Depósitio Sonoro

Entrevistas

Entrevista · Seirén, proyecto británico-mexicano

Seirén es un proyecto británico-mexicano con base entre Manchester y la Ciudad de México. En entrevista con Helea Gimeno nos comenta que ahora ya están radicando en CDMX y nos platican sobre su trayectoria, discos, influencias y próxima presentación en el icónico Multiforo Alicia, de la Ciudad de México. Entrevista con Helea Gimeno. 1.Seirén es un proyecto británico-mexicano con base entre Manchester y la Ciudad de México. ¿Cómo influye este cruce geográfico y cultural en la forma en que concibes la música y la identidad del proyecto? (Ahora ya estamos en CDMX de planta). Creo que no influye demasiado el cruce geográfico, pues al ser yo la compositora ya traía la oscuridad y mis propias influencias al llegar a Reino Unido, aunque debo decir que sí hay cierta influencia mancuniana en el sonido del bajo, pues Paul (bajista) es de Manchester y fan de todas esas bandas mancunianas favoritas: The Smiths, Joy Division, Stone Roses, etc. Yo empecé a escuchar esas bandas hace no muchos años. Es verdad que algunas de mis influencias musicales son inglesas, pero eso empezó en México y ya estaba dentro de mí la influencia de ciertas agrupaciones: Radiohead, Cranes, Portishead. 2.La voz es uno de los ejes más distintivos de Seirén: etérea, hipnótica y con matices casi operísticos. ¿Cómo han desarrollado este lenguaje vocal y qué papel juega la voz dentro de tus composiciones? Siento que la voz cantada encuentra su camino por sí sola (por lo menos en mí) y nunca pensé mucho en desarrollar cierto lenguaje vocal en mi música de manera intencional. De la misma manera que mis influencias musicales salen al componer la música, salen al componer las melodías vocales también. Supongo que el desarrollo más o menos inconsciente de mi estilo vocal fue escuchar mucha música clásica y folk búlgaro, y muchas otras músicas del mundo que siempre me gustaron y tratar de cantar esos estilos. Más adelante en mi vida pude estudiar canto con algunos profesores que afortunadamente me enseñaron a desaprender cosas y reforzaron mi propio estilo vocal. Luego pasa que profesores de música quieren que te amoldes a su estilo musical o de enseñanza… eso no pasó, pues encontré a dos senseis en la vida que más bien me ayudaron a seguir usando mi voz como la uso normalmente, pero con algo de técnica para no lastimarme y demás. 3.En tu música conviven rock alternativo, psych folk, shoegaze, progresivo, influencias de Medio Oriente y una oscuridad muy particular. ¿Cómo logras equilibrar todas estas referencias sin perder coherencia artística? Creo que afortunadamente el caos que llevo dentro sale coherente de mi subconsciente y se transforma en cohesión musical. Nunca compongo pensando en que la música debe sonar de una u otra forma. Solo sale… Como dicen los españoles: “Me sale del coño” y ya (no sé si se pueda poner eso en la entrevista jajaj, espero que sí). Lo que sí es que al arreglar la música cuando estoy componiendo, a veces sí pienso: “Ah, esta parte me suena a tal o cual música”. Es como componer al revés. Sale todo y más o menos accidentalmente se escucha medio prog, medio post-rock, medio esto, medio lo otro… en realidad yo creo que no se escucha como esas músicas mencionadas tampoco, pero en el mundo del music biz les encanta clasificar. En el mundo fuera de la música también está esto de tratar de nombrar y clasificar todo. Hay veces que no se puede o es difícil hacerlo; entonces la solución, en mi opinión, es escuchar nuestra música y cada quien que decida a qué le suena. A todo mundo le suena nuestra música a algo diferente, lo cual está chido. Ese para mí es el triunfo máximo. Es como cuando ves una pintura: tal vez a ti te parezca que se trata de un pájaro, a alguien más le parecerá que es acerca de la niñez, a alguien más que es un amanecer… siento que es similar en la música. Hay personas que me dicen que Seirén les suena a prog, a Dead Can Dance, hasta a música latinoamericana… y pues las músicas que me han influido y que influyen a los otros miembros de la banda son muchas y muy diversas. Entonces, inevitablemente se reflejan en las composiciones, arreglos y manera de tocar o cantar. 4.Se suele describir el sonido de Seirén como un punto intermedio entre Jeff Buckley, Radiohead, el post-rock y una psicodelia oscura con ecos de Diamanda Galás. ¿Qué artistas o experiencias han sido claves en la construcción de este universo sonoro? Pues esos mencionados definitivamente y, como dije anteriormente, música búlgara, música clásica, hasta death metal en alguna época. Nunca fui muy prog la verdad, aunque sí me gusta y escucho y escuchaba. También me influenció Dead Can Dance, Blur, Massive Attack, Portishead, muchas músicas del mundo. De hecho, no recuerdo nombres pues me gustan demasiadas bandas y músicas. Recuerdo que estaba obsesionada con Aesma Daeva, NIN, The Residents, Primus, A Perfect Circle, pero también cosas “fresas” como Mew, Kings of Convenience y Fleet Foxes los Beatles , música de los 60’s particularemente con orquestación, música árabe o de por esas partes del mundo. También alguna vez andaba metida en el bluegrass y el jazz un poco, y así muchas cosas. Cosas ochenteras, electro, dark wave, Def Leppard (jajaja sí) y cosas goth. Alguna época también escucuchaba bastante a María Dolores Pradera y Los Folkloristas, y así muchas cosas. Demasiada música buena para nada más escuchar de cierto tipo. Otra influencia de la música (letras) fueron varios poetas latinoamericanos y malditos y literatura o pintura y hasta fotografía. Tambien me han influido mis experiencias personales obviamente lo cual se refleja bastante en mi música últimamente. 5.Tus canciones parecen funcionar como paisajes emocionales más que como estructuras tradicionales. ¿Desde dónde nace el proceso de composición: la emoción, la narrativa, la experimentación sonora o la intuición? Exactamente. Son paisajes sonoros que narran emociones. Las letras también son como snapshots de emociones y experiencias personales.

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El Chamán del Sonido: Una Inmersión en el Universo de Sturle Dagsland

Sturle Dagsland habita una dimensión liminal, un espacio que para muchos es incomprensible, para otros invisible, pero que para los iniciados se erige como un portal hacia lo primitivo, un recordatorio de raíces enterradas en lo místico y lo mágico. Su música no se escucha; se experimenta. Es un viaje a un lugar anterior al lenguaje, donde las palabras son meras consecuencias de un sonido visceral que nace de las entrañas de la tierra y del alma. En una conversación íntima, el artista noruego nos sumerge en el ecosistema de su creación. Para él, su voz no es un instrumento, sino un bioma completo. Cada grito, cada soplo, cada eco no existe de forma aislada; todos cohabitan en una relación simbiótica. “No hay un personaje principal”, aclara, “todo se trata de ondas”. Su proceso es una danza constante entre lo intuitivo, lo analítico y lo subconsciente. No busca un equilibrio, sino “la cantidad precisa que me permita regresar vivo después de haber nadado en el mar”. Es un nadador en aguas psíquicas, y su voz es a la vez el oleaje y la embarcación. Quienes asisten a sus conciertos suelen describir la experiencia como un ritual ancestral, y es inevitable preguntarle si él se siente un simple canal de fuerzas mayores. Sturle responde con gratitud, consciente del poder sanador que su música puede tener para algunos. Pero va más allá: en el escenario, describe una simbiosis vampírica con el público. “Ambos extraemos y entregamos a través de la música. Somos como vampiros que nos alimentamos los unos de los otros, nos nutrimos de la música, y la música se alimenta de nosotros”. Esta energía ritualística no es una metáfora. Cobra vida tangible en el origen de su canción “The Ritual”, inspirada en una ceremonia real que realizó para un amigo en un momento crucial. “Fue una ceremonia musical a la medianoche”, relata, sumergiéndonos en esa noche imborrable. “Que involucró sangre, fuego, huesos, plumas, lágrimas de amigos cercanos y cenizas. Entierros, nado, cánticos, sueños, cuernos de cabra y luna llena”. No fue una composición, sino un acto de alquimia emocional destinado a sanar y marcar el inicio de un nuevo capítulo, una energía que luego intentaron capturar en el estudio. En su música, lo físico y lo espiritual vibran en la misma frecuencia. ¿Cómo se equilibra el instinto animal con la técnica cerebral? Sturle revela que incluso lo técnico puede ser un viaje al subconsciente, un éxtasis creativo donde se pierde la noción del tiempo. Aquí entra en escena su hermano Sjur, un inventor de sonidos que de niño construía robots con basura y que ahora transforma botes de desecho en instrumentos sagrados. “A veces lo más importante es enfocarte en el grito sin filtro que vive dentro de ti”, confiesa. “Otras, la tecnología puede desbloquear un lenguaje del alma que antes no sabías cómo hablar”. El poder del sonido como forma de magia es un principio que Sturle lleva en la sangre. Su madre le contaba que nació “la noche en que aullaron los gatos”, una historia que grabó en su subconsciente la potencia primordial de la voz. De niño, en los bosques de Noruega, su primera escuela fue la naturaleza. Allí, vocalizaba no para cantar canciones, sino para imitar pájaros, zorros y capturar la esencia del viento. Era una forma de “encarnar el paisaje”, de sentirse parte del entorno. Esa práctica se convirtió en el hilo conductor que unía el mundo exterior con su intensa vida onírica, un puente entre dos realidades que resonaban con igual fuerza. Su último trabajo, Dreams & Conjurations, se siente como un sueño colectivo, una memoria compartida entre lo humano y lo animal. Para Sturle, la comunicación con lo que está más allá de lo humano es inherente a su método. Sus canciones suelen nacer como una respuesta al lugar: exploran la resonancia de tanques de agua viejos, la acústica de un lago montañoso o la textura de un sintetizado procesado a través de circuitos modificados. Las “palabras que no son palabras” y el acto de “gritar con todo el cuerpo” son la base. Así, la música existe en su máxima expresión: no como una composición, sino como una conjura, un hechizo que desbloquea algo que antes no estaba ahí, invitándonos a recordar el eco ancestral que todos llevamos dentro.

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Entrevista con Ilusiones

Ilusiones nace de muchas curiosidades musicales. Como un efecto mariposa, como piezas de dominó cayendo, como una bola de nieve que se fue acumulando hasta convertirse en un sueño, en un deseo y en una voluntad. La curiosidad de hacer rocanrrol a la mexicana le vino desde que se enamoró del krautrock. ¿Cómo sonaría la música que le gusta si la piensa desde mi mexicanidad? En CDD comenzó a experimentar, pero después lo dejó, se derrumbó, experimentó la sensación del fracaso y pasaron muchas cosas, durante ese tiempo se acompañó el mariachi. Platicamos con Ilusiones para saber más de su carrera. 1. Mencionas que Ilusiones surge después de enfrentar el fracaso. ¿Qué significa para ti ese proceso de reconstrucción emocional y artística? El proceso de pasar del fracaso a los nuevos inicios se siente como vivir, agonizar, morir, gestarte y volver a nacer. Y lo hacemos cada cuanto tiempo. Definitivamente, cuando adopté el nombre de ilusiones, estaba convencido de que había fracasado absolutamente en todo en mi vida, sentía que lo único que me quedaba eran simples ilusiones y que eso era lo único que me mantenía vivo. No sabía si ponerme fracaso o si ponerme ilusiones, pero la palabra ilusiones ganó terreno en mi imaginación por sus distintos significados.  2. El nombre del proyecto tiene una carga simbólica fuerte: habla de lo que “no existe, pero se manifiesta”. ¿Cómo dialoga esa idea con tu música? Depende cómo lo veas, la música es una ilusión. Lo que existe son vibraciones en el aire, éstas sólo se convierten en música en el momento en el que la escuchamos y la interpretamos como tal. La música es, en ese sentido, una idea, una alucinación, algo en el mismo órden que las ilusiones ópticas. La música de 4 éxitos de oro fue un sueño, es mi deseo y ese disco es la ilusión que tengo para ustedes. 3. El proyecto parte de una exploración del mariachi desde una mirada contemporánea. ¿Cómo fue el proceso de descubrir y reinterpretar esos sonidos tradicionales? Fue en una ensoñación que tomó lugar en una fiesta en la cual le llevaron un mariachi al cumpleañero. Las vihuelas se volvieron tarolas, las trompetas sintetizadores, las guitarras en mi imaginación se bañaron de reverb y chorus, las cuerdas en drones de guitarra eléctrica y el guitarrón en bajo de 808. Si alguien más quiere hacer mariachi goth, esos son los planos para copiar mi estilo.  4. Incorporas instrumentos como la tuba, la vihuela o el guitarrón en un contexto electrónico y ambiental. ¿Cómo encontraste el equilibrio entre lo orgánico y lo digital? Para encontrar el equilibrio entre los elementos particulares de mi música, tenía que comenzar un género nuevo. Me arriesgué porque no había otra forma. Para que esos elementos se encontraran con naturalidad, había que desprenderlos de sus contextos originarios y ponerlos a dialogar. Al final del día, sólo suena equilibrado para quien lo entiende y lo siente.También tiene mucho que ver con que las frases musicales son coherentes y podrían funcionar en cualquier adaptación de ellas, tal vez alguien debería coverear algunas de mis canciones en banda sinaloense o mariachi tradicional, estoy seguro de que funcionarían muy bien. 5. Algunos han descrito tu sonido como “mariachi goth”. ¿Te identificas con esa etiqueta o laves solo como una interpretación externa? Claro que me identifico, yo fui el primero en describir así mi música.  6. Las letras de Ilusiones hablan de desamor, violencia, hartazgo y resiliencia. ¿De qué forma tu entorno en Culiacán influye en esa narrativa lírica? Vivir y crear en Culiacán implica una carga social fuerte. ¿Cómo dialoga tu música con esa realidad sin caer en lo explícito? Desde que me mudé de regreso a Culiacán he detestado la forma en que Culiacán lucha y se esfuerza por ser un personaje que insiste en su protagonismo, no se conforma con ser un lugar. Podría pasar toda mi vida luchando contra ello y perder o adaptarme. Culiacán es el Aleph de este disco, es el ethos, es la condición de todos sus síntomas. Sólo lo menciono por su nombre en una canción, en “Tal vez”, en donde sólo los cautos se darán cuenta de que prefiero volver a una ciudad en guerra que permanecer eternamente en el desamor. En “Amor amargo” es el detonante de mi recaida en los vicios, en “Verde Azul” no hablo de ello, pero esa canción está dedicada a la mujer que amé tanto que me hizo mudarme a la ciudad y en “Gota de obsidiana” ruego por un sueño, ruego por ver dentro de mí para encontrar un sueño, un deseo, una esperanza que me haga encontrarle solución a los problemas que vivimos. En los tracks que vendrán hay un poema que habla del último atardecer antes de la guerra y otro que pide resiliencia en esta labor de Sísifo que llevamos a cabo todo el tiempo: querer construir una vida normal y una ciudad, para que esta vuelva a ser derrumbada por fuerzas que no están en nuestro control, el dios de Culiacán, después de todo es Coltzin, y tiene un sentido del humor muy retorcido. En otro track más hablo de que siempre negamos la violencia, pero sustentamos al sistema y al orden de poder que lo provoca. En fin, esto es un recuento de lo que hay y de lo que vendrá. También se avecinan muchas canciones de amor, eso me gusta, a eso aspiro, a un día en que no tenga que hablar de Culiacán.  7. ¿Planeas trabajar con mariachi para siempre? No estoy casado con el mariachi ni con nada, por el momento es lo que me interesa, pero veremos a dónde me lleva la composición, definitivamente tengo planeado seguir trabajando mi música desde mi mexicanidad, tal vez me acompañen por siempre algunos elementos presentes en 4 Éxitos de Oro, pero tal vez no, lo único que me parece es que la huella de lo mexicano es imborrable. Ya veremos qué preguntas, retos y deseos me despiertan en

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Entrevista con Javiera Mena: una inmersión emocional hacia la vulnerabilidad sonora

En un punto donde la madurez artística y la introspección se cruzan, Javiera Mena nos cuenta en entrevista sobre Inmersión, su sexto álbum de estudio y quizás el más personal hasta la fecha.La artista chilena, referente del pop electrónico latinoamericano, decide ahora mirar hacia adentro: dejar que la emoción, la calma y la transparencia sustituyan la energía sintética de sus anteriores producciones. En este nuevo viaje, Javiera se aleja del pulso nocturno y bailable que marcó discos como Otra Era o Espejo, y se adentra en un territorio más orgánico y contemplativo.Las canciones de Inmersión respiran con naturalidad: hay balada, soul, bossa nova y arreglos de cuerda que dialogan con una sensibilidad de los años 70, todo sostenido por melodías suaves que irradian serenidad. El álbum está compuesto por 10 temas, entre ellos los sencillos “Volver a llorar”, “Entropía” y “Mar de Coral”, este último con la colaboración de Santiago Motorizado, líder de Él Mató a un Policía Motorizado.“Mar de Coral” es una de las joyas del disco: una reflexión sobre la distancia emocional y el amor que persiste incluso en la separación.Como los polos opuestos, la canción plantea la aceptación de lo irreconciliable con una ternura melancólica que se siente honesta y humana. Musicalmente, Inmersión fue coescrito junto a LUICHI, integrante de la banda española Cupido, y coproducido por Isidro Acedo, Pablo Stipicic y la propia Mena.

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Entrevista a Damián Anache, entre la expresión artística y la tecnología electrónica digital

Uno de sus puntos de partida de Damián fue el interés por una comunión entre la expresión artística y la tecnología electrónica digital, algo propio de este presente, de esta era. Cuando empezó esa búsqueda, hace más de 15 años, como público le aburría ver a alguien en el escenario, casi inmóvil detrás de la pantalla de una laptop, incluso tiempo después de que Kraftwerk ya había puesto a sus carismáticos maniquíes en coreografías mecánicas. En estos conciertos del siglo XXI, si bien conectaba con la música, sentía que se desaprovechaba la presencia física y corporal del intérprete. Para él, sumarle el valor de lo espontáneo y fortalecer la presencia del cuerpo es indispensable. Desde ese lugar, que la electrónica sea “en vivo” fue uno de sus ejes clave de este proyecto. La paleta sonora se fue construyendo en un ida y vuelta entre imaginación, planificación, improvisaciones y reajustes, aprovechando las posibilidades de interacción física con los instrumentos que programaba y las partituras que dibujaba. Que ocurriera en estudio o en escenario pasó a ser secundario; en todo caso, el estudio le ofrecía la posibilidad de un cuidado mayor en cada detalle sonoro, al menos para las versiones del disco, que son sólo una ejecución de un momento particular de estas piezas. Respecto a las etiquetas, lo de “dark ambient” no fue una búsqueda deliberada, sino una consecuencia. Alguien que escuchó el disco antes de publicarlo le dijo que lo percibía dentro de esa categoría, y le pareció una referencia clara para la comunicación. Con “noise” y “electroacústico” sucedió algo similar: funcionan como rótulos musicales y también como un señalamiento del tipo de sonidos y tecnologías que exploro, así que cumplen una doble función. 1.Hola Damián, ¿qué papel juega la improvisación frente a la estructura premeditada en este álbum?Algo de esto ya lo adelanté en la pregunta anterior, pero puedo sumar que mis antecedentes en esta línea tienen que ver con ideas desarrolladas a mediados del siglo pasado, como la indeterminación o la música intuitiva, según las llamaban Cage o Stockhausen. Más allá de ofrecer una obra abierta, lo que me interesa es dar lugar y valor a la instancia de ejecución, que en las artes electrónicas a veces se reduce a una simple recreación o funciona sólo a niveles macroformales. Cuando hablo de incidencia macroformal me refiero a que, por ejemplo, se sube o baja el volumen de un instrumento o grupo de sonidos, o se encienden y apagan loops que se repiten siempre igual, cambiando solo la cantidad de repeticiones. Acá busqué que la incidencia se evidencie hasta en la síntesis misma de los sonidos. En mi caso, el intérprete y el compositor somos la misma persona, pero durante la etapa de investigación para este trabajo también convoqué a músicos para que interpretaran mis piezas y así estudiar su grado de incidencia en las versiones. Esa experiencia me enriqueció mucho y me llevó a redefinir la notación, relegando más decisiones durante la escritura. Después de varios años de idas y vueltas, encontré un balance que me resulta satisfactorio. Creo haber alcanzado piezas que conservan su identidad en sus distintas ejecuciones, pero que a la vez son lo suficientemente abiertas e indeterminadas como para que incluso a mí me resulte difícil tocarlas dos veces de la misma manera. 2. El disco parece tener una respiración propia, con transiciones largas y climas densos. ¿Buscabas generar una experiencia de escucha inmersiva o más bien introspectiva?Busqué generar una experiencia que sea inmersiva e introspectiva a la vez. Por un lado, algo cerrado y reservado, que invita a una escucha profunda, atenta y concentrada. Pero al mismo tiempo, quería que ese espacio estuviera conectado con el afuera, con un ambiente que no sea totalmente amable ni cómodo, que también tenga sus asperezas y texturas duras. Intenté explorar una tensión que, aunque tiene cierta calidez cercana, no es necesariamente dulce, suave ni amable. Desde lo técnico-tecnológico, también hay un abordaje “inmersivo”, mas allá de lo poético. La espacialización la implementé con técnicas multicanal/ambisonic desde la definición propia del funcionamiento de los sintetizadores, buscando ubicar los sonidos (o sus partes internas por seprado) más allá de las posibilidades del eje estéreo tradicional, lo que me permitió controlar con precisión el campo sonoro total. 3. En términos técnicos, ¿qué recursos y procesos de grabación fueron determinantes para capturar el carácter del directo?El registro de la señal de audio está hecho directamente desde la salida interna de los instrumentos que diseñé y programé para cada pieza en Pure Data. La reverberación y las simulaciones espaciales las generé por software. Usé solo los parlantes para monitorearme durante la ejecución, lo que me permitió lograr un audio bastante limpio. Parte de la producción y algunos registros los hice en el CMMAS (Centro Mexicano para la Música y las Artes Sonoras), lo que me dio acceso a equipos y tiempo de residencia para terminar de definir las piezas y, principalmente, el trabajo con la espacialización del sonido en un sistema surround.Por otro lado, la idea de “directo” está trabajada desde la concepción misma de cada composición, como vengo comentando. Una cuestión que me parecía interesante para la reunión de las piezas en el disco es la transición imbricada entre cada una, ese fundido cruzado que refleja cómo pienso la puesta en escena de este repertorio en concierto. Me gusta esa unidad del recorrido, que pasa gradualmente de una estación a otra, sin el espacio habitual de silencios entre los tracks. En todo caso, los silencios están dentro de cada composición, pero contenidos por la tensión interna de cada una, y no como separadores. 4. Hay una clara convivencia de glitch, minimalismo y drone. ¿Cómo dialogan para vos estas corrientes dentro de un mismo relato sonoro?Creo que el minimalismo y el drone están muy cercanos y emparentados. Pienso, por ejemplo, en Trio for Strings (1958) de La Monte Young, una pieza clave para ambas etiquetas. La tomo no sólo como obra canónica, sino también como ejemplo de cómo la tensión

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5 ilustradores sobresalientes mexicanos que debes conocer

En Depósito Sonoro comenzaremos una serie de publicaciones para visibilizar a creativos que trabajan en torno al mundo de la música desde diferentes ramas. Comenzamos con 5 ilustradores mexicanos que están redefiniendo el vínculo entre música y arte visual, que enriquecen el panorama musical con su trazo y creatividad. La música no solo se crea desde el sonido, también hay quienes la construyen desde la imagen. Conocer su trabajo. Mike Sandoval (mike_sandoval_) Por supuesto, y lo tengo clarísimo. Después de siete tortuosos años trabajando en publicidad, mi alma estaba deshecha. A raíz de que me despidieron de la última agencia en la que trabajé, decidí tomar las riendas de mi vida y, de una vez por todas, dedicarme a lo que siempre había querido: Ilustrar y que me pagaran por ello. Esto no se dio de la noche a la mañana, estuve generando una cartera de clientes previo a mi despido, trabajando con bandas de la escena local, lo cual me permitió tener un portafolio de proyectos reales que me sirvió para buscar cosas más grandes a las que ahora podría dedicarles mi atención por completo sin tener un trabajo de oficinista. Dante (sr._oper) Fue en la prepa, el skate y la música siempre han sido una fuerte influencia y fuente de inspiración para mi, recuerdo que uno de mis mejores amigos que se llama Victor me empezó a pasar discos de bandas como Nofx, No use for a name, Lagwagon, MXPX entre otras, lo que llamo mi atención fueron las portadas de algunos discos que eran totalmente ilustradas y la musica estaba muy enfocada al skate lo cual se me hizo una combinación brutal. Desde ahí supe que era lo que quería estudiar y dedicarme profesionalmente. Ratta Rodríguez (ratta_rodriguez) Los puntos decisivos fueron 2, cuando el buen Rodado Ponchado Rekordz trajo a Mamá Ladilla, una banda española a tocar a México (2016) y fue mi primer gig poster, el segundo fue con Mercadorama, ya que intenté hacer una propuesta para Maximum the Hormone y su show en el Knotfest pero nunca pude contactarlos, ahí Mercadorama conoció mi trabajo y me se armó un póster para Foo Fighters y QOTSA en Brasil, de ahí despegó todo. Salvador Verano C. (amordeveranostd) La música siempre ha estado bien presente en mi vida y ha sido una de mis pasiones; en la adolescencia aprendí a tocar la guitarra eléctrica y llegue a tener una banda con mi hermano y amigos, mi sueño era estar de gira y tocar , sin embargo la banda no prospero y eventualmente estudie diseño gráfico, un poco por la influencia de otros amigos diseñadores que tenían bandas y ellos eran los encargados de diseñar el flyer o la mercancía. Ya estudiando diseño gráfico descubrí el mundo de la ilustración y me enamoré de ello así que empece a realizar mis primeras ilustraciones, algunas de ellas influenciadas por la música. Posteriormente realice fan arts de bandas nacionales con las que crecí y así me fui a dando a conocer nacionalmente llegando a tener mis primeras comisiones y poco tiempo después también internacionalmente con la ayuda del internet hasta que conocí al colectivo Mercadorama por allá del 2017, descubrí el mundo del gigposter y me abrió muchas puertas. Alan Porter (@alan_porterrific) Desde que estudié la carrera de diseño publicitario siempre quise diseñar carteles, portadas y materiales gráficos para proyectos musicales. Estuve trabajando en agencias de publicidad y siempre que podía trataba de realizar trabajos que se fueran acercando a esta meta, en una agencia mi director creativo me presentó a Ahmed Bautista (director de Mercadorama, colectivo de artistas gráficos que se deidca a hacer carteles y merch para la industria musical) para colaborar en un proyecto relacionado al aniversario de México 68 que tiene una estética que ha sido inspiración y referente para mí estilo gráfico. Posteriormente a este proyecto hablé con Ahmed para poder mandar propuestas para hacer carteles para bandas y él me pidió que armara un book con ejemplos de mi trabajo para así poderme meter al pool de artistas del colectivo Mercadorama. Mike Sandoval (mike_sandoval_) Creo que mi estilo es una mezcla de muchas cosas: los cómics, el cine de terror, cientos de ilustradores y artistas e incluso la gráfica del skateboarding han servido como mis influencias. Dante (sr._oper) En esos años cuando empezába a crear cosas tenía como referentes a Seher One, Dr. Alderete, Saner, Mr. Kone, creo que son de los artistas y diseñadores que fueron una fuente de inspiración en esos primeros años y que sigo tendiendo como referentes ya que se mantienen vigentes y con mucha frescura en sus propuestas. Ratta Rodríguez (ratta_rodriguez) Una de mis influencias y de los primeros posters que compré, fue uno de Kraken para Black Sabbath en 2013, ese me influenció mucho para hacer lo que hago. Y artistas son muchos pero entre los que recuerdo ahorita mismo son Paul Romano, Shepard Fairey o Yōji Shinkawa. Los videojuegos también son gran influencia por todo el concept art y la dirección de arte atrás de ellos. Salvador Verano C. (amordeveranostd) En un principio descubrí el trabajo del Dr Alderete y me voló la mente su estilo que conectaba la música surf con la cultura popular, las luchas, etc y después me atrapó el arte de ilustradores mexicanos como Smithe y Mike Sandoval así como otros ilustradores extranjeros como Kevin Tong, Ken Taylor, Pedro Correa, Coop, Tara Mcpherson y de igual forma corrientes artísticas como el surrealismo, el pop art, art nouveau así como el arte popular mexicano. Alan Porter (@alan_porterrific) Desde la preparatoria empecé a ser muy fan de la banda Pearl Jam, que es una de las agrupaciones musicales estandarte en el movimiento del “Gig Poster” o póster de concierto y los Ames Bros. son unos de los artistas gráficos más importantes o que más carteles han diseñado para dicha banda entonces ellos han sido gran inspiración en mi carrera como cartelista sin dejar de lado a otros exponentes como Blumoo, Ken Taylor, Santiago Pozzi, Quique

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Entrevista a Brisa Vázquez, cofundadora de Tutti Frutti

En una charla abierta y llena de energía, Brisa Vázquez —cofundadora de Tutti Frutti, proyecto que une música latinoamericana — y actual baterista de Los Ezquisitos, comparte con Depósito Sonoro su visión sobre este lugar que tuvo sus puertas abiertas del año 1985 a 1992. La entrevista, conducida por Iván Luna Luna, explora la historia de este lugar. Su paso por Tutti Frutti —plataforma que surgió con la intención de celebrar la diversidad sonora latinoamericana— le mostró el valor de generar comunidad desde el latido musical, una lección vital para su carrera. Existen antros que marcan la vida nocturna de una ciudad. En la de México existió un pequeño bar entre los 80 y los 90 donde se armaba el aquelarre los fines de semana: el Tutti Frutti. Hoy los documentalistas Laura “Loretta” Ponte y Alex Albert buscan producir un documental con Danny Yerna y Brisa Vázquez, los artífices del también llamado “templo del underground”.    En ese tembloroso año de 1985, cuando la ciudad bailó, quienes la atravesábamos hasta el extremo norte para llegar al Tutti en realidad formábamos lo que hoy se llama una “comunidad musical”. Porque los asistentes al Tutti Frutti íbamos esencialmente a escuchar y a bailar la música que sólo sonaba entre las tornamesas de Danny y su colección de vinilos. Esa colección traída desde Bélgica y engrosada con los años ya era considerada patrimonio del under: garage, punk, new wave, psycho, glam, hardcore, cold wave, straight edge, dark, techno, cyber, rockabilly, gothic, grunge, noise… Por supuesto, caía pura fauna fina de las faldas urbanas, era un enclave de tribus subterráneas, la gente que vivía bajo el asfalto y que se enteraba del Tutti por un pitazo, por uno de sus míticos flyers, o porque algún amigo lo había iniciado. No cualquiera llegaba a la bodega del restaurante Apache 14 en Avenida Politécnico Nacional, un antro sin nombre exterior porque nunca hubo un letrero que indicara su existencia o ubicación. Llegabas por instrumentos, entrabas por la puerta de atrás y subías unas escaleras: de pronto la música te pateaba hacia un rincón psicodélico con una barra ilegal, una pista-escenario diminuta, la cabina de sonido y la cabina de tatuajes donde el Piraña tatuaba ocasionalmente. Esa barra era atendida por Brisa, que despachaba las Victorias y las bebidas con mano dura, golpeadora, la mano que hoy tunde la batería de Los Esquizitos.

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Entrevista con Jairo Guerrero sobre Sexto Sentido, su nuevo disco y propuesta transmedia

Jairo Guerrero tenía la idea de una percepción más allá de los sentidos tradicionales, de una sensibilidad expandida, que dialogara muy bien con lo que buscaba musicalmente. Quería que quien se encontrara con su proyecto empezara a atar cabos, a reconocer elementos que dialogan entre sí, y en ese proceso, activara su propio “sexto sentido”. Porque al final, los sentidos son eso: sonido, imagen, intuición. Inspirado en el cuento homónimo del poeta mexicano Amado Nervo. Es una obra que fusiona música electrónica con piano clásico y que se presenta de manera expansiva en varios formatos: como álbum, como cuento descargable en PDF y como experiencia visual que acompaña cada track en Spotify. Toda la propuesta está reunida en el sitio: www.misextosentido.net. Platicamos con él para conocer más detalles sobre su nueva obra. 1. Sexto Sentido, tu más reciente trabajo, está inspirado en un cuento de Amado Nervo. ¿Qué elementos de este relato te llevaron a traducirlo en una experiencia musical? ¿Qué resonó en ti de ese texto? Una de las cosas que más me resonó del cuento fue el universo paralelo que plantea a partir de las visiones del protagonista. Hay una atmósfera distópica que conecta de inmediato con lo que yo quería construir: un disco de música electrónica para un presente distópico, con tintes de ciencia ficción. Me sorprendió encontrar un relato así de Amado Nervo. Uno suele asociarlo con la poesía romántica, pero aquí aparece como un precursor de la narrativa de ciencia ficción en México, desde principios del siglo XX. Has desarrollado Sexto Sentido como una propuesta transmedia: disco, cuento en PDF y visuales para cada pista. ¿Qué buscabas lograr con esta expansión del formato tradicional de álbum? No me interesaba hacer un disco tradicional. Sexto Sentido pedía algo más. No solo por su vínculo con un cuento literario, sino por la necesidad de generar una experiencia completa. La expansión no está solamente en los distintos formatos —el álbum, el texto, los visuales— sino en la manera en que la obra se recibe. Cuando una obra es expansiva, no significa que se presenta en muchas plataformas; significa que tiene la capacidad de desplegarse dentro de quien la escucha, de abrir conexiones, de activar sentidos. Y parte fundamental de esa expansión fue conectar directamente la música con la palabra. Por eso incluí además el cuento original de Amado Nervo en un PDF interactivo, donde fragmentos de la lectura están vinculados con las canciones del disco en Spotify. Era una manera de que el texto y el sonido se tocaran como dimensiones distintas de una misma experiencia. ¿Cómo es tu proceso de composición cuando el punto de partida es un texto literario? ¿El sonido aparece primero o dejas que la palabra dicte el ritmo? La palabra siempre dicta el ritmo. Pero antes de llegar al sonido, me sumerjo en lo que sugiere más que en lo que dice. No se trata de ponerle música a un poema, sino de dejar que el lenguaje active una arquitectura sonora. A veces el texto detona un estado emocional, a veces una secuencia armónica, a veces una imagen acústica más abstracta. Es un diálogo vivo. La literatura, sobre todo en ciertos relatos, tiene una dimensión muy audiovisual. Y cuando me enfrento a un texto como El Sexto Sentido de Amado Nervo, más allá del relato, lo que veo es una suerte de guion. En ese sentido, lo que construyo no es una serie de canciones, sino una banda sonora. La fusión de electrónica con piano clásico no es tan común. ¿Qué representa para ti el piano dentro de este nuevo disco y qué lugar ocupa en la narrativa sonora de la obra? El disco tiene dos protagonistas, igual que el cuento: el personaje que vive en tiempo presente y el presente mismo, que cambia y se distorsiona a medida que se activan sus visiones. En la música, esa dualidad está representada por el piano y la electrónica. El piano es el cuerpo, lo orgánico, lo humano. Representa al personaje que intenta adaptarse a esa nueva percepción que lo rebasa. La electrónica, en cambio, es el entorno alterado, ese presente distorsionado donde los sentidos se expanden y todo empieza a mutar. El diálogo entre ambos, más allá de buscar un equilibrio, propone una adaptación de un mundo al otro. Finalmente, como bien plantea la pregunta, esta fusión no es tan común, como tampoco lo es una persona con visiones del futuro tratando de habitar un presente que comienza a volverse distópico. Tu experiencia como miembro de la Academia Latina de la Grabación te sitúa en una posición singular. ¿Cómo percibes la apertura —o resistencia— de la industria latinoamericana hacia propuestas experimentales como la tuya? La industria sigue teniendo una deuda con la experimentación. Hay espacios, pero son pocos, y muchas veces son más tolerados que realmente valorados. La categoría de electrónica dentro de los premios todavía se asocia principalmente a la pista de baile, no al arte sonoro ni a la exploración conceptual. Y aunque eso sigue siendo una limitación, también representa una oportunidad: obliga a más artistas a pensar en obras completas, en piezas conceptuales que vayan más allá del single, que sigue siendo el formato dominante en la música electrónica. En ese sentido, el artista que construye narrativas en lugar de solo canciones abre posibilidades desde otro enfoque. Por ejemplo, categorías como Álbum Instrumental en los Latin Grammy permiten que proyectos como Sexto Sentido sean considerados y recibidos, pero solo cuando se presentan con una estructura clara y una historia detrás. Es en ese contexto donde esta música —aunque electrónica— empieza a ser entendida desde otro lugar. En un entorno digital saturado de estímulos, ¿cómo dialoga una obra como Sexto Sentido, tan introspectiva y poética, con las plataformas de consumo rápido como Spotify o redes sociales? Creo que justamente lo introspectivo, lo poético y lo conceptual —en medio de tanto estímulo digital— es lo que termina siendo ruido. Pero ruido en el mejor sentido: una interrupción. Yo lo veo como una

Entrevista con Jairo Guerrero sobre Sexto Sentido, su nuevo disco y propuesta transmedia Leer más »

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