Depósitio Sonoro

DepósitoSonoro

Desde 2018. Contenido musical | Podcasts | Videos y Sesiones | Talleres OnLine Amplificador de ondas musicales. ((()))

Marc Leclair y el minimalismo emocional de Musique Pour 3 Femmes Enceintes

Musique Pour 3 Femmes Enceintes, el nuevo trabajo de Marc Leclair, une el silencio, la repetición y la sutileza como protagonistas absolutos. Conocido también por su histórico alias Akufen —figura esencial del microhouse y la electrónica minimal de inicios de los 2000—, Leclair lleva años explorando territorios donde la música electrónica deja de ser solamente funcional para convertirse en una experiencia profundamente sensorial. Este nuevo lanzamiento confirma justamente eso: un artista que sigue desafiando los límites de la escucha contemporánea. Un disco que parece suspendido en el tiempo Desde el título, Musique Pour 3 Femmes Enceintes sugiere una obra íntima, extraña y casi conceptual. Y en efecto, el álbum se siente más cercano a una instalación sonora o una pieza de ambient experimental que a un disco tradicional de electrónica. Leclair construye pequeños paisajes de: Todo avanza lentamente, como si las composiciones respiraran. No hay explosiones ni momentos grandilocuentes. El impacto está precisamente en lo mínimo. En varios momentos el álbum recuerda el espíritu más contemplativo de artistas como: Pero Marc Leclair mantiene una personalidad propia: una sensibilidad cálida dentro de lo digital, algo que siempre ha distinguido su trabajo desde los años de Akufen. Del microhouse al ambient emocional Resulta fascinante observar la evolución artística de Leclair. A principios de los 2000 revolucionó la escena electrónica con My Way, uno de los discos más influyentes del microhouse, utilizando técnicas de sampling ultra fragmentado que terminaron definiendo buena parte del sonido minimal europeo de aquella época. Ahora, décadas después, parece interesado en todo lo contrario:menos ritmo,menos saturación,menos estímulos. Musique Pour 3 Femmes Enceintes funciona como un ejercicio de reducción emocional. Un álbum que exige paciencia y escucha activa, alejándose completamente de la lógica inmediata del streaming o de la electrónica pensada para clubes. Música para detener el ruido En una era marcada por la hiperestimulación constante, el nuevo trabajo de Marc Leclair se siente casi radical. Es música que obliga a bajar la velocidad. A escuchar detalles diminutos. A encontrar emoción en frecuencias suaves y repeticiones mínimas. No busca viralidad.No busca tendencias.No intenta sonar “actual”. Y justamente por eso resulta tan relevante. Con este disco, Marc Leclair demuestra que sigue siendo uno de los productores más inquietos y sensibles de la electrónica experimental contemporánea: un artista capaz de reinventarse sin perder identidad, incluso después de haber dejado una huella fundamental en la música electrónica de las últimas décadas.

Marc Leclair y el minimalismo emocional de Musique Pour 3 Femmes Enceintes Leer más »

Cate Le Bon: arquitecta del art rock contemporáneo

Desde hace más de una década, la músico galesa ha desarrollado una de las propuestas más sofisticadas, extrañas y elegantes de la música alternativa contemporánea. Su trabajo habita un territorio difícil de etiquetar: un punto medio entre el art rock, el post-punk minimalista, el avant-pop y la psicodelia más cerebral. Todo filtrado por una sensibilidad profundamente melancólica y una estética tan fría como humana. Mientras gran parte del indie moderno persigue tendencias, algoritmos o fórmulas virales, Cate Le Bon parece moverse en otra frecuencia. Su música no busca inmediatez; busca permanencia. Desde discos tempranos como Me Oh My o Cyrk, ya existía una intención clara por deformar las estructuras tradicionales del folk y el rock alternativo. Pero fue con Crab Day y especialmente con Reward donde terminó de consolidar una identidad sonora única: guitarras angulares, bajos repetitivos, saxofones fantasmales, espacios vacíos y canciones que parecen suspendidas en un limbo emocional. Su música transmite una sensación muy particular: como caminar por una ciudad futurista abandonada. Parte de la grandeza de Cate Le Bon está en los detalles. En cómo utiliza el silencio. En cómo deja respirar las canciones. En cómo convierte lo incómodo en algo profundamente bello. Hay momentos en sus discos donde parece que todo está a punto de colapsar, pero nunca sucede. Esa tensión permanente es precisamente lo que vuelve tan hipnótico su trabajo. Además de su carrera solista, también se ha convertido en una figura clave detrás de otros artistas. Su trabajo como productora ha sido fundamental para proyectos de músicos como Deerhunter, Wilco o St. Vincent, consolidándola como una de las mentes creativas más respetadas del circuito alternativo actual. En vivo, Cate Le Bon no apuesta por el exceso ni el espectáculo grandilocuente. Sus conciertos funcionan más como experiencias inmersivas: iluminación sobria, ejecución precisa y una atmósfera casi cinematográfica. Hay algo magnético en la manera en que ocupa el escenario. No necesita exagerar nada. Quizá por eso se ha convertido en una artista de culto. Una figura admirada profundamente por músicos, productores, artistas visuales y públicos que buscan propuestas fuera de los lugares comunes del indie tradicional. En tiempos donde todo parece diseñado para consumirse rápido, Cate Le Bon representa exactamente lo contrario: una artista que sigue construyendo una obra paciente, compleja y profundamente personal. Y tal vez ahí reside su verdadera importancia. En recordarnos que la música alternativa todavía puede ser arriesgada, elegante y misteriosa sin perder emoción.

Cate Le Bon: arquitecta del art rock contemporáneo Leer más »

Cuando el jazz dejó de comportarse: el impacto de These Are the Vistas de The Bad Plus

En 2003, el jazz parecía vivir atrapado entre dos extremos: la reverencia académica y la nostalgia eterna. Mientras buena parte del género seguía mirando hacia atrás, un trío proveniente de Minneapolis decidió hacer algo incómodo, ruidoso y completamente distinto. Así apareció These Are the Vistas, el disco que convirtió a The Bad Plus en una anomalía fascinante dentro del jazz contemporáneo. No era solamente un gran disco de jazz. Era un álbum que sonaba como si el jazz hubiera crecido escuchando a Nirvana, Aphex Twin y Blondie al mismo tiempo. Un piano trío con corazón de banda de rock La alineación clásica de The Bad Plus: logró algo rarísimo: hacer que un piano trío de jazz sonara tan intenso y físico como una banda de rock alternativo. El álbum fue lanzado por Columbia Records y representó el primer gran salto mediático del grupo. La producción estuvo a cargo de Tchad Blake, conocido por trabajar con artistas como Tom Waits y Pearl Jam, algo que ayudó a darle al disco una mezcla poco común de crudeza y amplitud sonora. Desde los primeros segundos de “Big Eater”, el mensaje era claro: esto no sería jazz elegante para fondo de restaurante. Era jazz musculoso, agresivo, emocional y profundamente contemporáneo. La generación MTV entrando al jazz Buena parte de la conversación alrededor de These Are the Vistas explotó gracias a sus reinterpretaciones inesperadas. La banda tomó: para convertirlas en piezas de jazz contemporáneo llenas de tensión, caos y sensibilidad melódica. Pero lo verdaderamente revolucionario no eran los covers. Era la manera en que The Bad Plus entendía el jazz: sin solemnidad. En lugar de tocar estándares de hace 70 años, eligieron dialogar con la cultura musical de su propia generación. Y eso abrió una puerta enorme para nuevas audiencias. Muchos escucharon este disco como una especie de puente entre el indie rock y el jazz moderno. Un disco adelantado a su tiempo Hoy parece normal que proyectos de jazz trabajen con influencias de hip hop, electrónica o post-rock. Pero en 2003, The Bad Plus todavía era visto como una especie de provocación. La prensa especializada reaccionó con fascinación. Algunos críticos lo consideraron uno de los discos que ayudó a rejuvenecer el jazz contemporáneo. Incluso NPR lo incluyó después entre los lanzamientos más importantes de la década. Con el tiempo, el álbum se convirtió en referencia obligada para muchísimas bandas posteriores: han heredado algo de aquella idea: hacer jazz sin miedo a convivir con la cultura popular contemporánea. En comunidades de melómanos y músicos, el disco sigue apareciendo constantemente como un álbum “que cambió la percepción del jazz moderno”. El ruido, la elegancia y el futuro Más de veinte años después, These Are the Vistas sigue sonando fresco, incómodo y libre. Quizá porque nunca intentó encajar. The Bad Plus entendió algo antes que muchos: el jazz no necesitaba conservarse intacto para sobrevivir. Necesitaba volver a sentirse peligroso. Y eso fue exactamente lo que lograron.

Cuando el jazz dejó de comportarse: el impacto de These Are the Vistas de The Bad Plus Leer más »

Pixies anuncian reedición en vinilo de Complete B-Sides: 1988-1997

Hay discos que definen una época y luego están los lados B: esos territorios menos transitados donde muchas bandas muestran su versión más libre, extraña y visceral. En el caso de Pixies, esos “sobrantes” terminaron siendo piezas fundamentales para entender por qué el grupo cambió para siempre el lenguaje del rock alternativo. Ahora, la banda originaria de Boston ha anunciado la reedición en vinilo de Complete B-Sides: 1988-1997, una compilación que reúne rarezas, covers, demos y canciones que originalmente aparecieron dispersas entre sencillos y ediciones especiales durante una de las etapas más importantes de su carrera. La colección recupera material publicado entre 1988 y 1997, el periodo que encapsula el ascenso, ruptura y consolidación del mito Pixies. Más allá de la nostalgia, el lanzamiento funciona como una radiografía del ADN creativo de la banda: canciones frenéticas, melodías abrasivas, humor extraño y esa dinámica explosiva entre calma y distorsión que terminaría influenciando a generaciones enteras. El archivo secreto de una banda esencial Escuchar los lados B de Pixies no es simplemente revisar descartes. En muchos casos, estas canciones expanden el universo de álbumes como Doolittle, Bossanova o Trompe le Monde. Ahí aparecen versiones alternas de la banda: Tracks como “Into the White”, “Bailey’s Walk”, “Manta Ray” o su peculiar cover de “Winterlong” de Neil Young muestran cómo Pixies podía pasar del noise rock al pop retorcido sin perder identidad. Para muchos fans, estos materiales fueron durante años una especie de culto subterráneo. Antes de Spotify y YouTube, conseguir varios de esos tracks implicaba buscar singles importados, ediciones japonesas o compilaciones difíciles de encontrar. Esa aura de misterio ayudó a convertir a los lados B de Pixies en objetos casi míticos dentro de la cultura alternativa de los noventa. El sonido que ayudó a crear el rock alternativo moderno Hablar de Pixies implica hablar del nacimiento del rock alternativo contemporáneo. La banda liderada por Black Francis y Kim Deal ayudó a moldear el sonido que posteriormente adoptarían artistas como: La fórmula quiet/loud/quiet que después popularizaría el grunge tuvo una de sus expresiones más importantes en Pixies. Kurt Cobain reconoció en múltiples ocasiones que Smells Like Teen Spirit intentaba capturar parte de esa energía explosiva. Pero mientras muchos grupos de la época buscaban grandilocuencia, Pixies siempre se sintió incómodo, extraño y mutante. Sus canciones podían hablar de ciencia ficción, violencia bíblica, extraterrestres o surf rock en menos de tres minutos. Y quizá por eso sus lados B resultan tan fascinantes: son el espacio donde esa rareza aparece sin filtros. El regreso del formato físico y la nostalgia alternativa La reedición de Complete B-Sides: 1988-1997 también confirma algo evidente: el vinilo sigue siendo el formato favorito para revisitar el catálogo de bandas de culto. En tiempos dominados por playlists efímeras, escuchar este material en formato físico devuelve cierta sensación ritual: Para nuevas generaciones que descubrieron a Pixies gracias al streaming, TikTok o playlists de indie noventero, esta reedición representa una oportunidad para entrar al costado menos conocido de la banda. Para quienes crecieron con ellos, es una cápsula emocional de una época donde el rock alternativo todavía parecía peligroso, raro e impredecible. Pixies Complete B-Sides: 1988-1997 tracklist: A1. River EuphratesA2. Vamos (Live)A3. In Heaven (Lady In The Radiator Song) (Live)A4. Manta RayA5. Weird At My SchoolA6. Dancing the Manta RayB1. Wave of Mutilation (UK Surf)B2. Into The WhiteB3. Bailey’s WalkB4. Make BelieveB5. I’ve Been Waiting For YouB6. The ThingC1. Velvety (Instrumental)C2. WinterlongC3. SantoC4. Theme From NarcC5. Build HighC6. Evil Hearted YouC7. Letter To Memphis (Instrumental)D1. Planet of Sound (Live)D2. Tame (Live)D3. Debaser (Live)D4. Holiday Song (Live)D5. Cactus (Live)D6. Nimrod’s Son (Live)

Pixies anuncian reedición en vinilo de Complete B-Sides: 1988-1997 Leer más »

Ambient 1: Music for Airports: cuando Brian Eno convirtió el silencio y el espacio en música

En 1978, Brian Eno lanzó uno de los discos más importantes, influyentes y radicales de la música contemporánea: Music for Airports. Un álbum que no solo redefinió el ambient, sino que cambió para siempre la manera en que entendemos el acto de escuchar. Hasta ese momento, gran parte de la música occidental seguía construida alrededor de estructuras tradicionales: canciones, estribillos, crescendos, narrativas. Eno decidió ir en otra dirección. En vez de crear música que exigiera atención absoluta, imaginó piezas que pudieran convivir con el espacio, modificarlo emocionalmente y acompañar la experiencia cotidiana sin imponerse sobre ella. Así nació el ambient moderno. Música diseñada para habitar un lugar La idea detrás de Music for Airports surgió después de que Eno viviera una experiencia frustrante en un aeropuerto. El ambiente sonoro era tenso, mecánico, frío. El músico comenzó a preguntarse si existía una manera distinta de intervenir esos espacios públicos mediante sonido que ayudara a disminuir la ansiedad y la fatiga. El resultado fue un álbum profundamente minimalista compuesto por loops, sintetizadores etéreos, notas suspendidas y voces fragmentadas que parecen flotar fuera del tiempo. Más que canciones, las piezas funcionan como atmósferas vivas. Eno describió el ambient como música “tan ignorable como interesante”. Una frase que terminó convirtiéndose en manifiesto. Porque Music for Airports no busca dominar el entorno; busca transformarlo lentamente. El disco que inventó una nueva manera de escuchar Aunque existían antecedentes experimentales en compositores como Erik Satie, John Cage o la música minimalista de Terry Riley y Steve Reich, Eno logró algo distinto: acercó esas ideas al lenguaje pop y electrónico contemporáneo. El álbum abrió la puerta para décadas enteras de música ambiental, drone, electrónica introspectiva y paisajismo sonoro. Sin Music for Airports sería imposible entender el trabajo posterior de artistas como: E incluso parte importante del lo-fi, la música de meditación, el chill electrónico y las playlists de concentración actuales tienen una deuda enorme con este disco. Un álbum adelantado a la ansiedad moderna Escuchar Music for Airports hoy resulta extrañamente contemporáneo. En una era saturada de estímulos, notificaciones y sobreinformación, el álbum parece funcionar como una especie de refugio emocional. No hay prisa. No hay clímax. No hay urgencia. Solo espacio. Y quizá por eso sigue siendo tan poderoso casi cinco décadas después de su lanzamiento. Porque no intenta impresionarte: intenta acompañarte. La belleza de lo invisible Parte de la genialidad del disco está en cómo desaparece. Mientras otros álbumes buscan capturar el centro de atención, Eno entendió que también existe arte en el fondo, en lo periférico, en aquello que transforma el ambiente casi de manera imperceptible. Music for Airports es un disco que respira. Una arquitectura sonora. Un lugar. Y posiblemente una de las obras más importantes jamás hechas dentro de la música electrónica experimental. Porque desde 1978, cada vez que un sintetizador flotante llena una habitación vacía, todavía seguimos escuchando el eco de Music for Airports.

Ambient 1: Music for Airports: cuando Brian Eno convirtió el silencio y el espacio en música Leer más »

Cuando el silencio pesa: revisitando el disco Rest, de Gregor Samsa

Hay discos que parecen hechos para esos momentos donde el mundo entero baja la velocidad. Rest, el segundo y último álbum de larga duración de Gregor Samsa, pertenece exactamente a esa categoría: una obra que no necesita imponerse para dejar una marca profunda. Lanzado en 2008, Rest apareció en un momento extraño para la música independiente. El post-rock comenzaba a mutar hacia terrenos más cinematográficos y emocionales, mientras el slowcore y el ambient encontraban nuevas generaciones de escucha gracias a internet y los blogs musicales de la época. En medio de todo eso, Gregor Samsa creó uno de los discos más delicados, melancólicos y silenciosamente devastadores del underground estadounidense. Y quizá precisamente por eso sigue sintiéndose tan especial. Un disco que parece suspendido en el tiempo Originarios de Virginia, Gregor Samsa nunca encajó del todo en una sola escena. Su música tomaba elementos del: Pero más allá de etiquetas, lo suyo era la construcción de atmósferas. Canciones que parecían flotar lentamente entre capas de piano, cuerdas, guitarras etéreas y voces apenas susurradas. En Rest, la banda perfeccionó completamente ese lenguaje. Desde los primeros minutos del álbum queda claro que aquí no hay prisa. Todo respira lentamente. Los silencios tienen tanto peso como los instrumentos y cada arreglo parece colocado con una precisión casi emocional. No hay explosiones grandilocuentes típicas del post-rock clásico; en cambio, Gregor Samsa apuesta por la contención, por la tristeza contenida y la belleza que aparece cuando una canción apenas parece sostenerse en pie. La melancolía como paisaje Escuchar Rest es como caminar solo de madrugada por una ciudad vacía. Hay algo profundamente invernal en el disco, incluso en sus momentos más luminosos. Temas como: se sienten menos como canciones tradicionales y más como pequeños paisajes emocionales suspendidos en el tiempo. Las voces masculinas y femeninas funcionan casi como otro instrumento más, apareciendo y desapareciendo entre reverberaciones y capas ambientales. Todo el álbum transmite una sensación constante de distancia: recuerdos borrosos, despedidas largas y emociones que nunca terminan de decirse por completo. Y ahí está precisamente una de sus mayores virtudes. Mientras gran parte del indie de finales de los 2000 comenzaba a buscar himnos inmediatos o crescendos épicos, Gregor Samsa decidió hacer un disco introspectivo, frágil y profundamente humano. Un clásico secreto del slowcore moderno Aunque nunca alcanzaron popularidad masiva, Gregor Samsa terminó convirtiéndose en una banda de culto dentro de comunidades: Con el paso de los años, Rest ha ganado todavía más relevancia entre oyentes que buscan discos capaces de crear espacios emocionales completos. Su influencia puede sentirse indirectamente en proyectos posteriores de dream pop ambiental, ambient folk y post-rock minimalista. También ayudó el factor internet: durante años, el álbum circuló como una especie de “joya escondida” recomendada en foros, blogs y comunidades melómanas obsesionadas con descubrir discos emocionalmente devastadores. Y sí, Rest pertenece completamente a esa tradición de álbumes que parecen descubrirse en silencio, casi accidentalmente, para luego quedarse contigo durante años. El arte de desaparecer lentamente Quizá lo más fascinante sobre Gregor Samsa es que nunca intentaron convertirse en una banda grande. Incluso su trayectoria tuvo algo fantasmal. Pocos lanzamientos, escasas presentaciones y largos periodos de silencio terminaron construyendo alrededor del grupo una especie de misticismo involuntario. Eso hace que Rest se sienta todavía más especial hoy: un disco que parece existir fuera de las dinámicas modernas de hiperexposición y consumo rápido. No busca llamar la atención. No quiere volverse viral. No necesita gritar. Simplemente está ahí, esperando ser escuchado en el momento correcto. Y cuando eso ocurre, pocas cosas suenan tan profundamente humanas como Rest.

Cuando el silencio pesa: revisitando el disco Rest, de Gregor Samsa Leer más »

YOB: espiritualidad, peso y trascendencia en el doom metal contemporáneo

YOB. Formados en Eugene, Oregon, a finales de los noventa, el proyecto liderado por Mike Scheidt ha construido una de las discografías más respetadas y trascendentes del metal extremo moderno. Lejos del cliché del metal únicamente oscuro o destructivo, YOB encontró identidad en algo mucho más complejo: convertir riffs monolíticos y tempos lentos en vehículos de introspección, meditación y catarsis. Su música no solamente aplasta; también abraza, eleva y confronta emocionalmente. Con influencias que van desde Black Sabbath hasta corrientes de música experimental y filosofía oriental, la banda desarrolló un sonido donde el sludge, el stoner y el funeral doom conviven con pasajes psicodélicos y momentos casi contemplativos. La voz de Scheidt, capaz de pasar de cantos etéreos a gritos devastadores, terminó por convertirse en uno de los elementos más distintivos del grupo. Discos como The Unreal Never Lived, Clearing the Path to Ascend o Our Raw Heart son considerados hoy piezas fundamentales del doom metal del siglo XXI. Particularmente Our Raw Heart adquirió una dimensión especial tras los problemas de salud que casi terminan con la vida de Mike Scheidt en 2017. El álbum se convirtió en un documento sobre supervivencia, fragilidad humana y renacimiento. A diferencia de muchas bandas del género que permanecen únicamente dentro del circuito metalero, YOB logró conectar también con públicos cercanos al post-metal, el drone, la psicodelia y la música experimental. Por eso no resulta extraño verlos compartiendo conversación con proyectos como Neurosis, Sleep, Boris o Bell Witch. En vivo, YOB es una experiencia física. Sus canciones suelen superar los diez minutos y funcionan más como viajes inmersivos que como composiciones tradicionales. El volumen, las frecuencias graves y la repetición hipnótica crean una sensación casi ritual que ha convertido a la banda en un acto de culto absoluto dentro del metal contemporáneo. Más allá de tendencias o modas pasajeras, YOB representa algo poco común: una banda extrema capaz de transmitir vulnerabilidad, humanidad y búsqueda espiritual sin perder un solo gramo de pesadez. En tiempos donde gran parte de la música vive obsesionada con la inmediatez, ellos siguen apostando por la paciencia, la profundidad y el poder transformador del sonido

YOB: espiritualidad, peso y trascendencia en el doom metal contemporáneo Leer más »

Tim Hecker convierte el MUAC en una experiencia de ruido, memoria y contemplación

La relación entre el arte contemporáneo y el sonido experimental pocas veces encuentra un espacio tan natural como el que hoy ocurre en el MUAC. Ahí, el compositor y productor canadiense Tim Hecker presenta una instalación sonora que transforma el museo en un territorio inmersivo donde el ruido, la arquitectura y la percepción dialogan constantemente. Reconocido por haber redefinido los límites entre ambient, drone y música electroacústica contemporánea, Hecker lleva décadas construyendo piezas que funcionan tanto como discos de escucha íntima como experiencias físicas. En el MUAC, esa lógica se expande: el sonido deja de ser acompañamiento y se convierte en espacio. La instalación propone una experiencia profundamente sensorial. Capas de frecuencias graves, drones suspendidos, distorsiones digitales y resonancias ambientales recorren las salas del museo generando una sensación casi fantasmal. No se trata de “escuchar canciones”, sino de habitar el sonido. Parte de la fuerza del trabajo de Hecker radica en cómo manipula la saturación y el deterioro sonoro para producir emociones ambiguas: belleza, ansiedad, contemplación y melancolía coexistiendo al mismo tiempo. Su obra siempre ha parecido provenir de ruinas digitales o memorias fragmentadas, y dentro del contexto arquitectónico del MUAC eso adquiere una dimensión todavía más poderosa. La presentación también confirma el creciente interés de la Ciudad de México por propuestas de arte sonoro y música experimental de talla internacional. Durante años, figuras como Hecker ocuparon únicamente circuitos especializados o festivales de nicho; hoy su presencia dentro de un museo como el MUAC evidencia cómo el ambient experimental y el drone contemporáneo se han integrado a conversaciones culturales mucho más amplias. Para buena parte del público mexicano, la obra de Tim Hecker representa además una referencia fundamental dentro de la electrónica experimental de las últimas dos décadas. Discos como Harmony in Ultraviolet (2006), Ravedeath, 1972 (2011) o Virgins (2013) ayudaron a construir una nueva sensibilidad dentro del ambient moderno: una donde el ruido y la abrasión emocional podían convivir con momentos profundamente contemplativos. Más que una exhibición tradicional, la instalación funciona como un ejercicio de percepción. El visitante no solamente observa: atraviesa físicamente un paisaje sonoro en constante transformación. En tiempos dominados por estímulos veloces y consumo inmediato, experiencias como esta recuerdan que el sonido también puede ser arquitectura, memoria y silencio expandido.

Tim Hecker convierte el MUAC en una experiencia de ruido, memoria y contemplación Leer más »

Scroll al inicio