drama criminal con profundidad y autenticidad, este filme es una joya oculta que merece ser redescubierta.

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The Dale Cooper Quartet: Exploradores del Dark Jazz y la Melancolía Cinemática

En el vasto panorama de la música experimental, pocas bandas logran crear un sonido tan evocador y atmosférico como The Dale Cooper Quartet & The Dictaphones. Este enigmático colectivo francés ha cultivado un estilo único que mezcla dark jazz, ambient y elementos de cine noir, llevando a sus oyentes a paisajes sonoros llenos de misterio, nostalgia y belleza sombría. Orígenes y Filosofía Formados en Brest, Francia, en 2003, The Dale Cooper Quartet toma su nombre de Dale Cooper, el icónico agente del FBI de la serie Twin Peaks de David Lynch. Este homenaje no es casual; la música del cuarteto refleja la misma atmósfera surrealista, melancólica y cargada de suspense que caracteriza al mundo lynchiano. Desde sus inicios, el grupo ha mantenido una visión clara: crear música que funcione como la banda sonora de una película inexistente. En lugar de enfocarse en narrativas tradicionales, sus composiciones invitan a los oyentes a imaginar paisajes y emociones, evocando escenas que podrían ser parte de un thriller noir o un sueño oscuro. El Estilo: Cine Noir y Paisajes Sonoros La propuesta musical de The Dale Cooper Quartet & The Dictaphones se sitúa en la intersección del dark jazz, el ambient y el drone. Elementos clave de su sonido: Bandas como Bohren & der Club of Gore y The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble comparten similitudes estilísticas con The Dale Cooper Quartet, pero este último aporta una sensibilidad única que lo distingue dentro del género. Discografía Destacada Desde su formación, la banda ha lanzado varios álbumes que son esenciales para cualquier amante del dark jazz y la música experimental: Influencia y Legado Aunque The Dale Cooper Quartet opera en un nicho, su influencia se siente en la creciente popularidad del dark jazz y la música ambiental cinematográfica. Su capacidad para transformar emociones en paisajes sonoros ha inspirado a una nueva generación de músicos interesados en explorar los límites de la narrativa musical. Además, su música ha encontrado un lugar en proyectos audiovisuales, desde cortometrajes hasta instalaciones artísticas, donde sus composiciones añaden una dimensión emocional y atmosférica única. Conclusión: Melancolía como Arte Sonoro The Dale Cooper Quartet & The Dictaphones no solo es una banda, sino un portal a un mundo donde la música trasciende el sonido para convertirse en una experiencia visual y emocional. Su habilidad para evocar melancolía, suspense y belleza oscura los convierte en un referente esencial para los amantes del dark jazz y la música experimental. Para quienes buscan una experiencia musical que los transporte a paisajes desconocidos llenos de misterio y emoción, The Dale Cooper Quartet es la banda sonora perfecta.

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