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Indie Rock

Pavement: indie rock de la espontaneidad a la perfección

En el mapa del rock alternativo de los años 90, pocos nombres despiertan tanta reverencia como Pavement. Formada en 1989 en Stockton, California, por Stephen Malkmus (voz, guitarra) y Scott Kannberg (guitarra, voz), la banda logró, en apenas una década de actividad oficial, redefinir la estética del indie rock estadounidense. Con un sonido que parecía construido a partir de la espontaneidad y la imperfección, Pavement consolidó un legado que sigue resonando en generaciones posteriores de músicos y oyentes. Lo suyo fue siempre una obra más de colisión que de construcción: guitarras fuera de tono, cambios rítmicos bruscos, versos que parecían escritos en clave privada, y una actitud que se negaba a tomarse demasiado en serio… mientras hacían música que, paradójicamente, era para tomarse muy en serio. A continuación, el recorrido por cada uno de sus discos y por qué su eco sigue resonando tres décadas después. Slanted and Enchanted (1992) Publicado en un momento donde el grunge dominaba titulares, Pavement entregó un debut que era todo lo contrario: desaliñado, crudo y lleno de guiños para quien supiera escucharlos. Grabado con un presupuesto mínimo y con un sonido que oscilaba entre el lo-fi y el garage más sucio, Slanted and Enchanted era una especie de manifiesto: las canciones no tenían que ser perfectas para ser brillantes. Temas como “Summer Babe” y “Here” destilaban un carisma ambiguo, mezcla de apatía y romanticismo distorsionado. La crítica lo abrazó de inmediato, etiquetándolo como uno de los discos esenciales de la década, y aunque las ventas fueron modestas, plantó la semilla de una legión de seguidores que entendieron que la belleza también se encontraba en lo torcido. Crooked Rain, Crooked Rain (1994) Si el debut fue un golpe de guante sucio, el segundo disco fue una invitación más amplia, aunque sin perder identidad. Aquí Pavement subió un poco la fidelidad y entregó canciones que podrían —en otro universo— haber sonado en la radio comercial. “Cut Your Hair” fue lo más cercano que tuvieron a un hit, una sátira disfrazada de pop pegajoso. Pero Crooked Rain, Crooked Rain era más que un single irónico: temas como “Gold Soundz” (considerada por Pitchfork como la mejor canción de los 90) y “Range Life” mostraban una capacidad melódica envidiable, escondida detrás de un humor ácido y un costado literario que parecía burlarse tanto de sí mismos como de la industria. Es el disco que consolidó su estatus de culto. Wowee Zowee (1995) El tercer álbum es, para muchos, el más esquivo. Pavement decidió sabotear cualquier expectativa de consolidación comercial y se lanzó a grabar un disco disperso, experimental y deliberadamente impredecible. Wowee Zowee es un collage sonoro que pasa del country alternativo a la psicodelia, del punk desganado a baladas oblicuas, todo con un espíritu de “no nos importa si te gusta o no”. En su momento desconcertó incluso a fans fieles, pero con el tiempo se ha revalorizado como una obra donde la libertad creativa está en su punto más salvaje. Hoy es un disco de referencia para músicos que buscan romper estructuras sin caer en el caos gratuito. Brighten the Corners (1997) Después del caos controlado de Wowee Zowee, Pavement entregó un álbum más pulido, con un enfoque más “maduro” —en términos relativos—. Aquí las composiciones de Malkmus y Kannberg están más centradas, aunque sin perder ese filo que los hacía únicos. Canciones como “Stereo” y “Shady Lane” muestran a una banda que podía sonar más accesible sin caer en la complacencia. Brighten the Corners es el disco que a menudo se recomienda a quien quiere entrar a Pavement sin saltar directamente a lo más ruidoso o hermético. Es el punto medio entre el desmadre inicial y la despedida inevitable. Terror Twilight (1999) Producido por Nigel Godrich (sí, el mismo detrás de Radiohead), Terror Twilight es el capítulo final y el más pulcro de su catálogo. Aquí Pavement suena casi elegante, con capas de producción que en otro tiempo habrían parecido impensables para ellos. Sin embargo, bajo esa superficie más ordenada late la misma ironía y melancolía de siempre. “Elaborate” y “Spit on a Stranger” son himnos de un adiós no declarado. Poco después, la banda se disolvió, dejando un legado que no se mide en números de ventas, sino en la cantidad de artistas que, desde entonces, han tomado su blueprint para construir sus propios universos sonoros. Trascendencia y legado Pavement es uno de esos raros casos en los que la influencia supera con creces la popularidad masiva. Sin buscarlo, moldearon el indie rock tal como lo conocemos, desde la estética visual hasta la actitud escénica, pasando por esa ética de “hazlo tú mismo” llevada al extremo. Bandas como Parquet Courts, Car Seat Headrest, Snail Mail o incluso parte del sonido de The Strokes deben algo a Pavement, aunque no siempre lo reconozcan. Sus discos siguen sonando actuales porque no obedecen a tendencias de época, sino a una convicción artística que, por momentos, parecía pura terquedad. En la historia del rock alternativo, Pavement es la prueba viviente de que el desorden también puede ser una forma de precisión. Y que a veces, las canciones más importantes no nacen para encajar… sino para desentonar con estilo. Evolución y madurez Tras la salida de Gary Young y la entrada del baterista Steve West, Pavement continuó explorando nuevas direcciones. Crooked Rain, Crooked Rain (1994) representó una evolución hacia un sonido más accesible, con un pie en el college rock y otro en el Americana, sin perder su espíritu alternativo. Canciones como “Cut Your Hair” se convirtieron en himnos irónicos sobre la industria musical y les dieron un efímero roce con el éxito masivo. El resto de su discografía —Wowee Zowee (1995), Brighten the Corners (1997) y Terror Twilight (1999)— mostró una banda cada vez más ambiciosa, jugando con estructuras complejas, guiños a la psicodelia y un lirismo más introspectivo. Sin embargo, las tensiones internas y la fatiga de años en la carretera desembocaron en su separación al final de la década. Legado y revaloración Pavement dejó tras de

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Stars Are The Light, nuevo disco de Moon Duo mezclado por Sonic Boom de Spacemen 3

El nuevo disco de larga duración de uno de nuestros duetos favoritos contemporáneos como lo son Moon Duo, contó en el proceso de la mezcla con nada más y nada menos que con Peter Kember alias Sonic Boom, ex miembro de Spacemen 3   El disco suena intrigante y sicodélico, sin duda, además de que en los sencillos ya estrenados se perciben diferentes texturas en la composición de todas las canciones: pop perfectamente sincronizado con síntesis pegadiza. Suena impecable y cobra énfasis o sentido respecto a la música que se sigue liberando en 2019.

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Deerhunter estrenó “Meath in Midsummer”

Deerhunter tiene un nuevo sencillo que se desprende de su nuevo álbum llamado Why Hasn’t Everything Already Disappeared?. El álbum saldrá a la venta el 4 de enero a través del sello 4AD, la canción está aparentemente inspirada en la Revolución rusa de 1917, que alcanzó su centésimo aniversario el año pasado, todo en conjunción con él caracteriztico sonido de la banda y el nuevo molde que quieren dar. Aquí el vídeo oficial:

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Pioneros del emo en los años 90, Mineral, lanzan nueva canción después de 20 años

Mineral fue la banda emo- indie rock de los años 90, por aquellos lejanos años 90, cuando por amigos, por fanzines o acudiendo a tiendas de discos se encontraba este tipo de nueva música. Después de 20 años están de vuelta con una nueva canción que se siente muy a ellos.  Género: Emo | Indie Rock The Power of Failing (1995) y EndSerenading (1998) fueron sus dos discos que los consolidaron como banda de culto en su género, y que después los hizo aproximarse a bandas como Sunny Day Real Estate, Rainer Maria o Jimmy Eat World. Sus letras de fervientes lamentos de Chris Simpson sobre las esperanzas románticas y la ansiedad espiritual, la guitarra de Scott McCarver y la parte punk al mismo tiempo que tierna del bajista Jeremy Gomez y el baterista Gabe Wiley, fue descubierta por miles de personas en el mundo. Además de este lanzamiento la otra sorpresa es que para celebrar el próximo 25 aniversario de la banda en 2019, Mineral realizará una gira una vez más y lanzará One Day When We Are Young, un libro de 56 páginas con raras fotografías, letras escritas a mano y entrevistas con otras luminarias de la escena musical. Además de un vinil de 10 pulgadas con las primeras canciones de Mineral en 20 años.

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5 buenas bandas para el presente en México

Algunas no son bandas tan nuevas. Unas llevan alrededor de 5 años (¿eso aplica como nuevo?). Sin embargo, consideramos que tienen un sonido fresco y que su esencia sí es de una banda reciente.   El Shirota Empezó como una banda Post-hardcore, pero su sonido se ha transformado hacia varios géneros, como son Punk, Garage, Rock y arrastrando sus guitarras y baterías hasta el Noise Rock. Su álbum debut fue en 2013 llamado Chiluca no es Satélite. Parte de su discografía se puede encontrar en formato vinyl. Ellos son los primeros de éstas 5 bandas que están haciendo las cosas muy bien. Sadfields Ya hemos hablado de ellos en nuestras redes sociales. Es una banda que nosotros catalogamos como shoegaze y que a parte del equipo de Depósito Sonoro nos gusta mucho desde que los descubrimos. Sus influencias son el Alt Rock, Noise Rock, Slow Core, Lo-Fi Folk, forest & trees. Son un trío de gente de alrededor de 20 años que si te puede enganchar su música grabada, al verlos en vivo se redefine el concepto de sus paisajes sonoros. AMBR Banda formado en 2015 y su sonido se mueve entre pinceladas de Math-Rock, HardCore y Screamo, aunque ellos lo catalogan como Geek-Core. En fechas recientes en la escena underground de México están dando mucho de qué hablar. Entre personas de nuevas y medianas generaciones les están siguiendo la pista muy de cerca. Dolores de Huevos Dolores de Huevos es una banda de punk formada en la Ciudad de México. Todos sus miembros han tocado en notables bandas mexicanas de punk rock y rock, como Allison, Austin TV, Tungas y Finde. Aunque para la mayoría éste es su proyecto alterno, no le resta importancia e incluso madurez dentro de su sonido hardcore-punk. Su acto en vivo es adrenalina a tope. Llevan alrededor de 5 años tocando, los más longevos de esta lista. Serpyants Esta si es la más nueva de todas. Llevan en activo algunos meses después de que lanzaron su primero EP hace semanas. Aunque las caras que vemos en sus integrantes resultan muy familiares para la escena underground de la Ciudad de México. Lo mismo que Dolores de Huevos, sus miembros pertenecen a otras agrupaciones como Gula, Hummersquealº, Sr. Bikini, Tormentas, Los Ateos, etc. Su propuesta es un derivado de subgéneros de punk y metal (d-beat, grindcore, crust, hardcore, punk rock). Es casi un hecho que estarán dando mucho de qué hablar el año próximo.

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Broadcast, o sucumbir ante la escritura automática de los botones tiernos

Es un tanto llano el día de hoy buscar la casilla para definir una música como la de Broadcast, desde lo más amplio y abstracto como sería denominarle Indie Rock, hasta clavadeces más estilizadas como pudo ser electropop experimental. Ambas definiciones un tanto válidas… un tanto escuetas. Para robustecer esta mirada por el retrovisor apelamos a uno de sus álbumes más exitoso, y no por ello menos denso: Tender Buttons (Warp, 2005). Un disco en el que hay que estar preparados para escuchar sintetizadores saturados, comprimidos, electrostáticos, corto-circuitos y demás ruidos relacionados con aparatos que emiten sonidos provenientes de la electrónica de bulbos. En tiempos donde Audiogalaxy y su básico sistema de algoritmos nos llevaban de una banda a otra esperando horas (quizá días) para bajar algún disco que parecía interesante, cierta vez me topé con este material que me atrapó de manera permanente y merecía la pena utilizar todo el internet de conexión telefónica posible. Las letras nos llevan por caminos ambiguos basándose en el método de escritura automática, Trish Keenan nos lleva por de resonancias y psicodelias de corte más bien pop que se quedan como una goma de mascar con muchas tonalidades en sabores y colores a explorar mientras se van degustando. I found the F, es el tema que abre el disco con una especie de escala básica de acordes de sintetizador y una batería que recuerda a algunos fills del clásico Starr. Todas las piezas conservan esta estructura verso-coro- verso que; sin embargo, nos remontan a música experimental. Un tanto por la saturación de los efectos y ruidos armónicos, un tanto por las letras en aparente irracionalidad. Tears in the typing pool nos frena y nos da un respiro del ambiente fuzzy previo. Es una canción de corte casi acústica y tonos nostálgicos en cuya letra no encontramos más que atmósferas de situaciones: The letters are sighing // The ink is still drying // I told you the truth // And now I sigh too. Escenas efímeras, nada explícitas porque no hay mucho que explicar. ¿Para qué? Tender buttons es un disco que merece escucharse tanto para crearse imágenes oníricas en la cabeza, como para dejar que esos ruidos exploren diferentes partes a las que nuestro cerebro no está acostumbrado… o no tanto.

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