Ilusiones nace de muchas curiosidades musicales. Como un efecto mariposa, como piezas de dominó cayendo, como una bola de nieve que se fue acumulando hasta convertirse en un sueño, en un deseo y en una voluntad. La curiosidad de hacer rocanrrol a la mexicana le vino desde que se enamoró del krautrock. ¿Cómo sonaría la música que le gusta si la piensa desde mi mexicanidad? En CDD comenzó a experimentar, pero después lo dejó, se derrumbó, experimentó la sensación del fracaso y pasaron muchas cosas, durante ese tiempo se acompañó el mariachi. Platicamos con Ilusiones para saber más de su carrera. 1. Mencionas que Ilusiones surge después de enfrentar el fracaso. ¿Qué significa para ti ese proceso de reconstrucción emocional y artística? El proceso de pasar del fracaso a los nuevos inicios se siente como vivir, agonizar, morir, gestarte y volver a nacer. Y lo hacemos cada cuanto tiempo. Definitivamente, cuando adopté el nombre de ilusiones, estaba convencido de que había fracasado absolutamente en todo en mi vida, sentía que lo único que me quedaba eran simples ilusiones y que eso era lo único que me mantenía vivo. No sabía si ponerme fracaso o si ponerme ilusiones, pero la palabra ilusiones ganó terreno en mi imaginación por sus distintos significados. 2. El nombre del proyecto tiene una carga simbólica fuerte: habla de lo que “no existe, pero se manifiesta”. ¿Cómo dialoga esa idea con tu música? Depende cómo lo veas, la música es una ilusión. Lo que existe son vibraciones en el aire, éstas sólo se convierten en música en el momento en el que la escuchamos y la interpretamos como tal. La música es, en ese sentido, una idea, una alucinación, algo en el mismo órden que las ilusiones ópticas. La música de 4 éxitos de oro fue un sueño, es mi deseo y ese disco es la ilusión que tengo para ustedes. 3. El proyecto parte de una exploración del mariachi desde una mirada contemporánea. ¿Cómo fue el proceso de descubrir y reinterpretar esos sonidos tradicionales? Fue en una ensoñación que tomó lugar en una fiesta en la cual le llevaron un mariachi al cumpleañero. Las vihuelas se volvieron tarolas, las trompetas sintetizadores, las guitarras en mi imaginación se bañaron de reverb y chorus, las cuerdas en drones de guitarra eléctrica y el guitarrón en bajo de 808. Si alguien más quiere hacer mariachi goth, esos son los planos para copiar mi estilo. 4. Incorporas instrumentos como la tuba, la vihuela o el guitarrón en un contexto electrónico y ambiental. ¿Cómo encontraste el equilibrio entre lo orgánico y lo digital? Para encontrar el equilibrio entre los elementos particulares de mi música, tenía que comenzar un género nuevo. Me arriesgué porque no había otra forma. Para que esos elementos se encontraran con naturalidad, había que desprenderlos de sus contextos originarios y ponerlos a dialogar. Al final del día, sólo suena equilibrado para quien lo entiende y lo siente.También tiene mucho que ver con que las frases musicales son coherentes y podrían funcionar en cualquier adaptación de ellas, tal vez alguien debería coverear algunas de mis canciones en banda sinaloense o mariachi tradicional, estoy seguro de que funcionarían muy bien. 5. Algunos han descrito tu sonido como “mariachi goth”. ¿Te identificas con esa etiqueta o laves solo como una interpretación externa? Claro que me identifico, yo fui el primero en describir así mi música. 6. Las letras de Ilusiones hablan de desamor, violencia, hartazgo y resiliencia. ¿De qué forma tu entorno en Culiacán influye en esa narrativa lírica? Vivir y crear en Culiacán implica una carga social fuerte. ¿Cómo dialoga tu música con esa realidad sin caer en lo explícito? Desde que me mudé de regreso a Culiacán he detestado la forma en que Culiacán lucha y se esfuerza por ser un personaje que insiste en su protagonismo, no se conforma con ser un lugar. Podría pasar toda mi vida luchando contra ello y perder o adaptarme. Culiacán es el Aleph de este disco, es el ethos, es la condición de todos sus síntomas. Sólo lo menciono por su nombre en una canción, en “Tal vez”, en donde sólo los cautos se darán cuenta de que prefiero volver a una ciudad en guerra que permanecer eternamente en el desamor. En “Amor amargo” es el detonante de mi recaida en los vicios, en “Verde Azul” no hablo de ello, pero esa canción está dedicada a la mujer que amé tanto que me hizo mudarme a la ciudad y en “Gota de obsidiana” ruego por un sueño, ruego por ver dentro de mí para encontrar un sueño, un deseo, una esperanza que me haga encontrarle solución a los problemas que vivimos. En los tracks que vendrán hay un poema que habla del último atardecer antes de la guerra y otro que pide resiliencia en esta labor de Sísifo que llevamos a cabo todo el tiempo: querer construir una vida normal y una ciudad, para que esta vuelva a ser derrumbada por fuerzas que no están en nuestro control, el dios de Culiacán, después de todo es Coltzin, y tiene un sentido del humor muy retorcido. En otro track más hablo de que siempre negamos la violencia, pero sustentamos al sistema y al orden de poder que lo provoca. En fin, esto es un recuento de lo que hay y de lo que vendrá. También se avecinan muchas canciones de amor, eso me gusta, a eso aspiro, a un día en que no tenga que hablar de Culiacán. 7. ¿Planeas trabajar con mariachi para siempre? No estoy casado con el mariachi ni con nada, por el momento es lo que me interesa, pero veremos a dónde me lleva la composición, definitivamente tengo planeado seguir trabajando mi música desde mi mexicanidad, tal vez me acompañen por siempre algunos elementos presentes en 4 Éxitos de Oro, pero tal vez no, lo único que me parece es que la huella de lo mexicano es imborrable. Ya veremos qué preguntas, retos y deseos me despiertan en