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Burial regresa con dos paisajes sonoros: “Comafields” e “Imaginary Festival”

Tras un silencio creativo de dieciocho meses, Burial, el enigmático productor británico, devuelve el eco de lo nocturno con Comafields / Imaginary Festival, su nueva entrega de dos piezas que suman casi 23 minutos de exploración emotiva. Editado por su hogar discográfico Hyperdub, este lanzamiento marca un nuevo ciclo en su catálogo, consolidando su singularismo dentro de la electrónica contemporánea. Comafields — Un trance etéreo y ritualístico “Comafields” despliega un paisaje sonoro de apabullante belleza espectral. Percusiones taciturnas, drones sombríos y arpegios melancólicos convergen en una atmósfera que se desliza entre lo ambiental y lo trance, con una pulsión 4/4 que recuerda a latidos lejanos. La presencia de fragmentos vocales distorsionados, sobre todo la frase “You put your arms around me”, genera un centro emocional turbio, como una despedida suspendida en el tiempo.Pitchfork+1beatportal.com El tratamiento sonoro, con su vinilo crepitante y sintes erosionados, mantiene el ADN del Burial más conmovedor, pero con una pulcritud nueva. Según Pitchfork, esta canción es uno de sus trabajos más impactantes del último tiempo —una “trance ambiental como manta pesada para el alma”—, mientras que Beatportal la define como un retorno al reino espectral que lo hizo necesario hace dos décadas.Pitchforkbeatportal.comMusicRadar Imaginary Festival — Fragmento inquietante entre sombras En contraste, Imaginary Festival explora una sensación más esquiva. Pese a mantener pads reconfigurados, golpes rítmicos minúsculos y voces distantes, su trance se siente más disperso. Un ejercicio de sugerencias sonoras que no se culmina del todo, donde la atmósfera nocturna predomina sin el dramatismo contenido de su cara A.albumoftheyear.org+1 Voces de la comunidad En foros de escucha, varios fans coinciden en que “Comafields” representa uno de los mejores lanzamientos recientes de Burial —una obra etérea, profundamente cinemática que reintroduce cierta vitalidad faltante. Imaginary Festival recibe críticas más tibias, señalando su desbalance atmosférico pese al encanto hipnótico de sus texturas.albumoftheyear.org+2albumoftheyear.org+2 En perspectiva Este lanzamiento es el primero desde su EP Dreamfear / Boy Sent From Above de 2024 y el soundtrack para Baby Invasion de Harmony Korine. Forma parte de una serie discreta pero coherente de piezas que, pieza a pieza, construyen su cosmos sonoro.PitchforkMusicRadar Burial reafirma que no pretende redescubrirse: cada nota sigue siendo una grieta honesta en su mundo espectral, donde la inmersión supera la forma, y lo inaudible vuelve urgente. Conclusión Comafields e Imaginary Festival revelan que Burial continúa siendo el arquitecto del sonido nocturno: uno que no se repite, sino que profundiza. La primera es un abrazo oscuro al abismo, la segunda, un atisbo inquietante de espacios apenas habitados. Ambas se sienten más como estados emocionales que canciones, y eso es exactamente lo que las hace vitales.

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Pavement: indie rock de la espontaneidad a la perfección

En el mapa del rock alternativo de los años 90, pocos nombres despiertan tanta reverencia como Pavement. Formada en 1989 en Stockton, California, por Stephen Malkmus (voz, guitarra) y Scott Kannberg (guitarra, voz), la banda logró, en apenas una década de actividad oficial, redefinir la estética del indie rock estadounidense. Con un sonido que parecía construido a partir de la espontaneidad y la imperfección, Pavement consolidó un legado que sigue resonando en generaciones posteriores de músicos y oyentes. Lo suyo fue siempre una obra más de colisión que de construcción: guitarras fuera de tono, cambios rítmicos bruscos, versos que parecían escritos en clave privada, y una actitud que se negaba a tomarse demasiado en serio… mientras hacían música que, paradójicamente, era para tomarse muy en serio. A continuación, el recorrido por cada uno de sus discos y por qué su eco sigue resonando tres décadas después. Slanted and Enchanted (1992) Publicado en un momento donde el grunge dominaba titulares, Pavement entregó un debut que era todo lo contrario: desaliñado, crudo y lleno de guiños para quien supiera escucharlos. Grabado con un presupuesto mínimo y con un sonido que oscilaba entre el lo-fi y el garage más sucio, Slanted and Enchanted era una especie de manifiesto: las canciones no tenían que ser perfectas para ser brillantes. Temas como “Summer Babe” y “Here” destilaban un carisma ambiguo, mezcla de apatía y romanticismo distorsionado. La crítica lo abrazó de inmediato, etiquetándolo como uno de los discos esenciales de la década, y aunque las ventas fueron modestas, plantó la semilla de una legión de seguidores que entendieron que la belleza también se encontraba en lo torcido. Crooked Rain, Crooked Rain (1994) Si el debut fue un golpe de guante sucio, el segundo disco fue una invitación más amplia, aunque sin perder identidad. Aquí Pavement subió un poco la fidelidad y entregó canciones que podrían —en otro universo— haber sonado en la radio comercial. “Cut Your Hair” fue lo más cercano que tuvieron a un hit, una sátira disfrazada de pop pegajoso. Pero Crooked Rain, Crooked Rain era más que un single irónico: temas como “Gold Soundz” (considerada por Pitchfork como la mejor canción de los 90) y “Range Life” mostraban una capacidad melódica envidiable, escondida detrás de un humor ácido y un costado literario que parecía burlarse tanto de sí mismos como de la industria. Es el disco que consolidó su estatus de culto. Wowee Zowee (1995) El tercer álbum es, para muchos, el más esquivo. Pavement decidió sabotear cualquier expectativa de consolidación comercial y se lanzó a grabar un disco disperso, experimental y deliberadamente impredecible. Wowee Zowee es un collage sonoro que pasa del country alternativo a la psicodelia, del punk desganado a baladas oblicuas, todo con un espíritu de “no nos importa si te gusta o no”. En su momento desconcertó incluso a fans fieles, pero con el tiempo se ha revalorizado como una obra donde la libertad creativa está en su punto más salvaje. Hoy es un disco de referencia para músicos que buscan romper estructuras sin caer en el caos gratuito. Brighten the Corners (1997) Después del caos controlado de Wowee Zowee, Pavement entregó un álbum más pulido, con un enfoque más “maduro” —en términos relativos—. Aquí las composiciones de Malkmus y Kannberg están más centradas, aunque sin perder ese filo que los hacía únicos. Canciones como “Stereo” y “Shady Lane” muestran a una banda que podía sonar más accesible sin caer en la complacencia. Brighten the Corners es el disco que a menudo se recomienda a quien quiere entrar a Pavement sin saltar directamente a lo más ruidoso o hermético. Es el punto medio entre el desmadre inicial y la despedida inevitable. Terror Twilight (1999) Producido por Nigel Godrich (sí, el mismo detrás de Radiohead), Terror Twilight es el capítulo final y el más pulcro de su catálogo. Aquí Pavement suena casi elegante, con capas de producción que en otro tiempo habrían parecido impensables para ellos. Sin embargo, bajo esa superficie más ordenada late la misma ironía y melancolía de siempre. “Elaborate” y “Spit on a Stranger” son himnos de un adiós no declarado. Poco después, la banda se disolvió, dejando un legado que no se mide en números de ventas, sino en la cantidad de artistas que, desde entonces, han tomado su blueprint para construir sus propios universos sonoros. Trascendencia y legado Pavement es uno de esos raros casos en los que la influencia supera con creces la popularidad masiva. Sin buscarlo, moldearon el indie rock tal como lo conocemos, desde la estética visual hasta la actitud escénica, pasando por esa ética de “hazlo tú mismo” llevada al extremo. Bandas como Parquet Courts, Car Seat Headrest, Snail Mail o incluso parte del sonido de The Strokes deben algo a Pavement, aunque no siempre lo reconozcan. Sus discos siguen sonando actuales porque no obedecen a tendencias de época, sino a una convicción artística que, por momentos, parecía pura terquedad. En la historia del rock alternativo, Pavement es la prueba viviente de que el desorden también puede ser una forma de precisión. Y que a veces, las canciones más importantes no nacen para encajar… sino para desentonar con estilo. Evolución y madurez Tras la salida de Gary Young y la entrada del baterista Steve West, Pavement continuó explorando nuevas direcciones. Crooked Rain, Crooked Rain (1994) representó una evolución hacia un sonido más accesible, con un pie en el college rock y otro en el Americana, sin perder su espíritu alternativo. Canciones como “Cut Your Hair” se convirtieron en himnos irónicos sobre la industria musical y les dieron un efímero roce con el éxito masivo. El resto de su discografía —Wowee Zowee (1995), Brighten the Corners (1997) y Terror Twilight (1999)— mostró una banda cada vez más ambiciosa, jugando con estructuras complejas, guiños a la psicodelia y un lirismo más introspectivo. Sin embargo, las tensiones internas y la fatiga de años en la carretera desembocaron en su separación al final de la década. Legado y revaloración Pavement dejó tras de

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Goldie celebra los 30 años de Timeless con una edición especial

Goldie, una de las figuras más influyentes del drum & bass, ha anunciado una reedición conmemorativa del 30.º aniversario de su álbum debut Timeless, un hito que marcó el género en 1995. La celebración, organizada junto a London Records y The Vinyl Factory, tiene fecha de lanzamiento para el próximo 7 de noviembre de 2025 Formatos físicos destacados: Además, en colaboración con The Vinyl Factory, Goldie ha supervisado personalmente la creación de una tirada limitada de 500 unidades prensadas a mano, cada una con carátulas selladas manualmente y colores únicos seleccionados por el propio artista. El 10 % de lo recaudado será donado a War Child, una organización que brinda apoyo a niños afectados por conflictos. ¿Por qué Timeless sigue siendo tan relevante? Formatos, donación y puesta en valor Formato Detalles 2×LP Vinilo Blanco Edición estándar double vinyl Vinilo “Gold-on-Clear” Edición especial, estética premium Cassette transparente azul Alternativa retro y coleccionista Edición limitada hand-pressed 500 copias numeradas y firmadas, con donación benéfica Además, la reedición incluye notas escritas por Tim Barr y una remasterización de audio supervisada por Goldie, garantizando fidelidad y calidad histórica al lanzamiento. Legado y contexto Treinta años después, Timeless sigue inspirando nuevos productores y escenarios musicales por igual. Su impacto ha sido resaltado por medios como The Guardian, NME y Mixmag, cuyos críticos lo calificaron como “el pináculo absoluto del álbum de drum & bass”.

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“Together for Palestine”: Música como conciencia y acto de resistencia, organizado por Brian Eno

En una época donde el ruido mediático ensordece las voces de quienes más necesitan ser escuchados, la música vuelve a ocupar su sitio como lenguaje de conciencia, consuelo y combate. El pasado mes, el reconocido artista, productor y pensador británico Brian Eno, convocó un concierto benéfico bajo el nombre “Together for Palestine”, un gesto sonoro y político que reunió a músicos de distintas latitudes para alzar la voz en favor del pueblo palestino. Este próximo 17 de septiembre se celebrará “Together for Palestine”, un concierto benéfico en el Wembley Arena de Londres, con el objetivo de recaudar ayuda humanitaria para Gaza a través de la organización Choose Love. “El arte debe decir lo que otros callan”, escribió Eno en su cuenta de Instagram, donde anunció el concierto y publicó una carta abierta en la que denuncia la complicidad global con el genocidio en curso. “Hay artistas que no han dicho nada por miedo a que les cierren puertas o por temor a ser cancelados. Yo mismo me reprocho no haber hablado antes”, confesó. En el mismo texto, cita los informes de organizaciones como Amnistía Internacional y Médicos Sin Fronteras, que desde hace meses describen la situación en Gaza como una masacre sistemática de civiles. “Esto no puede continuar”, resume el músico, como consigna y como llamado. Celebrado en el Troxy de Londres, este evento no es solo un espectáculo, sino una declaración ética. Eno —quien desde hace años ha sido crítico del rol de las potencias occidentales en Medio Oriente y abiertamente defensor de la causa palestina— hizo de la curaduría del concierto un acto de posicionamiento cultural. Además de las presentaciones musicales, el evento incluye intervenciones visuales y discursos que recordaron las condiciones de vida en Gaza y Cisjordania, así como la urgencia de visibilizar las voces palestinas más allá del sensacionalismo noticioso. Todos los fondos recaudados fueron destinados a organizaciones independientes que brindan apoyo médico, psicológico y alimentario en territorios ocupados. Más allá del altruismo, “Together for Palestine” fue un recordatorio del potencial transformador del arte. En palabras del propio Brian Eno: “La música puede crear espacios de empatía donde la política ha fallado.” En un mundo donde la cultura a menudo se ve seducida por la neutralidad rentable, eventos como este devuelven al arte su filo original: el de la resistencia. Brian Eno: entre la música y el activismo Brian Eno, quien desde los años 70 ha marcado la historia de la música como pionero del ambient, colaborador de David Bowie, U2, Talking Heads y Coldplay, ha sido también un activista constante. En 2002 fundó Stop the War Coalition, y en 2021 fue uno de los impulsores de Musicians for Palestine, un movimiento que llama al boicot cultural al estado israelí hasta el fin de la ocupación. En declaraciones para la prensa antes del concierto, Eno dijo: “La música tiene el poder de movilizar emociones y comunidades. Este concierto no es solo un acto de recaudación; es un acto de testimonio y resistencia.” Eventos similares y su importancia “Together for Palestine” se inscribe en una tradición de conciertos benéficos con carga política: desde Live Aid (1985) hasta Hope for Haiti (2010) o el Concert for Bangladesh (1971) organizado por George Harrison. Sin embargo, en el clima geopolítico actual, marcado por una polarización cada vez más profunda en torno al conflicto palestino-israelí, la realización de un evento tan explícitamente alineado con la causa palestina marca un punto de inflexión en el compromiso político de la comunidad musical internacional. Este evento ha sido aplaudido por colectivos como Artists for Ceasefire y Boycott, Divestment and Sanctions (BDS), quienes lo consideran una muestra contundente del poder de la cultura como herramienta de transformación. Reflexión final Con Brian Eno al frente, este evento consolida una vez más el rol de los artistas como agentes activos en las luchas sociales más urgentes de nuestro tiempo.

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Exploración Sónica: Stephen O’Malley, Oren Ambarchi, David Torn y Bill Horist y la Creación de una Nueva Guitarra Virtual

En un gesto de innovación radical dentro del universo de la música experimental, los guitarristas Stephen O’Malley, Oren Ambarchi, David Torn y Bill Horist se han unido para desarrollar una nueva guitarra virtual. Este proyecto, que aún se encuentra en una etapa evolutiva pero intensamente prometedora, busca expandir los límites de lo que significa tocar, procesar y experimentar con una guitarra en el siglo XXI. La iniciativa no se trata simplemente de emular una guitarra tradicional mediante software: se propone crear un instrumento virtual autónomo, flexible y mutable, que permita ejecutar ideas sónicas que exceden las capacidades del instrumento físico tradicional, integrando elementos de síntesis, procesamiento granular, control por inteligencia artificial y modulación gestual. RUINS es una excavación sónica: un instrumento colaborativo entre 6 guitarristas experimentales y SLATE + ASH que transforma la guitarra eléctrica en un estudio de colapso, textura y memoria espacial. Grabado en Circular Ruin Studios en Nueva York bajo la supervisión del productor Randall Dunn, el proyecto explora cómo el sonido puede degradarse con un propósito y cómo la descomposición en sí misma puede ser compositiva. https://slateandash.com El estudio de diseño de sonido Slate + Ash ha presentado una nueva guitarra virtual basada en sonidos creados por varios guitarristas de renombre, entre ellos Stephen O’Malley de Sunn O))), Oren Ambarchi, David Torn y Bill Horist. Cada guitarrista aportó sonidos, como bucles, texturas y fallos mecánicos, que Slate + Ash deconstruyó y convirtió en una colección de sonidos preestablecidos para la guitarra virtual. Vea una presentación del instrumento de software, titulado Ruins, a continuación. Slate + Ash produjo el producto de software junto con el estudio Circular Ruin, con sede en Brooklyn, y describieron el instrumento virtual como un “artefacto sonoro infinitamente recursivo” inspirado en el cuento que dio nombre al estudio, “Las Ruinas Circulares” de Jorge Luis Borges. Una alianza entre titanes del sonido Cada uno de los músicos involucrados aporta un universo estético y técnico particular: ¿Qué es esta “nueva guitarra virtual”? Más que un plug-in o un sintetizador con samples de guitarra, la propuesta gira en torno a una plataforma modular de interpretación, una especie de instrumento digital abierto que permite crear sonidos imposibles de alcanzar con una guitarra tradicional o incluso con combinaciones de pedales y DAWs convencionales. Características clave del instrumento virtual: Una visión hacia el futuro La creación de esta guitarra virtual representa una ruptura con el fetichismo del instrumento físico. Más allá del valor cultural o icónico de una guitarra eléctrica clásica, este proyecto señala una dirección distinta: el cuerpo del instrumento se desmaterializa, pero su alma —la posibilidad de alterar el tiempo, la textura y la intensidad de una idea— se magnifica. El cuarteto también plantea presentaciones en vivo donde la nueva guitarra virtual sea protagonista. Estas sesiones no serán meros conciertos, sino instalaciones performativas y exploraciones abiertas de la interacción entre artista, software y público. Se habla incluso de incorporar sensores de biofeedback y datos ambientales en tiempo real para alterar las ejecuciones. El lenguaje de la distorsión futura En un momento donde la inteligencia artificial amenaza con replicar y uniformar la creación sonora, este proyecto apuesta por lo contrario: una guitarra sin forma, sin límite, sin reglas tradicionales, pero llena de intención y exploración. Una guitarra donde el delay es infinito, el ataque se fragmenta y el ruido se convierte en narrativa. En palabras del propio O’Malley: “No queremos una guitarra que suene como una guitarra, sino una que piense como una tormenta.” El futuro del instrumento más emblemático del siglo XX podría estar en sus formas invisibles y virtuales. Y este cuarteto de vanguardistas está decidido a afinar sus cuerdas en la memoria del código.

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50 años de experimentación en México: homenaje-residencia a Ana Ruiz, pionera del free jazz

4 conciertos históricos para celebrar a la pianista en el Foro Alicia, de la Ciudad de México. En el subterráneo universo del free jazz contemporáneo, donde la disonancia, la intuición y el riesgo trazan nuevas cartografías sonoras, la mexicana Ana Ruiz se ha posicionado como una voz singular. Pianista, improvisadora y artista sonora, su trabajo es un constante acto de exploración y ruptura: una búsqueda por liberar al instrumento de las estructuras convencionales sin renunciar a su potencia expresiva. Ana Ruiz ha encontrado en la improvisación libre su lenguaje más honesto. Influenciada tanto por la escuela europea de improvisadores (como Cecil Taylor, Alexander von Schlippenbach o Irène Schweizer) como por tradiciones latinoamericanas experimentales, su enfoque escapa del academicismo para abrazar lo crudo, lo vivo, lo visceral. Ana Ruiz es una Leo, apasionada y creativa, que nació el 2 de agosto de 1952 en la Ciudad de México y es una figura fundamental en la historia del jazz mexicano, reconocida como la primera pianista en practicar el free jazz en un contexto cultural donde las mujeres enfrentaban enormes barreras para destacar como instrumentistas. Ana Ruiz creció en un entorno familiar profundamente musical. Su abuela, pianista formada bajo la tutela de Alba Herrera y Ogazón, y su tía, casada con el célebre compositor Carlos Chávez, la introdujeron al mundo de la música desde temprana edad. Ella comenzó a estudiar piano con un teclado mudo, aprendiendo técnica y solfeo antes de pasar al piano acústico. Ingresó al Conservatorio Nacional de Música para formarse como pianista clásica, pero su espíritu inquieto y su rechazo a las estructuras rígidas la llevaron a abandonar esta vía tradicional. En el México de los años setenta, donde la música para mujeres estaba limitada al canto y las mentalidades conservadoras dificultaban la incursión femenina en roles instrumentales o compositivos, Ruiz decidió explorar un camino propio, guiada por su fascinación por la libertad expresiva del free jazz. El punto de inflexión en su carrera llegó al encontrarse con el saxofonista Henry West, quien había estudiado en Berklee y colaboró en la supervisión musical de La Montaña Sagrada de Alejandro Jodorowsky. Ruiz, West y Mann fundaron Atrás del Cosmos en la década de 1970, el primer grupo de free jazz en México. El nombre del grupo, inspirado en su lugar de ensayo atrás del Cine Cosmos (hoy Faro Cosmos) en la Ciudad de México, reflejaba su conexión con la contracultura y su carácter cósmico y experimental. El grupo, que en su mayor apogeo incluyó hasta doce músicos, se caracterizaba por sus improvisaciones espontáneas, guiadas por la interacción intuitiva entre sus miembros. Sus presentaciones, que podían extenderse por hora y media sin interrupciones, combinaban influencias del free jazz, el surrealismo de Jodorowsky y elementos de la música folclórica mexicana, creando una experiencia sonora única que capturaba la energía de la audiencia. En 1977, Atrás del Cosmos marcó un hito al invitar al trompetista Don Cherry, figura clave del free jazz y colaborador de Ornette Coleman, a realizar talleres de “Música Orgánica” y una serie de conciertos en México, incluyendo presentaciones en el Teatro El Granero y el Auditorio Nacional. La presencia de Cherry, acompañado por su esposa Moki, galvanizó la naciente escena del free jazz en México, atrayendo a músicos, rockeros de vanguardia y artistas de diversas disciplinas. La agrupación grabó un único casete, Cold Drinks / Hot Dreams (1980), con una alineación conformada por Ruiz, West, Mann y el bajista Claudio Enríquez, que durante mucho tiempo fue inencontrable y reeditado en vinilo por Blank Forms en 2024. El álbum es un testimonio de la intensidad y la audacia del ensamble. Desafortunadamente, tras la separación de Ruiz y West en 1984, el grupo se disolvió, y gran parte de su música quedó en el olvido durante décadas. Su trabajo abarca la composición para cine, documentales y coreografías, así como la creación de espacios para la improvisación, como el Centro de Experimentación e Improvisación Sonora en Tepoztlán, fundado en 2021. Como improvisadora y compositora, Ana Ruiz continuó su carrera y participó en proyectos como La Cocina, Radnéctar, Cihuatl (ensamble de free jazz exclusivamente femenino) y en la actualidad dirige la orquesta Kóryma. Durante la pandemia, lanzó los álbumes And the World Exploded Into Love (2020), un trabajo de piano solo, y All & Everything, de música electroacústica, demostrando su versatilidad y compromiso con la experimentación. Ana Ruiz no solo es una pionera del free jazz en México, también es una figura que transformó el panorama musical del país a través de su trabajo con Atrás del Cosmos y su incansable dedicación a la improvisación. Ella es un símbolo de resistencia y creatividad, cuya influencia perdura en la escena del jazz y la música experimental mexicana, inspirando a quienes buscan romper con las convenciones y explorar los límites de la expresión sonora. 50 años de Experimentalismo en México es el homenaje-residencia que El Alicia ha curado y el ciclo ha conjuntado una pléyade de exponentes de diferentes generaciones para celebrar a la pianista. El 7 de agosto inaugura la sesión ARMS (Ana Ruiz y Mauricio Sotelo), quienes han tocado juntos ya en varias ocasiones y encontrado entre ellos una química sin par. Contarán con el saxofonista Carlos Greco y el baterista Emilio “Piscuis” Gordoa, como invitados. Como banda abridora estará Carlos Marks, quienes luego de unos años de ausencia, regresan como dueto a los escenarios. En agosto 14 Ana Ruiz y la Cocina (Ariel Guzik, Evodio Escalante, Alain Derbez y Jazzamoart), en un momento histórico se reunirán luego de años de no encontrarse juntos sobre un escenario. Abre la sesión Bardo Thodol, dueto progresivo-electrónico integrado por los igualmente legendarios Carlos Vivanco y Alex Eisenring. El 21 de agosto, el turno será para el Ana Ruiz Cuarteto con Milo Tamez, Roberto Tercero y Luis Chino Ortega. El grupo invitado de la anfitriona es Deborah Silberer y Los Perros de la Luna de Moondog. Cierra 50 Años de Experimentalismo en México con la presencia de Kóryma, el grupo actual de Ana Ruiz integrado por Misha

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Guinea Ecuatorial: Música e identidad cultural en el único país hispanohablante de África

Guinea Ecuatorial es un país profundamente singular. Ubicado en la costa occidental de África central, este pequeño país de poco más de 1.4 millones de habitantes es el único Estado africano donde el español es lengua oficial. Esta herencia colonial, combinada con una intensa diversidad étnica —entre las que destacan los pueblos fang, bubi, ndowé, annobonés y bisio— ha forjado un paisaje cultural y musical único en el continente. Un país entre dos mundos La historia de Guinea Ecuatorial está marcada por el mestizaje colonial y la resistencia cultural. Fue colonia portuguesa brevemente en el siglo XV, y después pasó a manos españolas a finales del siglo XVIII. Durante más de 170 años, España ejerció su dominio, hasta que Guinea Ecuatorial obtuvo su independencia en 1968. A pesar de los años de opresión, el idioma español fue adoptado como lengua franca entre comunidades de distintas lenguas y ha perdurado como símbolo de identidad nacional. Esta dualidad —entre lo africano y lo hispano— se manifiesta también en la música. Aquí, los ritmos ancestrales de tambores fang o danzas bubis conviven con géneros como el flamenco, el soul, el reggae, el hip hop o el afrobeats contemporáneo. 🥁 Raíces musicales tradicionales En el corazón del patrimonio musical de Guinea Ecuatorial están las músicas tradicionales, transmitidas oralmente durante generaciones. Cada grupo étnico tiene su propio estilo: Estas expresiones musicales se han mantenido vivas, muchas veces en espacios comunitarios o religiosos, y son esenciales para entender la identidad del país. 🎤 Modernidad e hibridación: la nueva música de Guinea Ecuatorial En las últimas décadas, Guinea Ecuatorial ha sido escenario de una rica transformación musical. Muchos jóvenes artistas ecuatoguineanos han abrazado géneros globales como el hip hop, el afrobeat, el reggaetón o el R&B, sin renunciar a sus raíces locales. El resultado es una escena vibrante, creativa y profundamente crítica. 🎶 Artistas y grupos musicales más sobresalientes 1. Hijas del Sol Posiblemente el dúo musical más emblemático de Guinea Ecuatorial. Formado por Piruchi Apo Botupá y su hija Paloma Loribo, representan una fusión fascinante entre música fang, flamenco, jazz y pop. Hijas del Sol ha sido pionero en llevar la música ecuatoguineana al escenario internacional, especialmente en España. Su álbum Sibèba es considerado una obra maestra de la música afrohispana. 2. Nélida Karr Cantautora, multiinstrumentista y una de las voces femeninas más importantes de África occidental. Su música mezcla soul, jazz, bossa nova, highlife y ritmos fang, con letras en español y bubi. Ha sido reconocida en festivales como WOMEX y es embajadora cultural del país. 3. Negro Bey Uno de los raperos más influyentes de la escena urbana ecuatoguineana. Con letras directas y sociales, ha dado voz a los jóvenes frente a los desafíos del desempleo, la censura y la desigualdad. Su estilo está marcado por influencias del rap español y afrobeat. 4. Adjoguening Grupo dedicado a la preservación de los cantos y danzas tradicionales fang. Han participado en eventos culturales internacionales, mostrando el valor del legado ancestral y su aplicación en el presente. 5. El Miliaro Cantante y productor que representa la nueva ola de afrobeat en Guinea Ecuatorial. Su música es bailable, moderna, pero incluye referencias a la vida cotidiana y a las problemáticas sociales del país. 6. Las Hijas de la Luz Un grupo vocal femenino que explora el góspel, la música espiritual y la polifonía afrocéntrica. Su trabajo es fundamental en el diálogo entre música litúrgica y expresiones contemporáneas. 7. Baron Ya Búk-Lu Juan María Ngomo Eyui, conocido artísticamente como Barón Ya Búk‑Lu, nació en Micomeseng, en la región continental de Guinea Ecuatorial. Hijo de la etnia Fang y de un líder tribal, su vocación musical se forjó desde niño, participando en ceremonias y rituales tradicionales. A los 14 años formó su primer grupo, M’andjáng (marimba), y después se integró en bandas como Kuryebé y Obóo Kura, que recorrieron el país y se consolidaron como una revelación provincial A finales de los 80, el deterioro sociopolítico lo llevó a migrar a Gabón y posteriormente a España, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera artística desde 1988. 🎧 Infraestructura, censura y resistencia A pesar del talento local, la música en Guinea Ecuatorial enfrenta desafíos importantes: la falta de infraestructura cultural, la censura estatal, y la limitada presencia de medios independientes. Sin embargo, los artistas han encontrado en las redes sociales y plataformas digitales un nuevo espacio de libertad. El Centro Cultural de España en Malabo y el Instituto Francés han sido espacios fundamentales para impulsar conciertos, talleres, grabaciones y colaboraciones entre artistas. 🌐 Guinea Ecuatorial en el mapa global En los últimos años, se ha dado una creciente internacionalización de los músicos ecuatoguineanos. Festivales como Visa For Music en Rabat, WOMAD, o iniciativas culturales iberoafricanas han abierto puertas a artistas del país. Al mismo tiempo, crece un movimiento de documentación y preservación del patrimonio sonoro tradicional, con proyectos de archivo, grabaciones de campo y recopilación de instrumentos musicales autóctonos. Conclusión La música de Guinea Ecuatorial es mucho más que entretenimiento: es memoria, es resistencia, es identidad. Es la voz de un país complejo, multicultural y singular, donde el español convive con decenas de lenguas locales, y donde la tradición dialoga con la modernidad. En un continente donde el francés y el inglés dominan, Guinea Ecuatorial canta en español, pero también en bubi, fang y ndowé, con la certeza de que su música no necesita traducción para emocionar.

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Tricky: El alquimista sonoro de Bristol

Tricky, nacido como Adrian Nicholas Matthews Thaws en 1968 en Bristol, Inglaterra, es uno de los artistas más influyentes y vanguardistas de la música británica. Aclamado por su papel pionero en el nacimiento del trip-hop, su carrera se extiende por más de tres décadas y está marcada por una exploración constante de los límites entre el hip-hop, el rock, el dub, la electrónica y el soul. Con su voz susurrante, sus paisajes sonoros oscuros y su enfoque crudo e introspectivo, Tricky ha dejado una huella indeleble en la cultura musical global. De las calles de Knowle West a los estudios de Massive Attack Tricky creció en Knowle West, un barrio duro al sur de Bristol. Su infancia estuvo marcada por la tragedia: su madre murió por suicidio cuando él tenía cuatro años. Esa pérdida temprana influyó profundamente en su música y su visión del mundo. A finales de los años 80, comenzó a colaborar con los Wild Bunch, un colectivo musical que evolucionaría hasta convertirse en Massive Attack. Tricky tuvo un papel clave en su aclamado álbum debut Blue Lines (1991), participando como letrista y vocalista. Sin embargo, su estilo inquieto y experimental lo llevó pronto a buscar una voz propia fuera del grupo. Maxinquaye (1995): La revelación Su debut como solista llegó en 1995 con Maxinquaye, un álbum que redefinió la música británica de los 90. El título es un homenaje a su madre fallecida, Maxine Quaye. El disco fue revolucionario por su mezcla de beats densos, atmósferas oscuras, letras introspectivas y la hipnótica voz de la entonces desconocida Martina Topley-Bird. Canciones como “Overcome”, “Hell Is Round the Corner” y “Ponderosa” crearon una nueva narrativa emocional y sonora. La crítica lo aclamó como una obra maestra, y Maxinquaye fue nominado al Mercury Prize y considerado uno de los mejores discos del año por publicaciones como NME y The Guardian. Más allá del trip-hop: una carrera de reinvención Aunque se le considera uno de los padres del trip-hop —junto a Massive Attack y Portishead—, Tricky ha rechazado esa etiqueta desde siempre. Su discografía está marcada por una constante mutación: Desde entonces ha lanzado más de una docena de discos, explorando temas como la violencia, la identidad, la fama y la pérdida personal, siempre desde un ángulo introspectivo. Su estilo vocal a menudo combina rap murmurado, spoken word y canto minimalista, funcionando más como un instrumento que como un vehículo de claridad narrativa. Colaboraciones y legado Tricky ha trabajado con una diversidad impresionante de artistas: Björk, Grace Jones, Terry Hall (The Specials), Nelly Furtado, PJ Harvey y muchos más. También ha influenciado a generaciones enteras de músicos, desde FKA Twigs y Burial hasta Kendrick Lamar y King Krule. Su enfoque de la producción musical —atmosférico, crudo, emocional— sentó las bases de lo que hoy reconocemos como pop alternativo o electrónica oscura. Dolor y redención Su carrera ha estado marcada también por el dolor. En 2019, sufrió la pérdida de su hija Mina Mazy, quien se quitó la vida. Esta tragedia dio paso al álbum Fall to Pieces (2020), un disco catártico, de crudeza emocional, donde explora el luto, la salud mental y la fragilidad humana. Fue uno de sus trabajos más aclamados de los últimos años, con crítica elogiosa por su honestidad brutal. Tricky en vivo y fuera del foco A diferencia de otros artistas de su generación, Tricky ha evitado el estrellato mediático. Sus presentaciones en vivo son intensas, oscuras, a veces impredecibles. Prefiere la penumbra en el escenario y mantiene una relación de confrontación con la industria musical. En años recientes ha vivido entre Londres y Berlín, y continúa produciendo música y trabajando con nuevos artistas desde su sello False Idols. Conclusión Tricky es una figura indispensable para entender la música del siglo XXI. Su obra trasciende géneros, etiquetas o tendencias. Es un artista visceral, que ha usado la música como medio de supervivencia emocional y de exploración identitaria. En una era de sobreproducción y ruido digital, la voz de Tricky —oscura, susurrante, sincera— sigue siendo un recordatorio de que la vulnerabilidad también puede ser revolucionaria.

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