Escuchar profundamente ahora no es un lujo, es una necesidad: Entrevista con el productor Rafael Anton Irisarri
“Escuchar profundamente ahora no es un lujo, es una necesidad. El mundo está saturado de estímulos, y el acto de simplemente detenerse y atender con precisión se ha convertido en algo raro y casi radical”, nos comenta el productor Rafael Anton Irisarri en esta interesante entrevista que tuvimos con él. Portrait by Iulia Alexandra Magheru. Barcelona, 2026. 📷Foto de portada tomada por: @pervitineBarcelona, 2026 6.Black Knoll se ha convertido en un espacio de referencia para artistas muy distintos entre sí. ¿Qué buscas cuando decides involucrarte en un proyecto ajeno?Bueno, primero que nada que me guste a mi y pueda relacionarme con el material. Es lo mas importante. Para mi seria muy jodido hacer un buen trabajo con una musica que no me llame la atencion, que no me mole, vamos, tendria que comerme menudo marron! Es imprecindible que me guste. Y bueno, lo otro que me gusta es cuando se relaciona a musica que tenga que ver algo con lo que yo hago o artistas que admiro mucho. Por ejemplo, cuando he trabajado en algunos discos de William Basinski o Terry Riley, o haber podido trabajar con Ryuichi Sakamoto o MONO, artistas que han influido mi propia manera de componer o ver la musica en general. Es muy especial cuando esto sucede. 7.Has sido crítico con la manera en que las plataformas de streaming han transformado la música en contenido de consumo rápido. ¿Cómo percibes actualmente el estado de la música ambient?Tengo sentimientos encontrados. Por un lado, nunca había habido tanta gente escuchando música ambient. Es evidente que el género ha crecido muchísimo en los últimos años y que ha encontrado una audiencia enorme a través de las plataformas de streaming. Pero también creo que ese crecimiento ha venido acompañado de ciertos problemas. He dicho alguna vez que la música ya no se comercializa principalmente como música, sino como contenido. Las plataformas están diseñadas para maximizar tiempo de uso, recopilación de datos y consumo continuo, y eso inevitablemente afecta a cómo se crea y se escucha la música. En el caso del ambient, muchas veces se ha reducido a una función: música para dormir, para estudiar, para concentrarse o para aliviar el estrés. No hay nada malo en esos usos, pero cuando eso se convierte en el marco dominante, corres el riesgo de que una forma artística muy rica y diversa acabe percibiéndose como mero fondo sonoro. Lo que algunos llaman “Spotify Ambient” es un buen ejemplo de ello. Hay muchísima música hecha específicamente para alimentar playlists algorítmicas, música que funciona como una especie de papel pintado sonoro. Y cuando escuchas a compositores con una voz propia, gente que realmente está intentando comunicar algo personal, la diferencia se percibe inmediatamente. Aun así, no soy pesimista. Creo que sigue existiendo una comunidad muy fuerte de artistas que entienden el ambient como un medio de expresión profunda y no simplemente como un producto funcional. Hay músicos haciendo trabajos extraordinarios, explorando nuevas formas, nuevas texturas y nuevas ideas. El reto es que el público pueda encontrarlos en medio de un ecosistema que premia la inmediatez y el consumo pasivo. Para mí, el ambient sigue siendo una música que exige atención, incluso cuando es sutil. Sus mejores obras no están pensadas para llenar el silencio, sino para transformar la manera en que escuchamos. Y mientras haya artistas comprometidos con esa idea, el género seguirá teniendo un futuro muy interesante. Photo credit: R.J. Irisarri, taken in Biarritz, 2020. 9. Qué descubriste durante la realización de ese disco que no sabías sobre ti mismo antes de comenzarlo?Creo que lo que descubrí fue hasta qué punto sigo confiando en la intuición. Cuando empecé a trabajar en el disco no tenía una tesis ni una narrativa completamente definida. Tenía una serie de sensaciones, algunos lugares, determinadas experiencias y una serie de materiales sonoros que me resultaban interesantes. El significado fue apareciendo poco a poco. Muchas veces la gente asume que hay un concepto claro desde el principio, pero a veces suele ocurrir al revés. Paso meses trabajando y, de repente, empiezo a reconocer los temas que han estado presentes todo el tiempo. Es como si la música supiera antes que yo de qué trata el proyecto. Durante la realización del disco me di cuenta de que cada vez confío más en ese proceso. En lugar de intentar imponer una idea preconcebida, prefiero escuchar lo que el material está sugiriendo. Las conexiones entre memoria, distancia, aislamiento o percepción no fueron el punto de partida; fueron cosas que fui descubriendo a medida que avanzaba. Eso también me recordó algo importante: que no siempre necesitas entender completamente una obra mientras la estás haciendo. A veces el trabajo consiste precisamente en seguir una intuición y aceptar que las respuestas llegarán más tarde, si es que llegan.







