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Entre lo clásico y lo contemporáneo: El universo de los pianistas neoclásicos

El neoclasicismo en el piano ha dejado de ser una corriente de nicho para convertirse en un lenguaje musical universal, capaz de habitar tanto en salas de concierto como en playlists de meditación, soundtracks cinematográficos o galerías de arte contemporáneo. Este movimiento, nacido de la intersección entre la tradición académica y la experimentación minimalista, busca no solo reinterpretar el pasado, sino moldear nuevas formas de sensibilidad. En este universo destacan pianistas y compositores que han trascendido fronteras culturales, generacionales y geográficas, creando un puente sonoro entre lo íntimo y lo monumental. Ali Toygar: El intimismo turco El compositor turco Ali Toygar ha conquistado audiencias internacionales gracias a su habilidad para entrelazar melodías nostálgicas con atmósferas modernas. Su música, profundamente ligada a la identidad cultural turca, evoca paisajes emocionales que van desde lo melancólico hasta lo luminoso. Toygar representa la conexión del neoclásico con raíces étnicas que enriquecen la narrativa global del género. Víkingur Ólafsson: Virtuosismo islandés Apodado por algunos como el “Glenn Gould del siglo XXI”, Víkingur Ólafsson combina una técnica impecable con interpretaciones sensibles de Bach, Mozart o Glass. Su labor se centra en reimaginar piezas clásicas a través de una óptica moderna, rompiendo con las estructuras rígidas de la tradición y acercando el piano académico a nuevas generaciones. Jóhann Jóhannsson: El arquitecto de atmósferas Aunque más conocido por sus composiciones orquestales y de cine (La Teoría del Todo, Arrival), Jóhann Jóhannsson dejó una huella profunda en el neoclasicismo. Su aproximación al piano como motor de texturas electrónicas y minimalistas abrió un espectro inmenso para quienes buscan unir el lenguaje clásico con el diseño sonoro contemporáneo. Joy Meyer-Williams: Delicadeza etérea Meyer-Williams se mueve entre lo íntimo y lo meditativo, con composiciones que parecen suspender el tiempo. Su música dialoga con la tradición impresionista pero bajo un prisma moderno, en el que cada nota es un gesto contenido que invita a la introspección. Brad Mehldau: El cruce con el jazz Aunque su raíz está en el jazz, Brad Mehldau ha logrado integrarse en el universo neoclásico con un estilo que oscila entre la improvisación, la reinterpretación de estándares y la creación de paisajes melódicos introspectivos. Su piano se convierte en un campo de experimentación donde conviven Bach, Radiohead y el minimalismo contemporáneo. Ólafur Arnalds: El arte del híbrido El islandés Ólafur Arnalds es un referente indiscutible del género. Su fusión de cuerdas, sintetizadores y piano ha definido el estándar del neoclasicismo moderno. Con discos como re:member, donde combina pianos semigenerativos con programación electrónica, Arnalds propone un diálogo entre lo humano y lo tecnológico. Max Richter: El narrador universal Richter ha expandido las fronteras del piano neoclásico hacia el cine y la cultura pop. Obras como Sleep o The Blue Notebooks lo convierten en un compositor esencial para entender cómo la música puede ser refugio, protesta y contemplación. Su minimalismo emocional conecta con millones de oyentes más allá del ámbito clásico. Nils Frahm: El alquimista del sonido Desde Berlín, Nils Frahm ha elevado el piano hacia un instrumento expandido. Sus conciertos, que combinan sintetizadores analógicos, pedales de delay y teclados híbridos, son experiencias inmersivas. Frahm representa la cara más experimental del neoclásico, donde la improvisación y la producción electrónica dialogan en perfecto equilibrio. Dustin O’Halloran: El piano como memoria Co-fundador del proyecto A Winged Victory for the Sullen, O’Halloran se ha distinguido por un piano profundamente melódico, cargado de emotividad y cercano al cine. Su música, usada en películas y series, despliega un lenguaje sencillo pero contundente, donde cada acorde parece arrastrar historias pasadas. Hania Rani: La poética contemporánea La pianista polaca Hania Rani es una de las voces más frescas del género. Su estilo mezcla minimalismo con influencias del folk europeo y la música ambiental. Con discos como Esja y Home, ha logrado cautivar a un público joven que encuentra en su música una vía para la contemplación y la calma. Lubomyr Melnyk: El pianista de la velocidad continua Conocido como el creador de la continuous music, Melnyk ha desarrollado una técnica de ejecución basada en la velocidad extrema y la repetición, creando paisajes sonoros casi hipnóticos. Su estilo es único dentro del neoclasicismo, fusionando virtuosismo con trance meditativo. Chilly Gonzales: El showman del minimalismo Chilly Gonzales se mueve entre el virtuosismo clásico y el humor irreverente. Sus Solo Piano han redefinido la manera en que el público joven percibe el neoclásico: como algo accesible, ligero y emotivo. Además, su carácter pedagógico y performático lo hace una figura clave en la difusión del piano contemporáneo. Sophie Hutchings: La elegancia australiana La pianista australiana Sophie Hutchings aporta un enfoque íntimo y evocador. Sus piezas transmiten calma y belleza serena, convirtiéndola en una compositora que conecta con el espíritu contemplativo de oyentes que buscan refugio en la música. El futuro del piano neoclásico El auge del piano neoclásico no es una moda pasajera, sino una respuesta cultural a la saturación de estímulos digitales. Estos artistas ofrecen un espacio para la pausa, la introspección y la emoción pura. Ya sea desde un teatro, un festival de música experimental o una lista de reproducción en Spotify, el piano neoclásico se ha convertido en un lenguaje global que redefine cómo escuchamos, sentimos y compartimos la música.

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Bandas y artistas que han retirado su música de Spotify

Los artistas que han retirado su música de Spotify lo han hecho principalmente por motivos éticos, políticos o económicos, relacionados con decisiones de la empresa y declaraciones de su CEO, Daniel Ek. Te resumo las razones principales: 🔹 1. Apoyo indirecto a la industria bélica En 2023 salió a la luz que Daniel Ek había invertido cientos de millones de euros en startups militares y de defensa, como Helsing, una empresa de inteligencia artificial usada en conflictos armados. 🔹 2. Bajos pagos a artistas Spotify ha sido señalado por pagar muy poco a los músicos (menos de un centavo por reproducción en la mayoría de los casos). 🔹 3. Polémicas por desinformación y contenidos en la plataforma En 2022, figuras como Neil Young y Joni Mitchell retiraron su música de Spotify en protesta contra el podcast de Joe Rogan, acusado de difundir desinformación sobre la COVID-19. 🔹 4. Razones políticas y de principios Algunos artistas, sobre todo en escenas alternativas, consideran que Spotify se ha convertido en un monopolio dañino para la música. La crítica es que se concentra el poder en algoritmos y playlists que empujan a los mismos artistas una y otra vez, dejando fuera la diversidad cultural. 1. Godspeed You! Black Emperor 2. King Gizzard & the Lizard Wizard 3. Deerhoof 4. Xiu Xiu 5. Hotline TNT Otros casos individuales Resumen de artistas que han retirado su música (2025) Artista/Banda Motivo principal Godspeed You! Black Emperor Protesta por inversiones de Ek en defensa IA King Gizzard & the Lizard Wizard Valores éticos en conflicto con inversiones militares Deerhoof Rechazo a financiar guerra a través de Spotify Xiu Xiu No quieren apoyar tecnología de drones militares Hotline TNT Valores artísticos vs. postura de Spotify David Bridie (solista) Injusticia en pago + ética sobre inversiones militares

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Anna von Hausswolff anuncia Iconoclast junto a Iggy Pop, Ethel Cain y Abul Mogard

La artista sueca Anna von Hausswolff, reconocida por su capacidad de conjugar lo sacro con lo experimental, ha anunciado su nuevo proyecto titulado Iconoclast, un álbum que reúne colaboraciones de figuras tan disímiles como legendarias: Iggy Pop, Ethel Cain y Abul Mogard. La noticia ha encendido la expectativa en la escena musical internacional, pues promete un encuentro poco común entre generaciones, géneros y sensibilidades artísticas. Von Hausswolff ha construido a lo largo de su carrera un lenguaje único, anclado en el uso del órgano de tubos como instrumento principal, y en una voz que oscila entre lo etéreo y lo ceremonial. Con Iconoclast, parece dispuesta a llevar esa estética más allá, expandiéndola hacia terrenos donde convergen el post-punk, la electrónica ambiental y la narrativa confesional. La presencia de Iggy Pop —“el padrino del punk”— supone un contrapeso terrenal, visceral y cargado de historia, frente a la espiritualidad y densidad sonora de Hausswolff. Por su parte, la participación de Ethel Cain aporta una mirada fresca y profundamente emocional desde la nueva generación de cantautoras que exploran los límites entre el pop, el gótico y lo autobiográfico. Abul Mogard, en tanto, representa el componente más abstracto y atmosférico: su sonido de sintetizadores modulares y texturas electrónicas promete envolver al disco en un halo de misterio. Aunque aún no se conocen todos los detalles sobre el lanzamiento —como la fecha exacta o el listado completo de temas—, Iconoclast se proyecta como una obra de fuerte carga conceptual. El título ya anticipa un gesto de ruptura: una invitación a desafiar lo establecido, a desmantelar viejos símbolos para erigir nuevas formas de expresión. En un panorama musical donde la colaboración suele obedecer a estrategias de mercado, la reunión de Anna von Hausswolff, Iggy Pop, Ethel Cain y Abul Mogard parece responder más a una búsqueda estética que a un cálculo comercial. Es un cruce de caminos que une lo profano y lo sagrado, lo clásico y lo contemporáneo, lo íntimo y lo monumental. El anuncio de Iconoclast confirma a Anna von Hausswolff como una de las artistas más inquietas y visionarias de la actualidad, capaz de tender puentes insospechados entre mundos sonoros distantes. Si sus discos anteriores —como Dead Magic (2018) o All Thoughts Fly (2020)— ya habían consolidado su lugar en la vanguardia, este nuevo trabajo parece destinado a trascender aún más, colocándola en el centro de una conversación global sobre los límites del arte sonoro contemporáneo.

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Entrevista a Damián Anache, entre la expresión artística y la tecnología electrónica digital

Uno de sus puntos de partida de Damián fue el interés por una comunión entre la expresión artística y la tecnología electrónica digital, algo propio de este presente, de esta era. Cuando empezó esa búsqueda, hace más de 15 años, como público le aburría ver a alguien en el escenario, casi inmóvil detrás de la pantalla de una laptop, incluso tiempo después de que Kraftwerk ya había puesto a sus carismáticos maniquíes en coreografías mecánicas. En estos conciertos del siglo XXI, si bien conectaba con la música, sentía que se desaprovechaba la presencia física y corporal del intérprete. Para él, sumarle el valor de lo espontáneo y fortalecer la presencia del cuerpo es indispensable. Desde ese lugar, que la electrónica sea “en vivo” fue uno de sus ejes clave de este proyecto. La paleta sonora se fue construyendo en un ida y vuelta entre imaginación, planificación, improvisaciones y reajustes, aprovechando las posibilidades de interacción física con los instrumentos que programaba y las partituras que dibujaba. Que ocurriera en estudio o en escenario pasó a ser secundario; en todo caso, el estudio le ofrecía la posibilidad de un cuidado mayor en cada detalle sonoro, al menos para las versiones del disco, que son sólo una ejecución de un momento particular de estas piezas. Respecto a las etiquetas, lo de “dark ambient” no fue una búsqueda deliberada, sino una consecuencia. Alguien que escuchó el disco antes de publicarlo le dijo que lo percibía dentro de esa categoría, y le pareció una referencia clara para la comunicación. Con “noise” y “electroacústico” sucedió algo similar: funcionan como rótulos musicales y también como un señalamiento del tipo de sonidos y tecnologías que exploro, así que cumplen una doble función. 1.Hola Damián, ¿qué papel juega la improvisación frente a la estructura premeditada en este álbum?Algo de esto ya lo adelanté en la pregunta anterior, pero puedo sumar que mis antecedentes en esta línea tienen que ver con ideas desarrolladas a mediados del siglo pasado, como la indeterminación o la música intuitiva, según las llamaban Cage o Stockhausen. Más allá de ofrecer una obra abierta, lo que me interesa es dar lugar y valor a la instancia de ejecución, que en las artes electrónicas a veces se reduce a una simple recreación o funciona sólo a niveles macroformales. Cuando hablo de incidencia macroformal me refiero a que, por ejemplo, se sube o baja el volumen de un instrumento o grupo de sonidos, o se encienden y apagan loops que se repiten siempre igual, cambiando solo la cantidad de repeticiones. Acá busqué que la incidencia se evidencie hasta en la síntesis misma de los sonidos. En mi caso, el intérprete y el compositor somos la misma persona, pero durante la etapa de investigación para este trabajo también convoqué a músicos para que interpretaran mis piezas y así estudiar su grado de incidencia en las versiones. Esa experiencia me enriqueció mucho y me llevó a redefinir la notación, relegando más decisiones durante la escritura. Después de varios años de idas y vueltas, encontré un balance que me resulta satisfactorio. Creo haber alcanzado piezas que conservan su identidad en sus distintas ejecuciones, pero que a la vez son lo suficientemente abiertas e indeterminadas como para que incluso a mí me resulte difícil tocarlas dos veces de la misma manera. 2. El disco parece tener una respiración propia, con transiciones largas y climas densos. ¿Buscabas generar una experiencia de escucha inmersiva o más bien introspectiva?Busqué generar una experiencia que sea inmersiva e introspectiva a la vez. Por un lado, algo cerrado y reservado, que invita a una escucha profunda, atenta y concentrada. Pero al mismo tiempo, quería que ese espacio estuviera conectado con el afuera, con un ambiente que no sea totalmente amable ni cómodo, que también tenga sus asperezas y texturas duras. Intenté explorar una tensión que, aunque tiene cierta calidez cercana, no es necesariamente dulce, suave ni amable. Desde lo técnico-tecnológico, también hay un abordaje “inmersivo”, mas allá de lo poético. La espacialización la implementé con técnicas multicanal/ambisonic desde la definición propia del funcionamiento de los sintetizadores, buscando ubicar los sonidos (o sus partes internas por seprado) más allá de las posibilidades del eje estéreo tradicional, lo que me permitió controlar con precisión el campo sonoro total. 3. En términos técnicos, ¿qué recursos y procesos de grabación fueron determinantes para capturar el carácter del directo?El registro de la señal de audio está hecho directamente desde la salida interna de los instrumentos que diseñé y programé para cada pieza en Pure Data. La reverberación y las simulaciones espaciales las generé por software. Usé solo los parlantes para monitorearme durante la ejecución, lo que me permitió lograr un audio bastante limpio. Parte de la producción y algunos registros los hice en el CMMAS (Centro Mexicano para la Música y las Artes Sonoras), lo que me dio acceso a equipos y tiempo de residencia para terminar de definir las piezas y, principalmente, el trabajo con la espacialización del sonido en un sistema surround.Por otro lado, la idea de “directo” está trabajada desde la concepción misma de cada composición, como vengo comentando. Una cuestión que me parecía interesante para la reunión de las piezas en el disco es la transición imbricada entre cada una, ese fundido cruzado que refleja cómo pienso la puesta en escena de este repertorio en concierto. Me gusta esa unidad del recorrido, que pasa gradualmente de una estación a otra, sin el espacio habitual de silencios entre los tracks. En todo caso, los silencios están dentro de cada composición, pero contenidos por la tensión interna de cada una, y no como separadores. 4. Hay una clara convivencia de glitch, minimalismo y drone. ¿Cómo dialogan para vos estas corrientes dentro de un mismo relato sonoro?Creo que el minimalismo y el drone están muy cercanos y emparentados. Pienso, por ejemplo, en Trio for Strings (1958) de La Monte Young, una pieza clave para ambas etiquetas. La tomo no sólo como obra canónica, sino también como ejemplo de cómo la tensión

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Devo: El documental que reivindica al arte-pop pionero

En su cincuenta aniversario, la banda de Ohio vuelve a la conversación global con el estreno de Devo, un documental en Netflix que explora con detalle su trayectoria y el impacto cultural que dejaron en la historia de la música. Dirigido por Chris Smith (conocido por Fyre y American Movie), el film se estrenó en Sundance 2024 y llegó al servicio de streaming el 19 de agosto de 2025. 1. Más que una banda: un manifiesto visual y filosófico Devo rastrea el origen de la agrupación, fundada en Akron a principios de los 70 por Mark y Bob Mothersbaugh, Gerald y Bob Casale, y Alan Myers. Su filosofía de “de-evolución” nació tras presenciar la masacre de Kent State en 1970, un momento que transformó su visión satírica en una crítica cultural urgente. RANGEAP NewsIndie Hoy La película combina entrevistas exclusivas y material de archivo nunca antes visto, profundizando en cómo la banda convirtió a la música, las imágenes y el performance en un sistema complejo de crítica social mediante cultura pop y vanguardia artística. RANGEAP NewsPrimary Wave Music 2. Estética e ironía como herramienta de provocación El documental revela cómo Devo utilizó elementos visuales provocadores—como los icónicos “energy domes”, overoles grises y videos cargados de sátira—para desmontar paradigmas de conformismo y consumo en plena era Reagan. Temas como “Beautiful World” criticaban la realidad política, mientras que “Whip It” mezclaba humor e inconformismo en lo que criticaron como la visión tóxica de la masculinidad política. AP News+1RANGE 3. Voz autorizada y legado intacto Gerald Casale resume el espíritu del documental: “Nos trivializaron y encajonaron. Esta película nos da oportunidad de expresar lo que pensábamos y motivaba nuestra creatividad.” AP News El film también cuenta con testimonios de figuras admiradoras como David Bowie, Iggy Pop y Neil Young, aportando una mirada externa al legado de Devo como pioneros del videoclip, N.Y.T. rock absurdo, y estética multimedia. AP NewsRANGE 4. Celebrando 50 años de disrupción… y una gira final El estreno no es casual: coincide con el adiós de la banda con la gira Cosmic De-Evolution Tour, que arrancará el 24 de septiembre junto a The B-52s. Además, está en marcha un proyecto paralelo llamado Devolutionary Times, una serie de restauraciones en alta definición de sus videos, lanzados directamente en YouTube cada dos semanas. 5. Reacción crítica y sensorial La crítica ha alzado Devo como un modelo de cine musical: Rolling Stone lo elogió como el retrato definitivo de ese proyecto artístico y provocador. IndieWire lo definió como un viaje en el tiempo para la Generación X, y Variety resaltó su fusión de kitsch, ironía y optimismo salvajemente original. En resumen Devo no es solo un documental: es una reivindicación audiovisual de una banda que entendió que la sátira, la estética y la crítica podían existir bajo el paraguas de la música pop. A más de cinco décadas de su fundación, el film convierte su “de-evolución” en reflejo perturbador de nuestro presente cultural.

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Sigur Rós y los 20 años de Takk…: un himno a lo inefable

Hace veinte años, el mundo escuchó por primera vez Takk…, el cuarto álbum de Sigur Rós, una obra que se convirtió en puente entre lo etéreo y lo terrenal, entre la intimidad de lo espiritual y la grandiosidad de lo colectivo. Más que un disco, fue una experiencia sensorial que expandió los límites del post-rock y le dio al grupo islandés un lugar irrepetible dentro de la música contemporánea. Tras el enigmático ( ) (2002), donde las palabras desaparecían en favor de un lenguaje inventado (vonlenska o “hopelandic”), Takk… apareció como un respiro luminoso. El título, que significa simplemente “gracias” en islandés, resumía la esencia de un álbum que celebraba la vida, la naturaleza y la esperanza. Si sus predecesores transitaban por la oscuridad y lo enigmático, este disco abrió las ventanas y dejó entrar la luz. Canciones como “Glósóli” y “Sæglópur” demostraron la capacidad de la banda para construir crescendos que parecían elevar montañas; mientras que “Hoppípolla”, con su carácter casi infantil y universal, trascendió fronteras y se convirtió en un himno usado en películas, documentales y campañas alrededor del mundo. Pocas piezas musicales han transmitido con tanta pureza la sensación de asombro ante lo cotidiano. La producción de Takk… es también parte de su magia: grabado en el estudio Sundlaugin (una piscina abandonada convertida en centro creativo por la banda), el álbum combina arreglos orquestales, coros infantiles, guitarras procesadas con arco de cello y silencios que hablan tanto como los sonidos. Cada elemento parece estar en equilibrio perfecto, como si la música emergiera del mismo paisaje volcánico de Islandia. A dos décadas de distancia, Takk… no ha perdido su fuerza. Sigue siendo un álbum que conmueve a oyentes de todas las edades y latitudes, recordándonos que la música puede ser un lenguaje universal que conecta lo invisible. Sigur Rós entregó, con este disco, un regalo atemporal: una invitación a detenernos, respirar y agradecer. En un mundo acelerado y fragmentado, volver a Takk… es regresar a un espacio donde lo simple se vuelve trascendente. Y quizá ahí radica su mayor legado: enseñarnos que la belleza existe, basta con aprender a escucharla.

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Depeche Mode: M – Cuando la música se tiñe de memoria y ritual

Depeche Mode vuelve a la pantalla grande con Depeche Mode: M, un documental-concierto que trasciende el simple registro en vivo. Dirigido por el cineasta mexicano Fernando Frías de la Parra, el filme se estrenó en el Festival de Tribeca el pasado junio y llegará a salas comerciales —incluyendo funciones en IMAX— el 28 de octubre de 2025 Escena de origen: México como antecámara de la memoria El filme retrata, con delicadeza y potencia visual, los tres shows masivos que la banda ofreció en septiembre de 2023 en el Foro Sol, Ciudad de México, como parte de la gira Memento Mori World Tour. Más de 200,000 personas participaron en esas noches cargadas de energía y emoción, convirtiendo a México en un punto clave para capturar no solo música, sino un ritual colectivo. Más allá del concierto: muerte, música y cultura Depeche Mode explora, en este documental, la íntima relación entre los temas de su más reciente álbum, Memento Mori, y la tradición mexicana sobre la muerte —no como un tabú, sino como una presencia ritual compartida. Tal como resume un reseñista de USA Today, hay un equilibrio entre la fugacidad existencial y una “buena dosis de esperanza, gratitud y realismo”. Frías de la Parra: mediador entre memoria y música Conocido por ¡Ya no estoy aquí!, la obra que marcó el cine mexicano tras obtener diez premios Ariel, Frías de la Parra es un narrador sutil que convierte escenas documentales en poesía visual. Su mirada encuentra en la pertenencia y lo efímero un umbral para explorar la presencia de Depeche Mode como banda global, y la Ciudad de México, como escenario donde esa presencia se transforma en ritual. Más que un concierto filmado El narrador Daniel Giménez Cacho aporta voz a un relato que hilvana fragmentos de concierto con reflexiones culturales, generando un diálogo simbólico entre la música y el vínculo humano con lo mortal. Como señala Rolling Stone, M es un “tributo poderoso” a la influencia global de la banda y su conexión emocional con los fans. De lo íntimo a lo universal Depeche Mode: M dota de sentido a su obra más reciente—también un álbum de duelo tras la pérdida de Andy Fletcher—al recontextualizarla frente a una cultura que celebra el duelo y recuerda la finitud como parte de la vida. En un momento creativo detenido, el documental se abre como puente hacia una cercanía renovada entre la banda y su público. En síntesis Depeche Mode: M no es un concierto más: es un espejo que refleja cómo la música puede entrelazarse con la memoria colectiva, el duelo compartido y la celebración cultural. Gracias al cine de Frías, la película no solo sostiene su legado, sino que lo expande desde el territorio donde la melancolía encuentra su forma más rotunda: la presencia comunitaria.

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Off Limits 2025: hardcore, punk y ska irrumpen en CDMX

El próximo 4 de octubre de 2025, la Explanada del Salón Grand Forum en Coyoacán se convertirá nuevamente en epicentro de la escena punzante e irreverente de la música underground. Off Limits Festival, en su séptima edición, retoma la posta con una programación que reafirma su identidad como espacio de culto para el hardcore, punk, ska-punk y sus vertientes más extremas. Un cartel que no deja nada al azar El lineup ofrece un mapa de fidelidad generacional que va desde leyendas hasta vanguardia sonora. Encabezan la grilla nombres emblemáticos como: Lugar y ritmo Será una jornada de una sola jornada, el sábado 4 de octubre, operando en dos escenarios que prometen una sucesión de energía frenética. La ubicación —Explanada Salón Grand Forum (Cerro del Músico, Coyoacán)— confiere un aura clandestina, intuitiva y cercana, ideal para ese ritual colectivo que suele encarnar el underground. Precios que invitan a caer Los boletos están a la venta vía Passline en tres fases, con precios populares (en el universo festivalero mexicano): ¿Por qué importa Off Limits? ¿Qué esperar como experiencia? Un guión típico del festival no existe. Lo que sí se puede anticipar es: En resumen Off Limits 2025 no es solo una fecha en el calendario de música. Es una declaración de resistencia cultural y sonora, un reducto para lo visceral, otra oportunidad para que lo underground retumbe con ímpetu. Si te late el punk, el ska, el hardcore, este festival es una brújula certera: apunta a lo esencial.

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