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Bifrontismo: El refugio sonoro en las afueras de Guadalajara

Bifrontismo, banda de Guadalajara, acaba de lanzar “filmes del cuarto oculto”, un EP de cinco canciones que convierte la pérdida en materia artística. Grabado, mezclado y masterizado en su home studio rural, el trabajo confirma a la agrupación como una de las voces más honestas de la escena independiente mexicana. Bifrontismo nació en octubre de 2021, en medio de la pandemia, como un refugio frente a la incertidumbre. Omar Rojo, Marcos Rojo, Emmanuel Rodríguez y Emet Macías se unieron con la consigna de expresar angustias y contar historias fantásticas. A ellos se sumó después Mario Díaz en el bajo, completando la alineación actual junto a Marcos Chávez en la batería. A diferencia de su álbum debut, “el lado oscuro de la fábula” (febrero de 2025), vertebrado por un concepto fantasioso, este EP tiene a la pérdida como hilo conductor. Ciclos cerrados, vidas que terminaron, vacíos dejados por personas amadas: todo eso nutrió las cinco canciones que conforman el material. El proceso creativo refleja la cercanía de la banda. Las ideas nacían en una sala de ensayo de Guadalajara y se pulían en el bar de enfrente, entre conversaciones y cervezas. La primera canción en gestarse fue “piel, alianzas y ataúdes”, una metáfora sobre una bruja que devora a su víctima mediante la seducción, representando cómo ciertas relaciones nos consumen en silencio. No hay triunfo ni falsa esperanza: solo la calma que llega cuando, derrotados, nos sentamos a contemplar las ruinas. El tema “piel, alianzas y ataúdes” contará próximamente con un videoclip oficial. “filmes del cuarto oculto” no busca consuelos fáciles ni viralidad. Es un trabajo para quienes entienden que la música puede ser refugio, para quienes no temen mirar de frente a la pérdida. Bifrontismo ha construido un pequeño mundo sonoro en las afueras de Guadalajara. Vale la pena asomarse.

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Boards of Canada enciende rumores de regreso con misteriosos VHS enviados a fans

. Un puñado de cintas analógicas, imágenes degradadas y sonidos crípticos bastaron para reactivar una de las esperas más largas de la electrónica contemporánea. Boards of Canada, un proyecto que históricamente ha preferido operar desde el misterio, la sugestión y la desorientación emocional. Esta semana, el legendario dúo escocés volvió a instalarse en el centro de la conversación luego de que varios fans reportaran haber recibido extrañas cintas VHS vinculadas, presuntamente, con canales de distribución relacionados con Warp Records y Bleep. El rumor tomó fuerza tras la difusión de un video en Reddit, donde puede verse material visual con fuerte desgaste analógico, ruido de cinta, símbolos ambiguos y una banda sonora compuesta por texturas de onda corta, voces procesadas y fragmentos que muchos ya interpretan como una pista clara de que algo nuevo se aproxima. No hay confirmación oficial, pero en el universo de Boards of Canada rara vez las cosas aparecen “por accidente”. La estética del enigma como lenguaje propio Si algo ha distinguido a Boards of Canada desde sus inicios es su capacidad para convertir el misterio en parte esencial de su obra. Más que lanzar discos, el dúo formado por Michael Sandison y Marcus Eoin ha construido un imaginario entero: cintas encontradas, recuerdos escolares deformados por el tiempo, melodías infantiles contaminadas por una sensación de amenaza latente, nostalgia convertida en alucinación. Su música nunca ha dependido únicamente del sonido; también vive en sus silencios, en sus ausencias y en esa manera tan suya de sugerir más de lo que revela. Por eso, el gesto de enviar VHS físicos a algunos seguidores —si es que efectivamente se confirma su autenticidad— no resulta gratuito ni meramente decorativo. Tiene sentido total dentro del archivo emocional que Boards of Canada ha cultivado durante décadas: un universo donde la tecnología vieja, el deterioro magnético y la memoria distorsionada no son accesorios retro, sino parte del lenguaje mismo. Las teorías ya están corriendo Entre las especulaciones más repetidas por la comunidad de fans hay dos posibilidades principales: Algunos usuarios han señalado que dentro del audio de las cintas podrían escucharse fragmentos que remiten a Societas x Tape, la extensa mezcla curada por el dúo para NTS Radio en 2019, mientras que otros detectaron voces invertidas, símbolos religiosos y aparentes datos codificados en la señal. La conversación ya se expandió hacia foros especializados y comunidades de coleccionistas, donde la expectativa convive —como siempre con Boards of Canada— con una buena dosis de paranoia y escepticismo. Y es que tampoco sería la primera vez que el grupo recurre a una estrategia así. Antes del lanzamiento de Tomorrow’s Harvest en 2013, Boards of Canada activó una de las campañas más fascinantes de la música electrónica reciente: códigos ocultos en transmisiones, pistas fragmentadas, ediciones físicas limitadas y una narrativa de búsqueda colectiva que convirtió la espera en parte del propio lanzamiento. Aquella campaña no solo fue brillante desde el marketing; también fue coherente con el tipo de experiencia que el dúo siempre ha propuesto: escuchar como quien descifra una señal perdida. Más de una década de silencio… y un culto intacto Si estos VHS efectivamente anticipan material nuevo, estaríamos ante la primera música inédita de Boards of Canada en más de diez años, desde la publicación de Tomorrow’s Harvest. Y eso, por sí solo, bastaría para convertir este posible regreso en uno de los acontecimientos más importantes del año para la electrónica de culto. Porque Boards of Canada no es simplemente otro nombre grande del catálogo de Warp. Su obra —desde Music Has the Right to Children hasta Geogaddi, The Campfire Headphase y el propio Tomorrow’s Harvest— ayudó a redefinir la sensibilidad emocional de la electrónica moderna. Su influencia puede rastrearse en artistas tan distintos como Radiohead, Burial o incluso Solange, y su huella sigue siendo visible en el ambient, el IDM, el downtempo, el hauntology y buena parte de la música que trabaja con la memoria como materia sonora. Lo más importante: Boards of Canada volvió a sentirse cerca Más allá de si este movimiento desemboca en un álbum, una reedición o una simple intervención conceptual, lo cierto es que Boards of Canada ya logró algo esencial: volver a activar esa sensación de acontecimiento raro, casi sagrado, que solo muy pocos artistas conservan. En un presente saturado de lanzamientos instantáneos, ruido algorítmico y anuncios descartables, el simple hecho de que unas cuantas cintas VHS hayan provocado semejante oleada de fascinación dice mucho del lugar que el dúo sigue ocupando en la cultura musical. Esto sigue en terreno de especulación; por ahora no hay confirmación oficial de Boards of Canada ni de Warp Records, pero sí hay suficientes huellas públicas como para seguir el rastro. Links de referencia: https://www.reddit.com/r/boardsofcanada/comments/1se7wuc/boards_of_canada_2026_vhs_promo/ Explicación del rumor: https://www.reddit.com/r/boardsofcanada/comments/1sep56t/can_someone_explain_what_is_happening_right_now/?utm_source=chatgpt.com

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Altar: el ritual de ruido que unió a Sunn O))) y Boris

Altar es un álbum colaborativo delgrupo japonés de música experimental Boris y la bandaestadounidense de drone metal Sunn O))) , lanzado el 31 de octubre de 2006 a través de Southern Lord Records ( SUNN62 ). Una edición limitada de dos CD fue lanzada el 23 de octubre a través de Southern Lord con una pista extra de 28 minutos con Sunn O))), Boris y Dylan Carlson , titulada “Her Lips Were Wet with Venom”. Hay discos que no se escuchan: se atraviesan. Obras que no fueron pensadas para acompañar una tarde, sino para desfigurar la percepción del tiempo, poner al cuerpo en alerta y recordarnos que la música pesada también puede ser una experiencia casi espiritual. Altar, la monumental colaboración entre Sunn O))) y Boris, pertenece exactamente a esa clase de álbumes. Publicado originalmente en 2006, el disco reunió a dos de los proyectos más radicales y visionarios del sonido pesado y experimental de su tiempo: por un lado, el abismo drónico y ceremonial de Sunn O))); por el otro, la naturaleza mutante de Boris, una banda capaz de navegar con la misma naturalidad entre el sludge, el noise, el shoegaze, el psych rock y la devastación absoluta. El resultado fue una obra que no se conformó con sonar pesada: quiso sonar total. Un encuentro inevitable Más que un “split de lujo” o una simple colaboración entre nombres de culto, Altar fue la consolidación de una afinidad artística profunda. Ambas entidades compartían una visión: entender la distorsión, la repetición y el volumen no como trucos de impacto, sino como herramientas de trance, densidad emocional y expansión sensorial. Desde su portada hasta su ejecución, Altar se siente como un ritual de comunión entre dos formas distintas de entender la oscuridad. Sunn O))) llega con sus riffs lentísimos, sus capas tectónicas y su obsesión por el peso físico del sonido; Boris aporta una sensibilidad más elástica, más psicodélica, más impredecible. La mezcla de ambas fuerzas no genera caos gratuito: genera arquitectura sonora. Un disco que no teme mutar Lo extraordinario de Altar es que, a pesar de su reputación de álbum “pesado”, no está construido únicamente desde la aplastante brutalidad. Claro, temas como “Etna” y “Blood Swamp” son verdaderas masas de lava sonora: lentas, ominosas, aplastantes. Pero en medio del humo aparecen grietas de belleza extraña, momentos donde el disco parece levitar. Ahí entra “The Sinking Belle (Blue Sheep)”, probablemente el corazón emocional del álbum. La participación de Jesse Sykes convierte la pieza en una anomalía hermosa dentro del paisaje dronero: una canción fantasmagórica, melancólica y profundamente hipnótica que demuestra que el peso también puede ser delicado, seductor y emocionalmente devastador. Luego está “Akuma No Kuma”, donde la oscuridad adquiere una forma más lúdica y surrealista, casi como si el álbum se permitiera sonreír con los colmillos puestos. Y más adelante, “Fried Eagle Mind” funciona como un puente perfecto entre la agresividad y la abstracción, reafirmando que este disco nunca quiso ser lineal ni cómodo. Pesadez como lenguaje, no como pose Uno de los mayores méritos de Altar es que entiende la pesadez como una experiencia física y psicológica, no solo como una estética metalera. Aquí el volumen no es un accesorio cool, sino una forma de alterar la escucha. El disco trabaja con la repetición, la textura, el aire, el eco y la espera como si estuviera construyendo un templo hecho de amplificadores y ceniza. Eso explica por qué Altar ha envejecido tan bien. No está atrapado en una tendencia de época ni en una escena específica. Aunque nace del drone metal, del doom y del noise, su verdadero territorio está en otro lado: en el arte de hacer que el sonido se sienta como una presencia viva. Y quizá ahí radica su importancia: no fue solo un gran disco colaborativo. Fue una obra que ayudó a demostrar que la música extrema podía ser también cinematográfica, abstracta, poética y profundamente inmersiva. Un altar para la música pesada de culto Con los años, Altar se ha consolidado como una pieza fundamental dentro de la discografía de ambas agrupaciones. No solo por lo ambicioso del cruce, sino porque representa un momento en el que dos mundos compatibles decidieron no contenerse en absoluto. La presencia de colaboradores como Kim Thayil, Dylan Carlson y otros músicos cercanos a este universo expandió todavía más el carácter comunal, casi litúrgico, del proyecto. Escuchar Altar hoy sigue siendo una experiencia exigente, pero también profundamente gratificante. No es un disco para poner “de fondo”. Es un disco para entrar. Para dejarse envolver por sus frecuencias, su niebla, su tensión y su misterio.

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Homer adelanta “New Wellness”, primer vistazo a su próximo álbum en Big Crown Records

Si estás al tanto del mundo musical, conoces el nombre de Homer Steinweiss y sabes que es uno de los bateristas más solicitados de su generación. A lo largo de su carrera ha participado en grabaciones con artistas que van desde Amy Winehouse y Solange hasta Adele y Silk Sonic, consolidándose como una figura clave en el resurgimiento del soul contemporáneo. Tras más de dos décadas como músico de sesión, Steinweiss da un paso al frente con su proyecto en solitario en Big Crown Records, asumiendo plenamente su rol como músico, compositor y productor. Este nuevo trabajo reúne la experiencia acumulada desde que comenzó a tocar profesionalmente a los 16 años, pero también refleja un proceso personal de transformación tras el fin de su banda Holy Hive y una etapa de turbulencia emocional que lo llevó a replantearse su camino creativo. De ese proceso nace su próximo y segundo álbum, un proyecto que canaliza pérdida, reconstrucción y autoconocimiento, y que lo posiciona definitivamente como líder artístico con una visión propia. Como primer adelanto llega “New Wellness”, una meditación sobre el universo de la salud y el bienestar. Con la voz de Kendra McKinley, la canción seduce al oyente como si fuera un anuncio de una nueva rutina o estilo de vida para luego girar sutilmente hacia una reflexión más profunda. En lo musical, combina una base rítmica firme con una atmósfera etérea, un contraste que se ha convertido en una de las señas de identidad del músico. “Una vez que ya estás convencido, la intención es hipnotizar, llevando al escucha en un breve viaje mientras reflexiono de manera lúdica sobre años de mi propio recorrido en el bienestar”, explica Steinweiss. Con este lanzamiento, el baterista no solo reafirma su legado dentro del soul moderno, sino que abre una nueva etapa como productor y artista con una voz creativa propia.

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El post-punk de Lebanon Hanover regresa a la Ciudad de México: Una cita con la melancolía

Lebanon Hanover por Creepy in Wonderland en Venas Rotas

La emblemática dupla europea se presentará en el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes el próximo 9 de mayo de 2026. El misticismo y la estética gélida de Lebanon Hanover regresan a tierras mexicanas. El dúo conformado por Larissa Iceglass y William Maybelline, referentes indiscutibles de la escena darkwave y post-punk contemporánea, ha confirmado una presentación especial en el Pabellón Oeste para la primavera de 2026. Tras una trayectoria que los ha consolidado como la voz de una generación que abraza el minimalismo y la introspección, Lebanon Hanover traerá a la capital su característico sonido de guitarras afiladas y sintetizadores melancólicos. Los fans podrán esperar un recorrido por sus clásicos como “Gallowdance” y “Totally Focused”, además de material de sus producciones más recientes. El concierto promete ser una experiencia inmersiva para los amantes de las sombras y el sonido analógico. A continuación, los datos clave para asistir: Desde su formación en 2010, Lebanon Hanover ha logrado lo que pocos: crear un culto global basado en la honestidad emocional y una estética visual estrictamente curada. Su música, descrita a menudo como “una respuesta fría a un mundo alienado”, resuena profundamente en el público mexicano, que históricamente ha mostrado una conexión especial con la propuesta de la banda. “La elegancia de la tristeza se apodera de la CDMX en una noche que promete ser inolvidable para la comunidad gótica y alternativa.” Para más información y actualizaciones sobre el boletaje, se recomienda seguir las redes sociales oficiales de ACK Promote y EyeScream Productions, los encargados de traer este espectáculo a la capital.

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H.U.M.STIVAL: un nuevo festival underground que apuesta por la autogestión y la comunidad en la Ciudad de México

En un momento donde gran parte de la industria musical se mueve bajo dinámicas corporativas y festivales cada vez más masivos, surgen iniciativas que recuperan el espíritu original del hazlo tú mismo, la organización colectiva y el valor de las escenas independientes. Bajo esa filosofía nace H.U.M.STIVAL, un nuevo encuentro dedicado a la música extrema y a la cultura DIY que celebrará su primera edición en la Ciudad de México. El festival es impulsado por Iniciativa H.U.M., un colectivo y productora de eventos underground que, de la mano de Open Sesame, busca crear un espacio donde la música pesada se conecte con la acción colectiva, la inclusión y la autonomía cultural. Más que un festival tradicional, H.U.M.STIVAL se plantea como un punto de encuentro para comunidades que históricamente han operado al margen de la industria, aquellas que han construido sus propios circuitos de conciertos, distribución musical y redes de apoyo. Un festival que reivindica el espíritu DIY El proyecto nace bajo los principios de H.U.M. (Hágalo Usted Mismo), una ética profundamente arraigada en escenas como el punk, el hardcore y el metal underground. La idea es sencilla pero poderosa: autogestionar la cultura para mantener su independencia. En este sentido, H.U.M.STIVAL busca convertirse en un referente de práctica DIY en México, promoviendo un espacio seguro para disidencias, creatividad radical y solidaridad entre artistas y público. La intención no es únicamente ofrecer conciertos, sino transformar a la audiencia en una comunidad activa, donde cada asistente participa en la construcción del evento. El festival reunirá proyectos de punk, hardcore, metal, doom, screamo y scramz, géneros que comparten una tradición de autogestión y resistencia cultural dentro de la música alternativa. Más que un festival: una comunidad Uno de los principios centrales del evento es revalorizar el trabajo artístico dentro de las escenas independientes. En lugar de apostar por grandes ganancias económicas, la iniciativa busca asegurar condiciones dignas para quienes hacen posible el festival: artistas, organizadores y público. La invitación es clara: apoyar activamente la escena. Esto implica desde la compra del boleto hasta asistir a todas las presentaciones y adquirir la mercancía de las bandas. En ese gesto colectivo se encuentra la base del proyecto: una red de apoyo que permita que estas escenas continúen existiendo y creciendo. El objetivo final es que cada persona que asista viva una experiencia auténtica, honesta y sin adornos, fiel al espíritu del underground. Valores que definen H.U.M.STIVAL El festival se construye sobre una serie de principios que guían su organización y visión: Lineup de la primera edición La primera edición de H.U.M.STIVAL reunirá una serie de proyectos de la escena underground: BOLETOS

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Karen Zárate Quartet: El impulso de escucharse

En una era donde la música suele fabricarse en soledad frente a una pantalla, donde los beats se programan y las voces se autoajustan hasta perder cualquier imperfección humana, el gesto del Karen Zárate Quartet al grabar “Impulso” en tomas únicas, sin red, sin posibilidad de corrección, adquiere una dimensión casi política. Es una declaración de principios: esto sucedió, y sucedió así, y no volverá a suceder igual. Hay algo profundamente conmovedor en escuchar un disco donde se percibe a los músicos escuchándose mutuamente. Parece obvio, pero no lo es. En gran parte de la producción musical contemporánea, la escucha ha sido reemplazada por el click, por la pista separada, por la posibilidad infinita de editar hasta que todo encaje en una perfección estéril. El cuarteto de Karen Zárate, en cambio, nos recuerda que el jazz, en su esencia más pura, no es un género: es una ética. La ética de estar presente, de responder, de asumir el riesgo de que el otro haga algo inesperado y tener que seguirle el paso. La decisión de trabajar a partir de fragmentos, “frases, dibujos o escenarios a completar” en lugar de partituras cerradas es reveladora. Zárate no impone; propone. No dicta; sugiere. Y al hacerlo, confía en sus músicos no como ejecutantes, sino como coautores. Enrique Jiménez (saxofón), Katzer Suárez (piano) e Ian Gurman (batería) no están ahí para “interpretar” las ideas de la contrabajista; están para completarlas, para darles carne y aliento, para llevarlas a lugares que quizás ella no había imaginado. Esa confianza, esa generosidad creativa, es quizás el gesto más radical en un medio artístico a menudo dominado por el ego y el control. “Lluvia”, la pieza más celebrada del EP, funciona como manifiesto de esta filosofía. No describe la lluvia desde afuera; la construye desde dentro. Cada instrumento aporta una textura, una capa, un matiz. Y el contrabajo, gracias también al trabajo excepcional de grabación de Jan Boker, puede permitirse el lujo de ser melódico sin dejar de ser rítmico, de flotar sobre la textura colectiva sin perder su función de ancla. Es una lección de equilibrio: cómo ser protagonista sin dejar de ser parte. Pero lo que hace verdaderamente especial a “Impulso” es que esta filosofía colectiva no resulta en un producto frío o intelectual. Por el contrario, hay una calidez, una humanidad, que atraviesa cada nota. Se siente la incertidumbre real en los compases iniciales de “Carnaval”, cuando piano y batería aún no saben bien qué hacer. Se siente el riesgo asumido en “Armolodía”, esa pieza que su propia autora describe como “la más fea” y que sin embargo contiene una honestidad desarmante. Se siente, sobre todo, el placer de cuatro personas haciendo música juntas, en el mismo lugar, al mismo tiempo. En un mundo que nos empuja cada vez más hacia el aislamiento digital, hacia la comunicación mediada por pantallas, hacia la producción musical en compartimentos estancos, escuchar “Impulso” es un recordatorio de lo que estamos perdiendo. La música, en su forma más vital, no es un producto: es un encuentro. Y el Karen Zárate Quartet nos invita a ser testigos de ese encuentro, a asomarnos a esa habitación donde cuatro almas deciden, durante el tiempo que dura una toma, confiar la una en la otra. Que haya sido grabado en un estudio que lleva la palabra “free” en su nombre —Pesticide Free Music— no es casualidad. La libertad, aquí, no es ausencia de reglas, sino **presencia de escucha**. Libertad para proponer y para responder, para guiar y para dejarse llevar, para equivocarse y para acertar colectivamente. “Impulso” es un disco breve —apenas un EP— pero su resonancia promete ser larga. No solo por la calidad de sus composiciones o la destreza de sus intérpretes, sino por lo que representa: la supervivencia de una forma de hacer música que confía en lo humano por encima de lo tecnológico, en el riesgo por encima de la seguridad, en el encuentro por encima del aislamiento. En tiempos de inteligencia artificial y producción algorítmica, el jazz sigue siendo, afortunadamente, un territorio donde lo único que no se puede simular es la escucha genuina. Karen Zárate y su cuarteto lo saben. Y nos lo recuerdan con cada nota.

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José Biggs presenta “Deseos Hipnóticos” junto a Elvis De Yongol & Connie Isla

El productor, músico y compositor José Biggs lanza “Deseos Hipnóticos”, una pieza que fusiona de manera sutil y envolvente sonidos del R&B, el Neo Soul y el Indie Pop, explorando una de las fuerzas más antiguas e inherentes al ser humano: el deseo. El placer, el contacto y la conexión con el otro se convierten en el eje central de esta propuesta profundamente íntima. Compuesta, producida, arreglada y mezclada por Biggs en su estudio LaZotea, en Ciudad de México, la canción cuenta con las interpretaciones vocales de Elvis De Yongol y Connie Isla. Elvis aporta un rap urbano potente y contagioso, sumándose también como compositor, mientras que Connie impregna el tema de sensualidad y calidez a través de una interpretación delicada, marcada por susurros y matices envolventes. La colaboración con Elvis surgió tras coincidir en una gira de Kim Loaiza y JD Pantoja, donde Biggs reconoció su talento y afinidad artística. Aunque el cantante ha destacado principalmente en el urbano y el reggaetón, esta invitación lo llevó a explorar una faceta más cercana al R&B y a una estética indie, logrando una interpretación más desnuda y emocional. Para completar la triada vocal, Biggs encontró en Connie Isla la voz ideal tras descubrir su álbum “Isla Mater”. Su experiencia en el Neo Soul y la sensualidad natural de su timbre aportaron la pieza faltante para construir una interacción vocal cargada de intimidad y complicidad. La grabación se realizó en LaZotea (CDMX), en un proceso orgánico que refleja el espíritu de la canción: suave, lenta y profundamente emocional. “Deseos Hipnóticos” cuenta además con un videoclip oficial dirigido por Faride Schroeder, una propuesta visual que traduce la carga sensorial del tema en una narrativa sutil entre la cercanía emocional y la distancia, reforzando la idea del deseo como una experiencia tanto física como imaginada.

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