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Dave Lombardo y Lustmord: dos extremos de la música crean nuevo proyecto

El legendario baterista de Slayer y el pionero del dark ambient unen fuerzas en Lustmord Lombardo, un proyecto que explora la percusión, la electrónica y el sonido como materia. Su álbum debut llegará en octubre a través de Ipecac Recordings. Ahora, esas dos trayectorias convergen en Lustmord Lombardo, un nuevo proyecto que reúne al histórico baterista de Slayer con uno de los nombres fundamentales del dark ambient y la música industrial. El resultado se llama The Pulse of Atoms y llegará el 2 de octubre de 2026 a través de Ipecac Recordings. Como primer adelanto, el dúo presentó “Paleomagnetic Resonance”, una pieza de casi ocho minutos que funciona como una primera entrada a este universo sonoro. Aunque Lustmord Lombardo es un proyecto nuevo, la historia entre ambos músicos comenzó muchos años atrás. Lombardo y Lustmord se conocieron detrás del escenario durante un concierto de Fantômas, alrededor de la época en que Lustmord trabajaba junto a Melvins en el álbum colaborativo Pigs of the Roman Empire. El encuentro fue propiciado por Buzz Osborne, integrante de Melvins y amigo en común de ambos. Pasaron casi dos décadas antes de que aquella conexión se transformara en música. Y quizá el tiempo fue precisamente lo que permitió que la colaboración encontrara su propia forma. Dave Lombardo construyó buena parte de su reputación a partir de una batería asociada con la velocidad, la precisión y la violencia física del metal. Como integrante de Slayer, ayudó a definir una manera de tocar que terminaría convirtiéndose en referencia para generaciones enteras de bateristas. Pero su trayectoria también ha demostrado que su relación con la percusión va mucho más allá del metal. Su participación en proyectos como Fantômas, Dead Cross, Mr. Bungle, Suicidal Tendencies y otras colaboraciones lo ha llevado constantemente hacia territorios experimentales. En 2023, incluso publicó Rites of Percussion, un trabajo en solitario construido alrededor de la percusión como lenguaje principal. Con Lustmord, esa búsqueda adquiere otra dimensión. En The Pulse of Atoms, la batería no funciona simplemente como una base rítmica sobre la cual se construye una canción. Lombardo incorpora percusión, sintetizadores, edición y diferentes capas sonoras dentro de una arquitectura mucho más amplia. Por su parte, Lustmord lleva más de cuatro décadas explorando las posibilidades más profundas de la electrónica experimental. Desde principios de los años ochenta, su trabajo se ha relacionado con el desarrollo del dark ambient y la música industrial, utilizando drones, frecuencias graves, grabaciones de campo, texturas electrónicas y espacios sonoros para construir atmósferas que muchas veces se encuentran más cerca del diseño sonoro que de la composición convencional. Su catálogo incluye colaboraciones con artistas de diferentes escenas y proyectos como Pigs of the Roman Empire junto a Melvins. Su propia discografía atraviesa décadas de música experimental y ha convertido a Lustmord en una figura fundamental dentro de las vertientes más oscuras de la electrónica. Para este nuevo proyecto, Lustmord construyó extensas capas y flujos sonoros en transformación, dejando espacios para que Lombardo incorporara percusión y sintetizadores. Después, Lustmord se encargó también de la mezcla y masterización. El resultado no pretende reproducir las fórmulas del metal ni las del ambient. Busca otra cosa. Lustmord ha descrito The Pulse of Atoms como una obra difícil de ubicar dentro de un género o incluso de una época determinada. La intención, según sus propias palabras, es construir un sonido que no dependa de un lenguaje musical reconocible. La referencia está mucho más lejos: planetas que mueren, estrellas que nacen y la escala temporal del universo. No es rock. No es exactamente ambient. Tampoco es metal experimental. Es, más bien, un intento de imaginar qué podría ocurrir cuando la percusión de uno de los bateristas más importantes de la música pesada entra en contacto con una arquitectura electrónica construida a partir de drones, frecuencias, silencio y espacio. Y “Paleomagnetic Resonance” permite escuchar precisamente esa tensión. La pieza avanza lentamente entre atmósferas densas y capas electrónicas, mientras la percusión de Lombardo aparece como una presencia física dentro de un espacio que parece mucho más grande que la propia música. No hay una estructura evidente de verso, coro y clímax. Hay transformación. The Pulse of Atoms El álbum estará compuesto por siete piezas: La propia secuencia de títulos parece plantear un recorrido: presencia, vacío, resonancia, distancia, inmersión y abismo. Más que un conjunto convencional de canciones, todo apunta a que The Pulse of Atoms funcionará como una pieza continua de exploración sonora. La importancia de esta colaboración no está solamente en juntar a un baterista famoso con un productor de música electrónica experimental. Está en observar qué sucede cuando dos músicos con lenguajes profundamente definidos deciden abandonar, aunque sea temporalmente, aquello que el público espera de ellos. Lombardo no necesita demostrar que puede tocar rápido. Lustmord no necesita demostrar que puede construir oscuridad. Aquí ambos parecen estar interesados en algo diferente: qué ocurre cuando el ritmo se convierte en textura y la textura adquiere una dimensión física. Quizá por eso The Pulse of Atoms resulte particularmente interesante dentro de la trayectoria de ambos. No parece tratarse de una colaboración diseñada para sumar nombres, sino de un espacio en el que dos formas radicalmente distintas de entender el sonido pueden convivir. El álbum llegará el 2 de octubre de 2026, y “Paleomagnetic Resonance” ya está disponible como primer fragmento de esta nueva exploración.

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Virus — Locura (1985): el deseo convertido en canción

Locura, quinto álbum de estudio de Virus, fue publicado en 1985, en plena reconstrucción cultural de la Argentina posterior a la dictadura, Locura encontró en el pop, los sintetizadores y la pista de baile una manera distinta de hablar de libertad. Virus ya había construido una identidad propia, pero aquí Federico Moura y compañía llevaron esa búsqueda hacia un territorio mucho más sensual, provocador y abiertamente hedonista. El disco terminó vendiendo más de 200 mil copias y se convirtió en el gran punto de consagración popular de la banda. Desde “Pronta entrega”, con ese piano que abre el álbum antes de que aparezca la voz de Moura, Virus plantea una música elegante pero inquieta. Hay algo nocturno en sus teclados, en las guitarras y en esas baterías que parecen diseñadas para moverse antes que para golpear. Locura no necesita endurecerse para ser rock: su fuerza está precisamente en la sofisticación. Y después aparece “Tomo lo que encuentro”, seguida por “Pecados para dos” y “Destino circular”, canciones donde el deseo deja de ser un asunto escondido para convertirse en materia pop. El sexo, el placer, la culpa, la ansiedad y la intimidad atraviesan buena parte del álbum, pero Virus evita convertirlos en declaraciones obvias. Hay insinuación, humor, erotismo y ambigüedad. Entonces llega “Una luna de miel en la mano”, probablemente el momento más emblemático del disco. Una canción sobre la masturbación convertida en una pieza de pop luminoso, juguetón y profundamente sensual. Su título toma como referencia Ulises de James Joyce, y su lenguaje demuestra una de las grandes virtudes de Virus: decir lo prohibido sin necesidad de gritarlo. Pero quizá el gesto más radical aparece en “Sin disfraz”. En una época en la que la homosexualidad todavía era motivo de estigma y silencio, Federico Moura convirtió la ambigüedad en una forma de libertad. La canción no necesita convertirse en manifiesto: simplemente propone existir sin esconderse. Esa sutileza terminó siendo mucho más poderosa que cualquier consigna. Musicalmente, Locura se encuentra justo en el punto donde el rock argentino comienza a mirar definitivamente hacia el synth-pop, la new wave y la música electrónica. Los teclados tienen tanto peso como las guitarras; el ritmo se vuelve parte central de la composición y la producción adquiere una pulcritud que contrasta con la actitud provocadora de las letras. El resultado es un álbum que puede escucharse como rock, como pop o, sencillamente, como música para bailar. Quizá por eso Locura sigue funcionando. Porque debajo de sus sonidos ochenteros hay algo que no envejeció: el deseo de vivir el cuerpo, el placer y la identidad con libertad. Virus entendió algo que todavía resulta vigente: que la provocación no siempre necesita escándalo. A veces basta con una melodía perfecta, un sintetizador, una pista de baile y alguien dispuesto a cantar aquello que los demás todavía no se atreven a decir. Escuchar Locura hoy no es solamente volver a 1985. Es recordar que hubo un momento en que bailar también podía ser una forma de emancipación. Locura fue grabado en Buenos Aires y mezclado en Nueva York; incluye ocho canciones y contó con Cachorro López como músico invitado.

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Ford Proco: cuatro décadas de experimentación electrónica desde la frontera llegan a El Desconocido

Originario de Tijuana, el dúo se ha convertido en una de las propuestas esenciales para entender las raíces de la música electrónica experimental en México y su evolución hacia terrenos donde conviven el noise, el industrial, el art pop, el electro y la experimentación sonora. El próximo 19 de septiembre de 2026, Ford Proco llegará a El Desconocido, en la colonia Roma de Ciudad de México, para presentar en vivo parte de ese universo sonoro que han desarrollado durante casi cuatro décadas. La historia de Ford Proco comenzó en Tijuana en 1987, en un momento en el que la frontera entre México y Estados Unidos funcionaba también como un territorio fértil para el intercambio de sonidos, tecnologías y nuevas formas de entender la música electrónica. En sus primeros años, el proyecto se construyó a partir de instrumentos improvisados, objetos encontrados, grabadoras de cassette y técnicas de cut-up, dando forma a composiciones que partían del ruido y los paisajes sonoros para transformarlos en algo completamente distinto. Con el paso del tiempo, aquella exploración se convirtió en un lenguaje propio basado en cajas de ritmos, sintetizadores, efectos, cintas y todo tipo de dispositivos electrónicos, siempre con una intención experimental que les ha permitido moverse entre diferentes territorios sin quedar atrapados en un género específico. De ahí surge una de las características más interesantes de Ford Proco: su música puede ser simultáneamente abrasiva y melódica, mecánica y orgánica, bailable y profundamente extraña. Durante los años noventa, mientras las fiestas electrónicas y los raves comenzaban a adquirir una presencia cada vez mayor en Baja California y el sur de California, Ford Proco encontró otro espacio para desarrollar su propuesta. Sus ritmos comenzaron a dialogar con la pista de baile, pero sin abandonar la experimentación que había marcado sus primeros trabajos. Desde entonces, el proyecto ha mantenido una relación particular con la música electrónica: no como una fórmula, sino como un territorio abierto para deformar sonidos, construir atmósferas y experimentar con texturas. A lo largo de su trayectoria han publicado materiales en sellos como Opción Sónica, Nimboestatic, At At Records y Mannequin Records, además de participar en numerosas compilaciones dedicadas a la música electrónica, experimental y alternativa. Entre su discografía se encuentran trabajos como Fragmentos de ocio en el hocico del cerdo (1994), Vértigo de lodo y miel (2000), Diagrama Percutor (2009) y Expansión Naranja, realizado junto a Coil y publicado por Mannequin Records en 2015. Su recorrido también incluye colaboraciones y encuentros con figuras fundamentales de la experimentación sonora internacional, entre ellas Steven Stapleton, Coil, Marcel Dettmann y Aviador Dro. Más de tres décadas después de sus primeros experimentos con cintas y objetos encontrados, Ford Proco continúa trabajando desde la misma inquietud: descubrir qué puede ocurrir cuando diferentes sonidos, máquinas y lenguajes se encuentran. Su producción más reciente, Combustión Alfanumérica, publicada en 2024 por At At Records, retoma parte de aquella metodología de sus primeros años y la lleva hacia un contexto contemporáneo. El álbum observa un presente marcado por el caos, la saturación tecnológica y la distopía, utilizando síntesis, cut-ups y procesos electrónicos para construir un paisaje que puede sentirse simultáneamente futurista y decadente. Pero Combustión Alfanumérica tampoco es simplemente un ejercicio de electrónica experimental. En sus composiciones aparecen elementos de dream pop, ambient, synth body music y electro, dando como resultado una especie de art pop mutante que conserva la esencia cinética de Ford Proco. El disco cuenta además con colaboraciones vocales de Ulalume, de Casino Shanghai, así como de Javier Cortez y Angela Bloem. La portada fue realizada por Steven Stapleton, de Nurse With Wound, mientras que el diseño y nuevo logotipo de Ford Proco estuvieron a cargo de Acamonchi. La presentación en El Desconocido representa una oportunidad para acercarse a una propuesta cuya importancia dentro de la música electrónica mexicana no depende de modas ni de algoritmos. Ford Proco pertenece a una generación de artistas que entendieron la tecnología como una herramienta para imaginar sonidos que todavía no existían, y que desde Tijuana construyeron una conexión particular entre la experimentación, la cultura de club, el noise y la música electrónica. Su trayectoria también funciona como un recordatorio de que la historia de la electrónica mexicana no comenzó con las pistas de baile contemporáneas ni con la llegada de las plataformas digitales. Mucho antes hubo cassettes, máquinas, grabadoras, sellos independientes, raves clandestinos y músicos obsesionados con manipular el sonido. Casi cuarenta años después de aquel comienzo, Ford Proco continúa explorando ese mismo impulso. — 📅 19 de septiembre de 2026📍 El Desconocido — Colonia Roma, CDMX🎟️ Boletos: disponible a través de Boletia Boletos para Ford Proco en El Desconocido

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Dos día de Vans Warped Tour México

Durante más de tres décadas, el Vans Warped Tour construyó algo que iba mucho más allá de un festival de música: una comunidad alrededor del punk, el skate, el hardcore, el emo, el pop punk y todas esas ramificaciones de la cultura alternativa que encontraron en sus escenarios un lugar para crecer. Ahora, por primera vez, esa historia llegará a México. El 12 y 13 de septiembre de 2026, el Autódromo Hermanos Rodríguez será escenario del Vans Warped Tour México, con más de 90 proyectos repartidos en dos jornadas. El cartel mexicano funciona casi como un mapa de las distintas generaciones que han habitado el universo Warped Tour. El sábado 12 de septiembre tendrá entre sus principales nombres a Papa Roach, Rise Against, Taking Back Sunday, The All-American Rejects, Yellowcard, Story of the Year, Dropkick Murphys, Less Than Jake, Saosin, Finch, Anberlin, Atreyu, Chiodos, Glassjaw, The Devil Wears Prada, Of Mice & Men, Goldfinger, Bowling for Soup y The Aquabats. La jornada también tendrá una importante representación latinoamericana y mexicana con Allison, Don Tetto, Here Comes the Kraken, Insite, Cardiel, BLNKO, Muérete Tú, Perras Bravas, Say Ocean, San Venus, Pedro y el Lobo, Raue y Segundos Auxilios, entre otros. El domingo 13 de septiembre, el festival cambia de dirección y reúne a Simple Plan, Jimmy Eat World, The Story So Far, New Found Glory, Pennywise, Underoath, Thrice, Alexisonfire, Agnostic Front, Alkaline Trio, All Time Low, Black Veil Brides, Escape the Fate, Motion City Soundtrack, The Starting Line, The Maine, MXPX, State Champs, The Casualties, Four Year Strong y Save Ferris. Más que dos días de conciertos, el cartel propone dos recorridos distintos por la historia reciente del punk y el rock alternativo. La llegada del Warped Tour a México tiene además un peso simbólico. El festival nació en Estados Unidos hace 30 años con una idea que siempre estuvo vinculada a la música, pero también a la comunidad y a la cultura alternativa. Skate, BMX, asociaciones civiles, sellos independientes, mercancía, deportes extremos y múltiples escenarios formaron parte de una experiencia que convirtió al Warped Tour en un fenómeno cultural para varias generaciones. En México, esa fórmula llegará al Autódromo Hermanos Rodríguez, convirtiendo el festival en uno de los encuentros más grandes que la escena punk, emo, hardcore y pop punk haya tenido en el país. Y quizá ahí está una de las razones por las que esta edición resulta particularmente interesante. Para quienes crecieron con discos de Jimmy Eat World, New Found Glory, Taking Back Sunday, Simple Plan, Yellowcard, Rise Against o The Used, el festival representa la posibilidad de volver a encontrarse con canciones que formaron parte de una época. Para quienes llegaron después, puede funcionar como una puerta de entrada a una historia mucho más amplia. Una de las virtudes del cartel es precisamente su amplitud generacional. El Warped Tour México no apuesta únicamente por la nostalgia. Junto a nombres que llevan décadas construyendo sus carreras aparecen proyectos de distintas generaciones que mantienen vivo el lenguaje del punk, el emo, el hardcore y el rock alternativo. Y eso es importante porque el Warped Tour siempre funcionó como un espacio de descubrimiento. La experiencia no consistía solamente en llegar para ver a la banda principal. Había que caminar entre escenarios, revisar horarios, descubrir grupos desconocidos y terminar quizá frente a un artista que no estaba originalmente en tu lista. Incluso el festival mantiene una de sus tradiciones más particulares: los horarios y escenarios se revelan mediante la famosa pizarra gigante una vez que abren las puertas, en lugar de entregar desde días antes un itinerario completamente cerrado. En una época en la que los algoritmos pueden decirnos exactamente qué escuchar después, esa pequeña dosis de incertidumbre resulta casi refrescante. Hay algo inevitablemente generacional en la llegada del Warped Tour a México. Durante años, buena parte de su imaginario llegó al país a través de revistas, blogs, videos, fotografías, discos importados y transmisiones en internet. El festival existía como una especie de territorio lejano al que muchos seguidores mexicanos podían acercarse solamente a través de la pantalla. Ahora ese territorio estará físicamente en Ciudad de México. Dos días. Más de 90 proyectos. Punk, emo, hardcore, pop punk, ska, rock alternativo y una nueva generación de músicos compartiendo espacio con bandas que ayudaron a definir el sonido de los dosmiles. El Vans Warped Tour México finalmente llega a México. 📍 Autódromo Hermanos Rodríguez, CDMX📅 12 y 13 de septiembre de 2026🎟️ Hay boletos individuales por día y abonos para ambas jornadas, en este link. Boletos y experiencias — Vans Warped Tour México

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Madball llevará el poder del New York Hardcore a Fuck Off Room

La banda neoyorquina llegará a Ciudad de México el próximo 4 de septiembre para presentar una noche de hardcore, riffs demoledores, mosh pits y coros colectivos, en el marco de la reciente salida de Not Your Kingdom, su décimo álbum de estudio. Más de tres décadas después de haber ayudado a consolidar el espíritu del New York Hardcore, la agrupación continúa defendiendo un sonido directo, físico y visceral, construido a partir de riffs contundentes, baterías demoledoras, voces agresivas y canciones que parecen hechas para ser gritadas en comunidad. El próximo 4 de septiembre, Madball regresará a México para descargar toda esa energía en Fuck Off Room, en una noche que promete convertirse en un encuentro frontal entre banda y público: sudor, empujones, mosh pits y esos coros colectivos que forman parte de la esencia misma del hardcore. A lo largo de su trayectoria, Madball ha construido una discografía que incluye títulos fundamentales como Legacy, Infiltrate the System, Empire, Hardcore Lives y For the Cause. En ellos, la banda ha encontrado distintas maneras de evolucionar sin desprenderse de los códigos que han definido su identidad desde sus primeros años: canciones compactas, pesadas y veloces, donde la agresividad convive con una enorme capacidad para construir himnos colectivos. La visita a México ocurre, además, en un momento significativo para la agrupación. El pasado 24 de julio de 2026, Madball publicó Not Your Kingdom a través de Nuclear Blast Records, un lanzamiento que marca su décimo álbum de estudio y representa su primer larga duración desde For the Cause, publicado en 2018. El nuevo material llega después de varios años en los que Madball ha continuado llevando su propuesta a distintos escenarios alrededor del mundo, manteniendo vivo un sonido que no depende de tendencias ni de modas pasajeras. En su universo, el hardcore sigue siendo una experiencia colectiva: música que se escucha, pero que también se grita, se suda y se vive físicamente frente al escenario. Y quizá ahí reside buena parte de la permanencia de Madball. En una época en la que buena parte de la música puede consumirse de manera individual y desde una pantalla, el hardcore todavía conserva ese extraño poder de reunir cuerpos alrededor de unas cuantas canciones y convertir un concierto en una experiencia compartida. El 4 de septiembre, Fuck Off Room será nuevamente ese espacio de encuentro. Madball está listo para descargar el poder del New York Hardcore en Ciudad de México. Madball📅 4 de septiembre de 2026📍 Fuck Off RoomDiagonal Patriotismo 6, Col. Hipódromo Condesa, CDMX 🎟️ Boletos disponibles aquí.

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Entrevista con Yokozuna

Conversamos con Yokozuna sobre su trayectoria, la evolución de su sonido y la presentación que ofrecerán en Fuck Off Room de Ciudad de México. Desde sus primeros años, el proyecto formado por los hermanos Arturo y José Antonio Tranquilino ha desarrollado una relación particular con el rock: una donde el volumen, la energía y la potencia instrumental conviven con una búsqueda constante por mantener viva la esencia de tocar en una banda. Con más de 2 décadas de trayectoria, Yokozuna ha recorrido distintos escenarios y etapas de la escena independiente mexicana, construyendo una identidad que no depende de una sola etiqueta. Rock, garage, blues, psicodelia y una marcada inclinación hacia el ruido forman parte de un lenguaje que la banda ha ido transformando con el tiempo. Ahora, el grupo se prepara para regresar a los escenarios de Ciudad de México con una presentación especial en Fuck Off Room, una ocasión que sirve también como pretexto para mirar hacia atrás y conversar sobre el camino recorrido. Hablar de Yokozuna implica hablar también de una generación de músicos que encontró en la escena independiente mexicana un espacio para experimentar, tocar y construir comunidad. A lo largo de los años, la banda ha atravesado cambios en la industria, transformaciones en las formas de escuchar música y distintas generaciones de público. Sin embargo, hay algo que permanece: la necesidad de tocar en vivo. En nuestra conversación, hablamos con Yokozuna sobre aquellos primeros años, sobre la manera en que ha cambiado la escena y sobre lo que significa permanecer activo como banda en un contexto donde la música y sus formas de circulación han cambiado radicalmente. ¿Cómo se transforma una banda cuando pasan los años? ¿Qué elementos permanecen intactos? ¿Y qué cosas necesariamente tienen que cambiar? Para Yokozuna, la respuesta parece encontrarse precisamente en el movimiento. Mira la entrevista completa con Yokozuna en YouTube de Depósito Sonoro.

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Luisa Almaguer: diez años después de Miljillo, una obra que emociona y permanece

Conversamos con Luisa Almaguer sobre Miljillo, la memoria, la identidad, su transformación artística y una década de música que la ha llevado mucho más lejos de aquel primer EP. Miljillo, el primer EP de Luisa Almaguer, fue publicado originalmente en 2016, aquel trabajo de 6 canciones nació desde la independencia más absoluta: Luisa lo realizó prácticamente sola, construyendo una obra atravesada por la vulnerabilidad, la memoria, la identidad y una sensibilidad que desde entonces ha hecho de su música una experiencia profundamente personal. Diez años después, Miljillo no solamente permanece. Regresa convertido en una pieza capaz de dialogar con la artista que Luisa es hoy y hablar de su honestidad y de cómo se conecta con sus canciones al día de hoy, sin desapegarse de sí misma. Para Depósito Sonoro conversamos con Luisa sobre este regreso y sobre lo que significa volver a encontrarse con una obra creada desde un lugar completamente distinto al presente. Volver a escuchar a la persona que fuimos Una de las preguntas inevitables al hablar de Miljillo diez años después es qué sucede cuando una artista vuelve a escuchar aquello que hizo una década atrás. En nuestra conversación, Luisa habla sobre la relación que mantiene actualmente con aquellas canciones y sobre la distancia —emocional, artística y personal— que existe entre la persona que creó el EP en 2016 y la artista que hoy se encuentra detrás de trabajos como Mataronomatar (2019) y WEYES (2024). Porque escuchar Miljillo en 2026 implica también escuchar el origen de una trayectoria que posteriormente se expandió hacia distintos territorios sonoros y artísticos. Una década de transformación Desde aquel primer EP hasta ahora, la carrera de Luisa Almaguer ha crecido de manera considerable. En estos diez años ha publicado tres trabajos fundamentales, ha colaborado con artistas internacionales, ha participado en proyectos como Africa Express y ha compartido escenario con artistas de renombre. También ha llevado su música fuera de México, incluyendo una segunda gira por Europa durante 2026, con presentaciones en festivales internacionales como Roskilde, Pohoda y Clandestino. Pero quizá uno de los elementos más interesantes de su trayectoria sea que este crecimiento no ha significado abandonar la esencia experimental e íntima que caracterizó sus primeros trabajos. Por el contrario, cada nueva etapa parece ampliar el universo que comenzó a construir con Miljillo. Lo que viene para Luisa Almaguer La conversación también mira hacia adelante. Luisa se encuentra trabajando en nueva música y preparando lo que será su siguiente etapa creativa. Entre sus proyectos recientes destaca además su colaboración con Damon Albarn, quien participa como productor de su próximo disco. Así, Miljillo aparece hoy como un punto de partida que todavía tiene cosas que decir. Quizá esa sea una de las mejores maneras de medir la vigencia de una obra: no por cuánto se parece al presente, sino por cuánto sigue siendo capaz de provocar preguntas. Diez años después de aquellas seis canciones hechas de manera autodidacta, Luisa Almaguer continúa explorando los límites entre música, identidad, memoria y experiencia personal. Ya puedes ver la conversación completa con Luisa Almaguer en el canal de YouTube de Depósito Sonoro.

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